Opinión

Las Bambas: buscando soluciones de fondo al conflicto

2022-01-17
Por Martín Soto Guevara

Consultor de Qapiriy

coverFoto: ProActivo

El 7 de enero del año en curso, se publicó la Resolución Ministerial N° 005-2022-PCM declarando como Zona de Atención Especial “ZAE-Chumbivilcas”, el territorio de 21 comunidades de 6 distritos ( 6 de Ccapacmarca, 9 de Collquemarca , 1 de Santo Tomás, 2 de Chamaca, 2 de Velille y 1 de Livitaca) de la provincia de Chumbivilcas, ubicadas en el “Corredor Vial del Sur” (Apurimac-Cusco-Arequipa), lo cual muestra la voluntad del gobierno nacional de cumplir con los compromisos del acta firmada a fines del año pasado y crear un mejor clima de diálogo en torno al conflicto que enfrenta a las comunidades mencionadas con la empresa minera MMG Las Bambas.

Crear la ZAE Chumbivilcas es un paso pero se requieren soluciones de fondo

Con la formación de la “ZAE-Chumbivilcas” y la creación del Grupo de Trabajo Multisectorial, se busca “promover el desarrollo socioeconómico sostenible, con enfoque territorial, intercultural”., siendo un instrumento clave a elaborar el “Plan de Intervención” de los 14 ministerios, las 21 comunidades campesinas, la empresa minera Las Bambas, el gobierno regional de Cusco y la municipalidad provincial de Chumbivilcas. Estamos frente a un intento de buscar soluciones para atender de manera articulada desde el Estado -en especial desde los ministerios- las demandas de la población con una lógica de desarrollo en los diversos ejes del territorio de estas comunidades, y es un avance, en la ruta de impulsar el desarrollo territorial, lo que ya se expresa en la denominación de ”Corredor Vial Sur”, dejando atrás el inadecuado nombre de “corredor minero”.

Sin embargo, el Gobierno Nacional debe tomar conciencia que crear la ZAE Chumbivilcas e incluso lograr avanzar en otros acuerdos en la reunión del 18 y 19 de enero, son solo un paso, pero serán necesarias nuevas y más trascendentes medidas para dar solución de fondo al conjunto de conflictos relacionados al proyecto minero Las Bambas y superar la nefasta historia que ha caracterizado su marcha por más de 9 años, incluidos actos de violencia y pérdida de vidas humanas.

Comunidades de Ccapacmarca expresan su desacuerdo con acta firmada

La primera clarinada de alerta de que es imperativo mejorar la estrategia de diálogo, es la decisión de las comunidades del distrito de Ccapacmarca que rechazando los acuerdos del acta del 30 de diciembre pasado, han demandado, con anuncio de acciones de fuerza, la anulación del Decreto supremo y Resolución Ministerial que data del 2016 con los cuales se reclasificaron, sin consulta previa ni pago a sus terrenos comunales, las vías vecinales convirtiéndolas en vías nacionales para que puedan trasladar el mineral de Las Bambas. Estas comunidades exigen que se atienda la demanda de acción popular que con ese fin presentaron hace más de dos años al Poder Judicial.

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Las resistencias de Apurímac

Pero el problema mayor es que los actores políticos y sociales de Apurímac, donde se ubica el yacimiento y proyecto minero de Las Bambas, también se oponen a que se modifique el EIA para que las comunidades de Chumbivilcas sean consideradas parte del área de influencia de dicho proyecto. Los apurimeños, tienen el temor fundado que disminuya la cantidad de recursos del canon que reciben actualmente las municipalidades, el gobierno regional y la Universidad nacional de Apurímac. A lo cual hay que agregar, que la modificación del EIA, tendría que ser consultada necesariamente también con ellos y probablemente el resultado sería negativo, lo cual generaría nuevas tensiones y conflictos con las comunidades de Chumbivilcas, y quien sabe más tarde con las de la provincia Espinar que también son parte del Corredor vial del Sur, y sufren los mismos daños por el tránsito de los cerca de 300 camiones que trasladan diariamente el mineral. No es casual que en el diálogo de fin de año, no haya participado ninguno de los actores de Apurímac, inclusive algunos de ellos plantearon que el Ejecutivo debió declarar el estado de emergencia, frente al bloqueo de las comunidades campesinas de Chumbivilcas.

La actitud de los actores de Apurímac se explica además por el hecho de que su interés principal en cuanto al traslado de minerales, es apostar en el futuro inmediato por el Ferrocarril de Integración hacia el puerto de Marcona, pasando por Lucanas-Puquio, como la vía de salida de los productos de todos los proyectos mineros (Las Bambas y otros 3 grandes proyectos mineros que están en la fase de exploración en diferentes provincias que son Hierro Apurimac- Andahuaylas, Los Chancas-Aymaraes, y Haquira- Cotabambas , cuya inversión prevista es de casi 7 mil millones de dólares). Este megaproyecto no es nuevo, y está en la fase de estudios de prefactibilidad a cargo del Gobierno Regional de Apurímac y el Ministerio de Transportes y Comunicaciones.

