Opinión

San Ramón y el presidente Leguía

2022-05-11
Por Niel O. Macedo Muñoz
coverFoto: Niel O. Macedo

El distrito de San Ramón, provincia de Chanchamayo, siempre ha manifestado gratitud hacia Augusto B. Leguía Salcedo, que rubricó leyes y realizó obras que contribuyeron para su progreso. Leguía, recordemos, es el único mandatario peruano que murió durante su permanencia en la cárcel por corrupción, sin duda una figura controversial; su gestión y honor están constantemente en debate. ¿San Ramón es leguiista? Veamos esta interesante relación.

En noviembre de 1908, Augusto B. Leguía promulgó la Ley 820 - Ley de creación del distrito de San Ramón, un pedido por lo demás justificado por sus habitantes para diferenciarse y, a la vez, tener la misma categoría política y administrativa que su vecino pueblo de La Merced, capital del distrito de Chanchamayo, ambos pertenecientes a la provincia de Tarma.

En su segundo gobierno, conocido como el Oncenio (1919-1930), Leguía fortaleció la política de interconexión del país mediante la conscripción vial; por supuesto, una de las regiones más beneficiadas fue la de Chanchamayo, ya que, en una primera etapa, se ensanchó la carretera de Tarma a La Merced; y en una segunda, de este último punto a San Luis de Shuaro. De hecho, el primer puente semirrígido tendido sobre el río Colorado, en las cercanías de La Merced, en 1925 se llamó Leguía, y precisamente ese año el Concejo de San Ramón remitió al gobernante una carta de felicitación «por su patriótica labor en bien de la nación».

Asimismo, en el Oncenio se aprobaron leyes que promovieron la inmigración y colonización de nacionales y extranjeros; y el acceso, posesión y concesión de tierras. Fue una década en la que las autoridades de Chanchamayo se sintieron respaldadas por el régimen presidencial, y entre sus más entusiastas correligionarios estuvo Leoncio Lanfranco Gaviria, propietario de las haciendas Naranjal, Auvernia y otras más.

Lanfranco, siendo alcalde de San Ramón, fue el impulsor para que el parque principal del pueblo se llame Augusto B. Leguía. Para ser exactos, el 12 de julio de 1928 se realizó la colocación de la primera piedra de un monumento en honor al presidente con la presencia de su hija María Isabel Leguía. Un año después se inauguró en medio del parque el pequeño obelisco que tenía una placa conmemorativa para Alvariño y Grow, miembros de la aviación, y el busto del mandatario, en esta ocasión la madrina fue su hija María Virginia de los Dolores Leguía. Sin embargo, el homenaje no duró mucho, a fines de 1930 se mandó quitar el busto; Leguía ya había sido derrocado por Sánchez Cerro.

En adelante, el parque de San Ramón tuvo varias remodelaciones, siempre con la intención de volver a colocar el busto, por ejemplo, en 1945 durante la alcaldía de Carlos Peralta. Según el historiador Orrego la escultura fue repuesta en 1959 pero solo por un tiempo. Hoy, la placa de la aviación se encuentra en el paseo del Jirón Pardo adyacente al mencionado parque, y en lugar del mentado busto se colocó una estatua, bastante sugestiva, de cuerpo entero del «Gigante del Pacífico» en diciembre de 2018. Por todo lo escrito, no está demás preguntarse si esta estatua perdurará en el tiempo.