Entrevista

Mauricio Zavaleta: “Castillo tendrá que hilar muy fino para generar gobernabilidad”

2021-07-23
Por Omar Rosel

Corresponsal en Ayacucho

coverFoto: Noticias SER

A pocos días del cambio de gobierno, hay mucha especulación sobre la posible composición del primer gabinete ministerial del nuevo gobierno, pero también hay un alto hermetismo por parte del Presidente electo Pedro Castillo y su entorno sobre este tema. La situación de polarización y confrontación que dejo la segunda vuelta electoral aún no ha terminado, pero las primeras decisiones de Pedro Castillo desde el Ejecutivo y la prioridad que le otorgue a la Asamblea Constituyente, marcaran la pauta de los nuevos escenarios políticos. Para ahondar en el análisis, Noticias SER conversó con el politólogo Mauricio Zavaleta.

¿Qué tipo de gabinete ministerial requiere Pedro Castillo considerando el contexto de polarización política que aún se vive y la composición congresal que se tiene?

Me siento un poco corto para dar consejos a presidentes; pero lo necesario es abrir las puertas a personas que estén en el centro izquierda e incluso en el centro político. Es importante en el sentido de que hemos tenido una elección muy fragmentada, donde el presidente Pedro Castillo obtuvo menos del 20% de los votos válidos. Entonces, no hay un mandato muy claro y para ello necesita abrir las puertas a sectores diversos y no refugiarse puramente en Perú Libre, que es un partido donde el no milita. En ese sentido esperamos un gabinete mucho más amplio, pero que pueda establecer consensos, porque tampoco se trata de juntar perro, pericote y gato y, que no puedan trabajar juntos.

¿Es pertinente el hermetismo que se tiene con respecto a los nombres de los posibles ministros?

Me parece inadecuado el hermetismo y en realidad es una lástima que tengamos tan pocas luces a poquísimos días de la toma de mando, porque existe un sector importante de la población que tiene temor con respecto a la presidencia de Pedro Castillo y esos temores son al menos materialmente fundados, porque en la primera vuelta, Castillo, refirió que se suprimirían el Tribunal Constitucional o la Defensoría del Pueblo. Asimismo, tiene un plan de gobierno de una izquierda setentera que necesita ser aclarado. Entonces, la mejor manera de disipar el temor de un sector de la población es estableciendo quiénes van a ser las personas de confianza, quiénes van a ser las personas que tomarán las decisiones ministeriales y generar un ambiente más disipado, teniendo en cuenta que hay un sector de los peruanos que consideran que es un presidente ilegitimo, en la medida que la oposición y los aliados del fujimorismo alegaron un fraude sin prueba alguna. Más allá de que estas personas no hayan demostrado que se cometió fraude, lo cierto es que hay un sector de los peruanos qué les ha creído y es responsabilidad de Castillo acercarse y dialogar con todos y hacer gestos para todos. Evidentemente eso no quiere decir que se olvide de sus electores de primera vuelta; pero tiene que dar tranquilidad a toda la Nación.

Tomando en cuenta el contexto ¿Cuáles crees que podrían ser los escenarios de los primeros 100 días de gobierno de Castillo?

Dependerá de lo que haga el Ejecutivo y está relacionado con la decisión sobre la Asamblea Constituyente, esto marcará el compás del gobierno y de la oposición. Pero más allá de esa cuestión, en el Ejecutivo habrá un problema de coordinación, porque es posible que haya diversos sectores en el gabinete que no coincidan entre sí. Y, además estos sectores se confrontarán buscando influir en el Presidente Castillo y confrontarse entre ellos, específicamente entre Perú Libre y a los que podríamos llamar como “los recién llegados”. El segundo aspecto está vinculado a la oposición, que sacando de lado el compás con la Asamblea Constituyente, tiene a sectores más extremos que quieren establecer una comisión investigadora sobre el supuesto fraude y eso marca el tono sobre el nivel de confrontación que imprimirá la oposición. Lo que está por verse es cómo se puede armar una coalición de gobierno que sea favorable al Presidente Castillo y, si es que logra armar o no. Para resumir, veremos varios problemas de coordinación tanto en el Ejecutivo como en el Legislativo y además vamos a tener un ritmo de confrontación que estará marcada por el acelerador de la Asamblea Constituyente.