Todo lo dicho muestra la tremenda complejidad del conflicto de Las Bambas. Al parecer hay poca conciencia sobre la enorme trascendencia de lo que está en juego en este proyecto y en el diálogo en curso. Las Bambas está transformando radicalmente la estructura económica, el sistema vial y los ecosistemas de un sector del territorio importante de Apurímac, de las provincias de Chumbivilcas y Espinar (Cusco) e inclusive de Arequipa, y en el futuro inmediato de Lucanas, Nasca- Puerto de Marcona. A esta transformación se sumarán las provincias de Andahuaylas y Aymaraes, con la ejecución de los 3 megaproyectos restantes, además del impacto del crecimiento explosivo de la minería artesanal o pequeña minería en estos últimos años como lo ha analizado Víctor Caballero en un artículo reciente. Además, es cada día más evidente para todos, que el proyecto Las Bambas tiene también un importante impacto nacional en términos económicos, a la vez que afecta seriamente la gobernabilidad democrática local, regional y nacional, y más allá de las acciones de desestabilización de un sector político limeño mercantilista y con vínculos con la corrupción, genera el temor de los empresarios sobre la estabilidad política y paz social para sus inversiones.

Una apuesta por articular el territorio para superar el conflicto

Por ello, los funcionarios del gobierno nacional y los gobiernos regionales de Cusco y Apurímac, deben entender que lo que está en juego en el diálogo. Estos megaproyectos son la oportunidad histórica para mejorar de manera sostenible las condiciones de vida de la población principalmente de las comunidades campesinas y de la población especialmente de la Región Apurímac. Que esta es la oportunidad histórica para el despegue hacia el desarrollo sostenible, dejando atrás la pobreza, abuso y abandono de tiempos pasados. Para que no se repita la historia de la época del guano, del caucho, o de las experiencias de Huancavelica y Cajamarca, donde florecieron fortunas con la minería y siguen siendo los departamentos de mayor pobreza.

Esto hace imperativa la necesidad de adoptar una nueva estrategia de solución de los conflictos en general y de este conflicto en particular, en donde, sin dejar de apostar por acuerdos viables e inmediatos, que responden a demandas particulares o sectoriales de las comunidades campesinas, en este caso de Chumbivilcas, también se apunte a crear consensos , en este caso con los actores de Apurímac, e incluso Espinar. Construir consensos para soluciones de fondo que apunten al desarrollo sostenible y descentralizado con un enfoque territorial, con gobernanza y gobernabilidad democrática. Como dijimos en un artículo anterior, lograr soluciones inmediatas o con algunos actores relacionados al proyecto, solo serán como calmantes de la fiebre, que volverá a elevarse.

Por ello, creemos que se debe aprovechar la experiencia que se acumule con trabajo del Grupo de creado de la ZAE- Chumbivilcas, cuyo plazo de funcionamiento es de solo 90 días, para ir creando condiciones y consensos orientados a lograr la conversión del “Corredor Vial del Sur”, en el “Corredor Integral de Desarrollo del Sur Andino”, pero también dar curso al “Corredor de Integración Ferroviaria y Desarrollo del Ferrocarril- Apurímac- Lucanas- Puerto de Marcona”. Esta es la solución de fondo que permitirá articular la intervención de todos los actores del desarrollo con una propuesta y ejecución de un Plan que permita el desarrollo sostenible e integral de mediano y largo plazo para el conjunto del territorio de zona de influencia y de impacto del proyecto minero las Bambas, y en el futuro inmediato ,del territorio de los otros tres megaproyectos mineros de Apurímac.

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En ese camino, no necesariamente deben crearse otras zonas de tratamiento especial y grupos de trabajo. Puede tomarse la iniciativa de actualizar los planes de desarrollo concertados como el de la provincia de Cotabambas donde está el yacimiento minero, formar mancomunidades municipales, y lograr compromisos de apoyo a sus proyectos de parte del gobierno nacional e incluso de la empresa minera, y consignar el aporte de las comunidades campesinas. Más aún, el gobierno nacional debería, de manera similar a su compromiso de asfaltar las carreteras del Corredor Vial del Sur, tomar la iniciativa, sin esperar un paro o medida de fuerza, en dar curso al proyecto del tren de Integración Apurímac- Lucanas- Marcona. De esta manera en base a continuar el diálogo, afirmando el liderazgo de la PCM con los ministerios como se viene mostrando en este proceso, se ´puede ir forjando confianzas en base al cumplimiento de los compromisos y el trabajo conjunto. Y dar el paso trascendente de crear con decretos supremos, y de acuerdo a las características específicas, los corredores Integrales del Sur Andino, y el Corredor de integración y Desarrollo Apurímac-Lucanas-Marcona.

