Entrevista

“Maternidades es un proyecto artístico con una finalidad política”

Por Luisenrrique Becerra
“Maternidades es un proyecto artístico con una finalidad política”Foto: Proyecto Maternidades

El “Proyecto Maternidades”, es una investigación escénica documental que se reestrena este año en Cusco, Puno, Ayacucho, Pucallpa y Lima, del 12 de octubre al 11 de noviembre y en formato radial. Esta iniciativa explora los distintos estereotipos que existen en la sociedad peruana alrededor de las mujeres y que las condicionan ante la posibilidad de decidir sobre sus propios cuerpos. Noticias SER conversó vía zoom con las directoras Leonor Estrada y Maricarmen Gutiérrez junto a las actrices Haydee Massoni y Liliana Albornoz, para que nos cuenten sobre esta adaptación de un trabajo escénico a la radio, en el contexto de la pandemia.

¿Cuál fue el reto de adaptar la obra de un formato escénico a la radio?

Leonor: El reto fue repensar el proyecto para cumplir los objetivos planteados y estábamos preocupadas por llegar a públicos diversos. Las nuevas propuestas se trasladaron a lo virtual y queríamos llegar a espacios que no tenían conectividad por eso apostamos por la radio, pero nosotras no escuchamos mucha radio, teníamos que crear y aprender para llegar al espacio rural.

Maricarmen: Ha sido hermoso colaborar con personas que trabajan en este medio ya que las locutoras son de cada región. Podríamos decir que esta nueva versión tiene un lenguaje que viene de la escena y llega a la radio mezclada con el podcast.

¿Que impide que en el Perú se piense el rol de la mujer como un espacio o experiencia que va más allá de la maternidad?

Haydee: La maternidad se vive de manera estereotipada, no se puede hablar de la sexualidad y lo hermoso de disfrutarla; la maternidad no es una casualidad. La maternidad es muy sublime y tienen que asumirla no solo quienes dan a luz sino quienes toman esa responsabilidad, padres y familias que adoptan, por ejemplo.

Liliana: Se asume que la maternidad en el Perú es un rol por el que se debe pasar, vivimos en una sociedad muy conservadora que sigue los principios que la iglesia impone, vemos niñas madres, madres solteras ya que en los hogares no se conversa del tema. Las generaciones más jóvenes al menos tienen una mirada más amplia. Yo soy de los 80 y mis amigas del cole son madres y rebelarte contra la maternidad, es decir que quieras estudiar, tengas metas diferentes, ser soltera, viajar o tener otro tipo de familia rompe con esa expectativa. Se piensa que si no eres madre no te realizas. Ser madre es un camino muy intenso, es cuidar a una criatura. Es contradictoria la finalidad que se les impone a las mujeres ya que en la sociedad les exige ser madres y la misma sociedad mira con desdén a las madres solteras o que no pueden desarrollarse, ellas al ser madres jóvenes qué posibilidades tienen de estudiar, trabajar o tener estabilidad económica si asumen la total responsabilidad del cuidado?

Leonor: Nos daba curiosidad como se visibilizaba en los medios el estereotipo de la maternidad; de la madre feliz, como un proceso indoloro, cercana a la imagen de la virgen María; esta forma de ver a las madres es una forma de ocultar la obligatoriedad que se le impone a la mujer, la imagen de madre abnegada y súper poderosa que tiene características positivas y sirve para ocultar o sustentar el hecho de que ellas deben estar solas en cargos como criar a los hijos, cocinar.

Maricarmen: La imagen comercial de la mujer madre es dejarlas solas y explotadas, esa mirada le conviene a un sistema que explota a las mujeres y favorece a los hombres; le da la principal y la única misión a la mujer de reproducirse y cuidar.

¿Cuál fue el momento de sus vidas en el que se generó ese quiebre con respecto a las expectativas que la sociedad tenía sobre ustedes como mujeres?

Haydee: Mi experiencia de ser madre la he vivido con mucho amor. Considero que el problema es la falta de conocimiento sobre lo que implica la maternidad: la cantidad de hijos que voy a tener, las responsabilidades que voy a asumir y con quien voy a compartir esas responsabilidades. Se debería hablar más de la planificación, cómo y cuándo tener hijos y si no deseas tenerlos también se debe respetar. Lo importante es como uno lo vive; yo tengo 8 hijos y me hubiera gustado ser una profesional para darles más comodidades; con todo el conocimiento que tengo ahora no hubiera tenido tantos hijos, pero igual me siento muy feliz por haber superado las dificultades y haber criado bien a los míos.

Liliana: Yo vengo de una familia bastante conservadora, mi papa es militar y mi madre es de una familia numerosa. La rebelión viene desde que era niña, mis hermanas y yo teníamos limitaciones que no tenían los hombres de la familia. Cuando fui adolescente tuve que enfrentar distintas situaciones de violencia o prejuicios como que las niñas sean obedientes y no respondonas, poco a poco descubrí que lo que yo hacía era feminismo y en mi camino de vida encontré a muchas compañeras con las que empezamos a luchar para liberarnos de las opresiones. Desde pequeña muchas situaciones con respecto a los “roles establecidos” me hacían ruido y yo invito a que las mujeres se cuestionen, no tienen que obedecer siempre, las próximas generaciones irán generando un mejor espacio de convivencia.

Leonor: Nos parece interesante pensar en un constante romper, lo que ocurrió conmigo al ser criada por una madre feminista es que veía su trato comparándolo con la manera en la que trataba a las mujeres en la sociedad y tener un hermano también fue muy importante. Es una ruptura constante porque te das cuenta como el cuerpo de las mujeres es juzgado. Cuando era adolescente mi cuerpo en el espacio público era agredido. Ahora que soy una mujer adulta recibo menos agresiones, pero el sexismo y la violencia vive todavía; es un trabajo constante.

