Opinión

Un gobierno sin rumbo claro

Por Noticias SER
Un gobierno sin rumbo claroFoto: Presidencia del Perú

El gobierno de Pedro Castillo cumple cien días en medio de una nueva crisis de su gabinete, debido a las denuncias de injerencia del Presidente, su secretario y el ministro de Defensa en el proceso de ascensos en las Fuerzas Armadas. Ello ha desembocado en el pase al retiro de los comandantes generales del Ejército y la Fuerza Aérea a solo 3 meses de haber sido designados. Los hechos han provocado críticas muy severas desde diversos sectores de oposición, mientras quienes simpatizan con el gobierno justifican lo ocurrido con el argumento de que este tipo de intromisión ha sido práctica común en anteriores gobiernos.

Tal escenario deja en evidencia las tensiones que existen al interior de las Fuerzas Armadas con relación al gobierno, así la incapacidad del ministro Ayala para manejar un sector tan complejo, donde comienza a volverse habitual que altos mandos en ejercicio hagan declaraciones públicas, como ha ocurrido en este caso con el Jefe del Comando de las Fuerzas Armadas o el ex comandante general de la FAP, o publiquen comunicados políticos, como cuando hace unos meses la Marina de Guerra del Perú cuestionó al entonces Canciller Héctor Béjar. Esto muestra que el ministro ha cedido su lugar de vocero político del sector y únicamente está interesado en conservar el cargo.

La situación del sector Defensa ha dado pie a que la oposición parlamentaria y mediática de ultra derecha vuelva a invocar una posible vacancia por incapacidad moral, bajo el argumento del tráfico de influencias y la poca capacidad de gestión del presidente Pedro Castillo. Y aunque no sea tan sencillo lograr los votos para tal fin, es claro que los errores del gobierno alimentan a una oposición, que no ha mostrado hasta ahora mayor capacidad de operación política, expresión de su propia mediocridad.

En este escenario, el pedido de interpelación del cuestionado ministro de Transportes y Comunicaciones Juan Silva, no hace sino agravar la precariedad del gobierno. Cabe recordar que Silva ha mostrado desde el inicio de su gestión una incapacidad manifiesta con nombramientos de funcionarios que han terminado por renunciar o ser dejados de lado a los pocos días, por sus antecedentes y conflicto de intereses. La decisión de complacer la demanda de un sector de transportistas opuestos a la reforma del sector no es más que la gota que derrama el vaso.

Todo ello ocurre mientras la Primera Ministra Mirtha Vásquez parece haber constatado el margen limitado que dispone para intentar ejercer la dirección de un gobierno precario, atrapado por sus propias contradicciones y empeñado en incurrir en todas las malas prácticas de gobierno, pero sobre todo carente de liderazgo.

En Noticias SER consideramos que el presidente Castillo, antes que celebrar sus 100 primeros días de gestión, tiene la obligación de poner orden en su gabinete, dejando fuera a ministros como el de Defensa o el de Transportes. Mantener a este tipo de funcionarios brinda municiones gratuitas a una oposición parlamentaria y mediática que busca una vacancia que solo nos llevaría a una crisis política de consecuencias imprevisibles. Es hora que el presidente entienda que no basta con promesas o medidas aisladas sino con una acción decidida y coordinada de gobierno.