Opinión

Sólo le pido a Dios

Por Cricia Ochoa Huamantica

Abogada y escritora cusqueña

Sólo le pido a DiosFoto: Noticias Ser

A raíz de la pandemia de la covid-19, la salud ha sido un tema que se ha puesto sobre la mesa. Hemos tenido ministros de salud torpes, poco más que incompetentes que hicieron flaco favor a la población al aceptar semejante cargo. Poco se ha hecho por la salud y menos por la salud mental. En promedio tenemos 2 psicólogos por cada 10 mil habitantes, lo que resulta alarmante.

Lamentablemente en el Perú, la salud mental nunca ha sido prioridad, a pesar que permite a los seres humanos realizarse, enfrentarse a las dificultades de la vida y contribuir con la sociedad. Aunado a ello, la incapacidad del gobierno actual y el entorpecimiento de cualquier gestión que no se alinee con los intereses de nuestra mediocre “elite”, tiene como resultado que miles de hogares peruanos sufran pobreza, violencia y falta de atención de calidad para su salud.

Uno puede gastar su valioso tiempo llamando a las líneas que ofrece ESSALUD para obtener una cita que llegará en semanas o meses, cuando quizás, ya no estemos sobre esta tierra y si por fortuna logramos acudir a la cita médica nos enfrentaremos a otra dura realidad: la deshumanización de algunos servidores que no nos ven como personas, sino como un número, un expediente o a veces, injustamente, como una molestia.

La falta de salud mental obstaculiza el desarrollo óptimo de las personas, genera frustración y violencia. Cada mes, miles de sentenciados por agresión son evaluados en los Establecimientos de Medio Libre de nuestro país, la mayoría de los cuales golpeó, insultó o maltrató a algún miembro de su familia, muchas veces cometió estos delitos en presencia de niños y en estado de ebriedad La mayoría cree que es “normal” beber una o más veces por semana y claramente presentan cuadros de depresión, ansiedad, dependencia emocional, conductas adictivas entre otras condiciones que heredan a sus hijos.

Tenemos un índice altísimo de violencia en los hogares peruanos: 7 de cada 10 mujeres han sufrido violencia física por parte de su pareja, de las cuales el 70,7% no buscó ayuda en una institución, según la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar – ENDES.

Todo esto se traduce en que miles de niños están sufriendo algún tipo de violencia en sus hogares, esos niños pronto serán adultos con infancias traumáticas y serán parte de un círculo vicioso ya que, la violencia afecta directamente el proyecto de vida de estos niños, por el alto impacto que sufren las funciones cerebrales, (…) se ven afectados otros aspectos que son imprescindibles para la vida a largo plazo, como el desarrollo del lenguaje, las capacidades cognitivas o las relaciones sociales saludables, tal como lo refiere la Guía “Acompañando las heridas del alma. Trauma en la infancia y adolescencia” que ofrece Aldeas Infantiles SOS América Latina.

Llevo más de 6 años escribiendo columnas de opinión respecto de la política peruana en distintos medios, las vuelvo a leer y con pesadumbre caigo en cuenta que pocas cosas han cambiado, quizás hasta han empeorado. Sin embargo, como cantaba la gran Mercedes Sosa: solo le pido a Dios que el futuro no me sea indiferente, para así poder seguir denunciando en voz alta los atropellos y las carencias de los más vulnerables de nuestro tan profanado Perú, porque hay mounstros grandes que pisan fuerte y necesitamos que se alcen más voces ya que como diría Ranahit Guha, aquellas pequeñas voces que una vez sean escuchadas podrán quebrar el discurso hegemónico.