Maricarmen: Es una deconstrucción que aparece en cada etapa de tu vida, para mí un momento importante fue vincularme a la lucha feminista por la legalización del aborto en el Perú, al escuchar los testimonios de violencia y desigualdad de muchas mujeres que habían perdido la vida por decidir sobre sus propios cuerpos, me sirvió a mí para articular las maneras que se nos impone para vivir. El compartir sigue siendo importante para generar esa ruptura.

¿Alguna anécdota de las ediciones anteriores de “Maternidades” que les gustaría recordar?

Haydee: Una experiencia muy bonita fue en el penal de mujeres, la expresión que tenían algunas compañeras cuando se movían en el asiento como que se sentía que ellas vivían lo que contábamos que querían compartir, muchas de ellas dijeron que no habían sentido esa maternidad porque habían nacido en familias llenas de mucha violencia y ellas al ser madres no tenían esta experiencia. La experiencia me ha fortalecido mucho y me sigo descubriendo, sé que tengo derecho a gozar y nadie puede limitarme, yo soy afro y me decían: “esa negrita solo sirve para parir” pero las afro también tenemos ambiciones intelectuales y sueños.

Liliana: Cuando la obra finaliza muchas compañeras se acercan y nos dicen “yo también”, en esa conexión empezamos a sanar, yo invite a mis hermanas a una presentación de la obra y cerramos de una manera positiva, si bien hemos sufrido violencia y discriminación en el escenario somos 5 mujeres paradas, son momentos de verdad y honestidad. También recuerdo el festival en Argentina se había coordinado para realizar la obra con unas estudiantes del colegio y al empezar la obra llegaron estudiantes menores de lo que estipulábamos como edad mínima para verla que eran 15 años. A la mitad de la obra la directora del colegio detuvo el performance porque consideraba que los contenidos eran muy fuertes y el personal del colegio se llevó a las niñas. Dos días después hicimos la obra es un escenario pequeño y muchas de las niñas volvieron.

Leonor: Desde la dirección cada función es una experiencia muy particular, las mujeres se ven tocadas de manera muy íntima y en cada función alguna mujer participa y compartir es bastante poderoso. Al compartir con el público nos damos cuenta que todas hemos tenido experiencias de violencia sexual y los espectadores siempre tienen la posibilidad desde el anonimato de reconocerse. En Argentina muchas niñas lloraban al escuchar los testimonios y ese fue el momento en el que pararon la obra, las niñas lloraban porque reconocían esa violencia que les sucedía de ese momento. Precisamente eso nos impulsó a querer llegar a públicos más jóvenes.

Maricarmen: En muchas obras se siente una risa que dice “si por fin pude soltar esta experiencia”, la variedad de testimonios ha sido muy valiosa, todas tenían la necesidad de hablar y de compartir los problemas a los que nos enfrentamos como mujeres. Siempre empezamos con la pregunta ¿qué has vivido? Recuerdo que en la Fiteca tuvimos un escenario improvisado, se colaban ladridos de perros, pero igual pudimos conectar con el público y lo importante es que esto no es un artificio es sincero, lo que existe en el centro de la obra es algo vital.

¿Que impide que en el país existan más iniciativas que vinculen el arte con la política?

Haydee: Políticamente se concibe la palabra madre solo como “la que pare”. Pero la palabra debe ser maternidades que es algo más amplio y he aprendido a entender la responsabilidad y la carga que implica. La política no ve los matices que existen en la condición de madres en el Perú, que el Estado sepa que la maternidad debe dar apoyo para que la mujer no se sienta sola para que sus hijos sirvan y atiendan al país. El padre y la madre deben asumir el trabajo de cuidado, el Estado al preocuparse de buenas condiciones de vida para un cuidado integral piensa en sus futuros ciudadanos. El arte es muy potente para ello y con la radio vamos a llegar a la imaginación de la audiencia.

Liliana: Es un trabajo de base, que los jóvenes artistas cuando hagan su trabajo se vinculen a las problemáticas políticas. No basta con tener fondos sino con las ganas de decir algo que el arte no sirva solo para entretener sino para pensarnos como colectivo. Trabajar esta mirada del arte desde el colegio, escuelas de arte, lo valioso que es enunciarnos; desde el arte se puede decir mucho y conecta con el ciudadano de a pie para discutir sobre temas densos desde otro lugar, el Estado y muchos políticos prefieren olvidar, eso no podemos permitirlo desde espacios artísticos ya que es muy importante reconocerse desde las carencias.

Leonor: Esta es una apuesta independiente que comenzó sin un sol pero con el objetivo claro: “Maternidades” un proyecto artístico con una finalidad política, queríamos escuchar distintas experiencias vinculadas a la maternidad sean de mujeres feministas o no. Al empezar este proyecto lo que siempre tuvimos fue la confianza y el apoyo de distintos espacios e instituciones culturales. Ahora tenemos el apoyo del Ministerio de Cultura, pero fuimos luchando en todo el camino pidiendo apoyo ya que durante el proceso económicamente no nos daba nada.

Maricarmen: En el Perú falta todo entender que el arte puede aportar a la construcción de la ciudadanía, en otros países se da con financiamiento público. El dinero público debe estar disponible y la idea no es dar el laburo gratis. Falta mucho, pero si estás haciendo arte de tu tiempo, siempre van a haber espacios políticos en las obras.


Para mayor información sobre las transmisiones radiales los y las invitamos a consultar en facebook Proyecto Maternidades y en instagram @proyectomaternidades.