Opinión

Nuevos tiempos y nuevos retos desde el surandino

2022-01-20
Por Vicente Alanoca Arocutipa

Antropólogo aymara

coverFoto: ©Luisenrrique Becerra │ Noticias SER

Uno no sabe si amanecerá o no mañana, porque la pandemia avanza junto a la corrupción y la inseguridad como los grandes males de la sociedad en el país y concretamente en Puno. Volvemos luego de un alto justamente por las secuelas que nos ha dejado el covid-19. Pero, no podemos callarnos. Por eso nos indignamos frente a la corrupción que existe en las diferentes instituciones del Estado, a la inoperancia y la mediocridad que opera en los gobiernos locales, salvo algunas excepciones.

Para observar y opinar no se requiere ser ningún experto ni sabio, basta salir a la puerta de donde vivimos, para ver las vías sucias, abandonadas, llenas de basura y el caos. Lo más duro es escuchar y ver “rateros que roban casas como sin nada”, y es que la inseguridad es cosa seria y las autoridades han perdido el control de la situación. A ello sumamos una población confundida y engatusada por propuestas mafiosas y engañosas.

En consecuencia son nuevos tiempos, que generan nuevos retos en cada comunidad, distrito, provincia y región donde vivimos. Frente a ellos venimos apreciando algunos candidatos que vienen ostentando su poder a toda costa; conocemos a algunos de ellos, mientras a otros no, pero vemos con mucha preocupación que no nos traen una propuesta integral de desarrollo regional que es lo que Puno requiere para afrontar el covid-19, la corrupción y la inseguridad.

Tuvimos la oportunidad de visitar diferentes distritos y provincias acompañando a los hermanos y hermanas ronderos en la zona norte y en zona sur, a tenientes gobernadores y ronderos en Huacullani y también a algunas organizaciones de mujeres, en donde pudimos notar y comprobar que allí está la esperanza de cambio y es posible refundar la región desde estas organizaciones y movimientos sociales. Tenemos la obligación moral de estar juntos y liderar procesos de cambio que no sólo requiere Puno, sino el Perú de todas las sangres, porque estamos siendo decepcionados en la forma como se viene dirigiendo el gobierno del “maestro”, que no va tan bien.

La forma de llegar y acceder al gobierno regional y local, reproduce lo que ocurre en las elecciones presidenciales y congresales, la forma de hacer política de los “caudillos” que van ha competir en la mal llamada “fiesta electoral”, donde prima la manipulación la guerra sucia, el odio, la venganza, la deslealtad, el egoísmo, el sexismo y el desconocimiento de la realidad. Necesitamos otra forma de accionar , una nueva praxis política que debería descansar en el “arte de gobernar” asumiendo grandes retos en estos nuevos tiempos, con gente que encarne y encare la dignidad humana en todo el sentido de la palabra.

La dirección y el liderazgo de quienes aspiran a copar el poder regional y local, están condicionadas al entorno que tienen, hoy por hoy en el contexto del surnadino el tema no sólo es legal, o de infraestructura, no solo es económico o político, sobre todo desde nuestro modesto punto como antropólogo doliente de la cultura, es cultural por la presencia y vigencia de grandes culturas quechua, aymara y uro, que hoy se han reducido al plano lingüístico y folclórico, cuando hay que entenderlas y asumirlas como nuestra riqueza y sabiduría. Desde ellas se puede gestar y refundar el Perú, partiendo del sur andino, controlando el Covid-19, acabando con la corrupción y convirtiéndola en una región segura. Basta de engañar y engatusar al electorado, ha llegado la hora de reorganizar nuestras instituciones.