¿Tendremos una luna de miel entre el nuevo presidente y la ciudadanía?

Si la hay, va a ser bastante corta y, nuevamente creo que va a estar marcada por el ritmo que le pongan a lo de la Asamblea Constituyente. Si es que el Presidente Castillo en su toma de mando anuncia que va a convocar a un referéndum o que va a juntar las firmas, digamos, pasando por alto al Congreso, ya se genera un espacio de absoluta confrontación que va a marcar en la opinión pública y, si eso es así, será una continuación de la segunda vuelta. Pero, si es que Castillo tiene un tono más pausado y plantea un diálogo sobre cómo podemos llegar a esta Asamblea Constituyente, siguiendo el camino del artículo 206 de la Constitución Política, ahí las cosas se calman un poco y gane tiempo y oxígeno para generar una luna de miel un poco más duradera.

Viendo los primeros movimientos de las nuevas bancadas del Congreso ¿cree que Perú Libre podrá tomar la presidencia del parlamento o será el fujimorismo y sus aliados de la derecha?

No lo sé, pero en realidad hay que tomar en cuenta que éste es un parlamento donde el Presidente Castillo no tiene mayoría, ni el partido oficialista tiene mayoría. En el parlamento hay grupos muy ambiguos que podrían jugar tanto para el oficialismo o como para la oposición más dura, entre ellos está Acción Popular, Alianza para el Progreso y bancadas como Somos Perú y Podemos. Asimismo, el oficialismo no es una fuerza unitaria, porque Pedro Castillo es un invitado de Perú Libre y al parecer mucho más pragmático que el militante promedio, entonces hay una tensión inherente entre quienes están más cerca de Vladimir Cerrón y quienes son leales al Presidente Castillo. En ese sentido, más allá de cómo termine la conformación de la Mesa Directiva, estamos en un escenario abierto.

¿Qué sucedería si Perú Libre no logra tener la Presidencia del Congreso?

La presidencia del Congreso te permite establecer las prioridades. En ese sentido, dependerá mucho de qué tipo de figura asuma la presidencia en concreto. Si es que asume alguien como el Almirante Montoya, veremos algo muy parecido a cuando Pedro Olaechea fue Presidente del Congreso, poniendo pares al Ejecutivo. Y, si es que termina asumiendo la Mesa Directiva uno más centrista o cualquiera que no esté en Fuerza Popular o Renovación Popular, sería una opción intermedia, si se quiere con un signo de interrogación. Y, en el caso que Perú Libre asuma la Presidencia del Congreso, también podría generar problemas de gobernabilidad, porque hemos visto en Perú Libre, no en Castillo, que no hay necesariamente prudencia y lo que se necesita en la Presidencia de la Mesa Directiva, es alguien que pueda establecer ritmos, acuerdos y diálogo. Yo temo que si Perú Libre, teniendo al Presidente Castillo en el Ejecutivo y ganando la Mesa Directiva, se envalentonaría y podría hacer una agenda muy radical y de confrontación.

La relación de la bancada de Perú Libre y Pedro Castillo ¿dependerá mucho de la prioridad que este último le otorgue a la Asamblea Constituyente?

Parece ser así, porque es un tema que se ha convertido en prioritario, porque tienes una posición muy férrea y es una especie de símbolo. Si Pedro Castillo se mantiene firme en sus convicciones, entonces lo que yo creo que vamos a esperar de Perú Libre, es una insistencia en una Asamblea Constituyente. Dependerá de la capacidad política de Castillo de cómo va a manejar este problema, porque por un lado tiene que responder a Perú Libre y también tiene que responder a sus electores, porque no puede escapar de algún tipo de reforma de la Constitución. Y, por otro lado, tiene que mantenerse en el gobierno en un escenario donde hay una alta posibilidad de una oposición muy desleal en poco tiempo. Castillo tendrá que hilar muy fino para generar gobernabilidad y a la vez cumplir con la agenda mínima que propuso durante las elecciones.