Opinión

Migración y discriminación, dos caras de una misma moneda

Por Doroteo Arango

Internacionalista

Migración y discriminación, dos caras de una misma moneda

La migracion y la discriminación son fenómenos demográficos que transcurren en el territorio de las Américas, incluyendo los Estados Unidos. Con matices y respuestas diferenciadas, dependiendo de cada gobierno y sociedad. Afectan a poblaciones vulnerables diversas, pero se ceban fundamentalmente en los pueblos originarios, la población afrodescendiente y, con mayor agresividad, contra la población LGBT (reciente caso en España).

Mientras que la migración y el libre tránsito se ven acompañados de sendos procesos de reconocimiento y afirmación jurídica, como ocurre en el contexto de la ONU y la OEA, en el caso de la discriminación, es una práctica que atenta contra la naturaleza humana y es objeto de repudio mundial, en cualquiera de sus formas. Sin embargo, en ambos casos la situación dista de ser ejemplar. Hoy en día la migración ilegal ha dado pie a prácticas delincuenciales en las diversas modalidades de trata de personas, mientras que la discriminación se ha convertido -de forma muchas veces encubierta- en política de Estado, particularmente en los casos de gobiernos autoritarios como ocurre en Brasil o en Hungría.

En este contexto, llama la atención la política de la administración demócrata del presidente Joe Biden, particularmente, luego de los horrores de la política durante los cuatro años de la administración Trump caracterizada por la supuesta construcción del Muro fronterizo con México, la deportación de migrantes y el cuasi secuestro de niños acompañados. Lo primero que hizo el nuevo mandatario fue encargarle a la vicepresidenta Harris el tema y su primera medida fue la de reunificación familiar y la cancelación de los acuerdos de “terceros países seguros”, como requisito previo a las solicitudes de asilo procedentes de América Latina.

Sin embargo, observamos que en la sociedad y el aparato estatal norteamericano le va a ser muy difícil enterrar las prácticas inhumanas de su antecesor Donald Trump y recomponer el sistema migratorio y de concesión de refugio. Lamentablemente, subsisten rezagos de una práctica fuertemente discriminatoria y particularmente en contra de los migrantes procedentes del Sur. Dentro de los EE. UU persisten prácticas muy discutibles particularmente de los organismos encargados de cumplir la ley (policías estaduales), que se dirigen principalmente contra la población afroamericana; luego, seguimos observando la prevalencia de una visión de “seguridad nacional” cuando se aborda el tema migratorio, en el caso de la relación de EE. UU con los países de América Central. A pesar de los discursos en la administración demócrata se observan una serie de contradicciones, que seguramente atentarán contra la intención del presidente Biden.