Lo que las empresas mineras tienen que entender

Es tiempo que los dueños y funcionarios de la empresa minera Las Bambas, y la clase empresarial terminen de entender que, a diferencia de otros países, en el Perú la viabilidad político y social, y sostenibilidad de sus proyectos en las zonas andinas requiere de una nueva relación con las comunidades campesinas, esta relación comienza por respetar los derechos de las comunidades campesinas lo cual debería ser una regla permanente. Pero además requiere que se entienda que siendo las comunidades, las dueñas de los territorios donde se ubica el proyecto, esperan no solo beneficios del proyecto sino además que que no se produzcan daños irreversibles de sus recursos naturales que son el sustento de su existencia, sobre todo en el agua. Es entender que las comunidades quieren poner en valor sus terrenos. Es entender que tienen una cultura y una organización con formas propias de gestión de su territorio que les han permitido sobrevivir y tener fortaleza. Esto requiere de una parte, que las empresas participen articuladamente con las comunidades campesinas y con todos los actores sociales y públicos que intervienen en los territorios de su área de influencia con el objetivo de contribuir al desarrollo sostenible, siendo la estrategia más adecuada la formación de Corredores Integrales de Desarrollo. Pero de otro lado, entender que es justo y legítimo que las comunidades campesinas se beneficien también de la explotación de los recursos mineros que están en sus territorios, en donde los daños ambientales son generalmente muy severos; para lo cual pueden prestar servicios como el de encargarse del mantenimiento de las vías y otros, y participar en la cadena de valor de las empresas. (Incluso hay experiencias de trabajo conjunto de empresas y comunidades campesinas donde son socias de la explotación de recursos acuícolas por ejemplo). Estas estrategias harán más eficiente todas las inversiones e iniciativas de la empresa, de los organismos del Estado y de las propias comunidades campesinas, haciendo ver que el desarrollo y progreso es una labor de todos, de acuerdo y en el marco del Estado de Derecho. Les permitirá trabajar en un ambiente de confianza, y de gobernanza, lo que les dará mejores condiciones para cumplir sus propios objetivos y rentabilidad.

Promover la renovación de las comunidades

De otro lado, transitar a la formación de Corredor Integrales de Desarrollo como estrategia de desarrollo sostenible requiere la renovación de la organización comunal y de sus líderes. De un lado que desarrollen sus capacidades, para sin dejar de exigir atención a sus demandas específicas y sectoriales, comprendan la necesidad de ampliar su mirada para conocer a los actores del conjunto del territorio e impacto del proyecto las Bambas, encontrar puntos en común para el desarrollo con ellos, y de otro lado, haciendo respetar sus derechos, la propiedad de sus territorio, y su organización comunal, aportando en lo que sea posible en los proyectos, trabajando por la formación de los Corredores del Sur Andino y del Ferrocarril de Integración Apurímac- Marcona, con la creación de Comités Multisectoriales para tal fin. Es necesario que los líderes comunales y los integrantes de las comunidades campesinas, superen vicios de paternalismo, y se sacudan de algunos asesores y directivos que solo buscan generar conflictos con el ánimo de sacar provecho personal promoviendo incluso acciones de violencia. O solo saben organizar protestas sin propuestas, o con propuestas improvisadas e inviables.

Una alternativa para desarrollar las capacidades de las comunidades campesinas y sus líderes es que los gobiernos regionales y municipales creen gerencias regionales y municipales de comunidades campesinas, para que con un trabajo sostenido, contribuyan al fortalecimiento de la institucionalidad democrática y capacidades de gestión con enfoque de desarrollo territorial y descentralizado ( este podría ser uno de sus compromisos en los CID y comités multisectoriales). Así, luego de 500 años de pobreza, olvido y abusos de todo tipo, y basándose en el inmenso valor de ser propietarios de sus tierras y de la fuerza de su cultura y organizaciones ancestrales, se conviertan en comunidades campesinas fortalecidas, con institucionalidad democrática de autogobierno y liderazgos renovadores. Solo así será posible fortalecer su protagonismo, dar curso a la vía comunera del desarrollo sostenible y descentralizado de sus territorios, sus provincias y regiones, mejorando sustantivamente sus condiciones de vida, y avanzar a una verdadera descentralización democrática que se exprese en regiones sostenibles con Corredores Integrales de Desarrollo y territorios comunales con familias que tengan Vida Digna. Esa es la magnitud del reto en estos tiempos: dar el salto histórico a gestionar democráticamente sus territorios, y provincias conjuntamente con los actores públicos y privados, sin bajar la cabeza, con actitud digna y emprendedora.

Anexo

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Fuente: MINEM- COOPERACCIÓN