Entrevista

Paolo Sosa: “La mayor parte de la élite se está comportando de una manera sumamente irresponsable”

2021-06-09
Por Omar Rosel

Corresponsal en Ayacucho

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La segunda vuelta electoral, han polarizado a los diversos sectores sociales en el Perú. Los resultados tan ajustados del conteo de votos que reporta la ONPE, es el pretexto para que quien va perdiendo esté buscando desconocer los resultados señalando un presunto “sistemático fraude en mesa”. Para analizar este complejo contexto, Noticias SER conversó con Paolo Sosa Villagarcia, politólogo e investigador del Instituto de Estudios Peruanos (IEP).

¿Cuál es la interpretación de los resultados electorales que hasta ahora se tienen, de la segunda vuelta? ¿Era lo que se esperaba?

Creo que no hay mucha sorpresa, digamos, tomando en cuenta cómo venían las encuestas. En las últimas semanas se auguraba un final apretado, pero todavía con una ventaja mínima para Castillo. Y, además, si uno mira el patrón de votación de las últimas elecciones, creo que el mapa electoral también es muy consecuente. Entonces, no hay mucha sorpresa en el sentido de la distribución de los votos y del tipo de final que estamos observando, donde claramente había más expectativa en saber si Keiko Fujimori lograría remontar esos decimales para alcanzar o pasar a Castillo.

¿Qué significado tiene el voto del sur? ¿Es un voto radical y antiestablishment como se afirma?

La idea del voto de protesta me parece problemática, porque, cuando por lo general se hace referencia a este, estamos hablando de un estado de ánimo reactivo y en contra de algo. Por ejemplo, la votación por Susy Díaz en el 95, expresaba un estado de ánimo en el cual el electorado veía que los políticos no ofrecían ninguna garantía y en forma de rechazo apoyaba a una candidatura que claramente ponía “en ridículo a la clase política”. Pero creo que lo que vemos en el sur no es eso, ese no es un voto de protesta. Ciertamente hay algunas cosas a las que se oponen, es anti centralista, es anti fujimorista, anti establishment, pero más allá de eso hay una serie de demandas sistemáticas que claman representación e inclusión social. Tampoco es un voto ideológico, se habla mucho que es voto de izquierda y efectivamente hay algunos espacios en los cuales en el Perú la izquierda está culturalmente presente y es mucho más fuerte en el sur del Perú, pero no necesariamente es un voto ideológico. Si algo los representa, es la vocación de buscar un cambio y la oposición a los candidatos y candidatas que representen al status quo, y eso viene ocurriendo en las últimas décadas, donde es claro que el desarrollo del país no necesariamente se traduce de la misma manera en esta parte del territorio.

¿Cómo se explica la votación alcanzada por el fujimorismo en las grandes ciudades de la costa?

Es la misma lógica. No es que estén votando necesariamente por el fujimorismo o como a veces se suele decir que el votante que apoya a Fujimori es corrupto o mafioso. Los resultados muestran, además, una preponderancia en la parte litoral de estas provincias, que sí sienten que el modelo actual, con todas sus limitaciones, todavía tiene algo que ofrecerles y que más bien tienen una aversión al cambio. Creo que eso explica esa división territorial, entre quienes están a favor del status quo y quienes están en contra.

¿Cómo queda la situación de los actores políticos que apoyaron tanto a una opción como a la otra?

Creo que quienes han apoyado a Castillo van a tener que hacerse responsables por ese apoyo, porque ahí hubo un intento en conseguir algunos cambios en el plan de gobierno de Castillo, dándole técnicos para hacerlo más viable, y cuando hablamos de viabilidad estamos hablando de cosas que se pueden hacer dentro del marco democrático. Y esperemos que las otras izquierdas, que no son de Perú Libre, lo asuman y no se suban rápidamente al coche para aplaudir a Castillo, cuando posiblemente cometa algunas arbitrariedades. Por otro lado Keiko Fujimori, ha logrado sumar a dos tipos de aliados. Primero, los aliados habituales que fueron a apoyarla entre ellos López Aliaga y su partido, Hernando de Soto y, al mismo tiempo hay nuevos actores que se han sumado como los Vargas Llosa y Cateriano. Creo que éstos últimos si terminarán mal parados, porque no solamente han hipotecado un poco la credibilidad que tenían frente a otro grupo que se mantenido más bien en contra de Keiko, sino que además en su afán de defender su propia posición han empezado a adoptar algunos de los discursos que ellos mismos han criticado en elecciones anteriores.

Algunos de estos aliados ahora siguen el discurso de Keiko Fujimori con el discurso del supuesto “fraude en mesa”

Es un poco vergonzoso que en lugar de recriminar a la candidata por haber salido irresponsablemente a denunciar un fraude, empiecen a hacer malabares para defenderla y, lo mismo, de alguna manera, va a pasar con algunos medios de comunicación que lamentablemente también han tomado partido De por sí, los medios de comunicación en el Perú tienen serios problemas de legitimidad, porque en general, los peruanos somos muy desconfiados y, estamos entre los países con mayor desconfianza en el mundo y si a eso le sumas que tomen partido explícito y grosero por una candidatura, su reputación queda mellada.

