Opinión

Profundizando las brechas de género: la estrategia de mujer rural e indígena

2022-05-09
Por Giovanna Vásquez Luque

Gerenta de CONVEAGRO, ex directora de la Dirección de Mujer Productora Agraria del MIDAGRI

coverFoto: Luisenrrique Becerra para Noticias SER

El 2 de mayo la Dirección de Mujer Productora Agraria (DPMPA) del MIDAGRI, presento la estrategia “Emprendimiento de Mujer Rural e Indígena” con participación de distintas organizaciones de mujeres. 30 millones de soles para que el ministerio realizase una acción efectiva con el 30% de quienes producen nuestros alimentos; el origen de estos recursos esta en la ley 31168 que declara de interés nacional la creación de dicho fondo. Una lucha desde los gremios y organizaciones de mujeres; algo que no se debe olvidar. No solamente es que el gobierno asigne; es también el trabajo de organizaciones agrarias que proponen políticas públicas.

El diseño que dejamos durante nuestra gestión fue modificado en aspectos que consideramos esenciales y, que el MIDAGRI debe retomar para que los 30 millones de soles tengan el impacto que requieren las mujeres rurales e indígenas. Es importante recordar que el agro peruano enfrenta una seria crisis de institucionalidad hace muchos años, que es esencial revertir para facilitar los procesos de gobernanza de las políticas del sector. Y lamentablemente la cadena de valor trabajada para la operatividad de la estrategia no menciona un aspecto central que es el tema organizativo. Por ello proponemos que el MIDAGRI oriente por lo menos el 30% del “Incentivo para el fortalecimiento de las formas asociativas de los productores agrarios” gestionado por AGROIDEAS al financiamiento de la actividad gremial de las organizaciones de mujeres rurales e indígenas. Asimismo, se debe revisar la cadena de valor para incorporar un resultado que facilite la participación de las mujeres en los espacios de diseño de las políticas públicas de desarrollo rural. Y es clave la instalación de la instancia de coordinación entre el MIDAGRI y las mujeres, cuya propuesta fue ya trabajada y, esta a la espera. Recordemos, que no sólo es importante promover la asociatividad económica, que en muchos casos es circunstancial a la obtención de la subvención; sino también la gremial que favorece la gobernanza de las políticas públicas.

Además, el MIDAGRI debe diseñar este servicio en base a la evidencia, como lo consideró el diseño previo. Así, acuerdo con INEI (2020) el 33.0% de las mujeres de 14 y más años en la sierra, no tiene ingresos propios, frente al 13.1% de los hombres; y en el caso de la selva el 35.1% de las mujeres tienen dificultades de acceso a ingresos, frente al 11,6% de hombres. Asimismo, hay que considerar que enre los periodos intercensales 1994-2012 se ha producido un incremento del 10% en las unidades agrarias conducidas por mujeres; siendo el incremento más signficativo el que se da en el segmento de mujeres sin pareja que de 5.9% en 1994 pasa al 17.8% en el 2012. Igualmente, el acceso a asistencia técnica es esencial, porque por ejemplo en el caso de Huancavelica sólo el 19% de las mujeres tienen acceso a la misma. Para ello es clave transversalizar el enfoque de genero en los planes de negocios; y hay una resolución ministerial que se encuentra en manos de la DPMPA. No se puede proceder con la entrega de subvenciones; sin que este normada la forma como el ministerio entregará este servicio.

Igualmente, se deben revisar los criterios de elegibilidad planteados. Muchos de ellos son lejanos a la realidad que enfrentan las mujeres como el reconocimiento jurídico, el RUC, el tiempo de experiencia, la situación actual del emprendimiento y la relación con la propiedad sujeto de la subvención. Además, es importante considerar el contexto marcado por la recuperación económica por la pandemia y la crisis de alimentos que enfrentaremos. Hay que evitar que los recursos sólo sean accesibles a las mujeres rurales que siempre los han tenido, para así evitar profundizar las brechas, en lugar de disminuirlas.

En los territorios rurales del país, opera el sistema patriarcal de familia, que considera al hombre como jefe y proveedor del hogar, investido de poder y autoridad sobre las mujeres consideradas como personas subordinadas asignándoles es rol del trabajo doméstico. Estos estereotipos están presentes en la vida de miles de mujeres rurales e indígenas. Esta es la oportunidad para que el gobierno del Presidente Pedro Castillo, impulse una Segunda Reforma Agraria, con rostro de mujer como lo prometió el 3 de octubre del año pasado.