¿Qué escenarios se viene en las siguientes semanas hasta el cambio de gobierno? ¿Se puede advertir peligros antidemocráticos factibles?

Es alarmante que hayan algunos sectores, que esperemos que sean los menos influyentes, que están empezando a pedir un golpe de estado. Creo que la oposición es la que va a tener la mayor responsabilidad en los próximos años, y no solamente el gobierno, porque la oposición va tener que hacer todo lo posible para que éste gobierno sea exitoso dentro de la democracia.

En caso continúe ese juego desleal, que parece caracterizar a los sectores que apoyaron a Fujimori ¿a qué situación podría conducirnos?

Vale la pena aprender de algunas lecciones de la región, mirando por ejemplo lo que ha pasado en Venezuela, que parece ser el “cuco” de la oposición. Hay investigaciones importantes como la de Laura Gamboa que señalan que parte del proceso de erosión democrática en Venezuela se inicia con el juego desleal de la oposición, una oposición incapaz de reconocer el resultado legítimo de las elecciones y que empieza a petardear el gobierno, incluso, realizando golpes de Estado. Cuando la oposición se comporta así, de esa manera desleal, no solamente erosiona la credibilidad de las instituciones y polariza a la ciudadanía, sino que además legitima a un gobierno autoritario para que tome medidas más drásticas. No se puede ser tan irresponsable, porque al final vamos a perder todos o la derecha podrá construir una profecía auto cumplida que es que el presidente se radicalice y busque vías autoritarias. Pensemos en lo que hemos visto del, 2016 al 2021, que fue una crisis política originada básicamente por el desconocimiento de Fuerza Popular de los resultados de las elecciones del 2016 y su comportamiento irresponsable y desleal, pero hoy en día la situación es peor, porque las instituciones están más debilitadas, y la ciudadanía está harta de este tipo de conflictos.

¿Cuáles son los retos que le esperan al próximo gobierno y a la clase política?

El primer reto es materializar todo aquello que se ha prometido, toda esa propuesta de cambio, que creo ha sintonizado muy bien con un sector importante del electorado y que además se ha comprometido y se ha movilizado por Castillo, con mítines en el cierre de campaña en el sur, que son síntoma de algo distinto. Hace años que ningún candidato generaba ese nivel de conexión y eso es importante en un país con crisis de representación muy fuerte. También es importante materializar en propuestas concretas, que le den a la ciudadanía el mensaje de que no solamente la democracia funciona en términos representativos, sino que les puede dar beneficios puntuales y mejorar las cosas por las cuales se está quejando. Ahí, la responsabilidad es de Castillo, no sé si de Perú Libre, pero por lo menos el Presidente tiene que asegurar y rodearse de la gente más capaz para llevar adelante esa tarea y al mismo tiempo también, tanto el Presidente, como la oposición tienen que hacer lo posible para que esa agenda de inclusión sea exitosa.

Considerando el contexto que vivimos y lo que ha sucedido en el último quinquenio ¿Tiene futuro la democracia peruana?

Esa es una pregunta que realmente, a veces, nos lleva a reflexiones pesimistas. Venimos de una crisis bastante dura, no solamente por la pandemia que mantiene exhausta a la población, sino por toda la crisis política de los últimos 5 años. Entonces, hay una preocupación importante por el futuro de la democracia peruana. El Perú, después de los escándalos de Lava Jato, es uno de los países que ya no confía en el régimen democrático. La idea de que todos los políticos con corruptos está interiorizada más que nunca, entonces, la lealtad de los ciudadanos frente al régimen político es tenue; pero además si a eso le agregamos el nivel de polarización que hemos visto en la primera y la segunda vuelta, que ha sido inédito desde la transición del 2001; entonces, también tienes una radicalización de esta desconfianza. No es gratuito que hoy veamos a tanta gente gritar fraude, gritar que vengan las fuerzas armadas y que den un golpe y, que la desconfianza de ambos lados esté presente. En este caso está perdiendo Fujimori, pero si estuviera perdiendo Castillo es probable que también los gritos de fraude estarían saliendo de Perú Libre. En ese contexto es muy difícil mantener una democracia, porque nuestra democracia reciente estaba pegada con babas y ahora casi ya ni eso.

¿Por dónde irían las responsabilidades para no ir hacia el colapso de nuestra democracia?

Ahí diría que la responsabilidad primordial está en las élites empresariales, las élites políticas, las élites económicas, los medios de comunicación. Es ahí donde aquellas fuerzas que todavía se consideran democráticas, que todavía temen la inestabilidad y el autoritarismo, tienen que sumar fuerzas para construir un mensaje distinto. La responsabilidad esta en esa cancha, pero lamentablemente, con lo que estamos viendo hasta ahora, la mayor parte de la élite se está comportando de una manera sumamente irresponsable.