Entrevista

Juan De la Puente: “El rasgo dominante de las últimas semanas, ya no es la confrontación de los dos poderes, sino el deterioro de la estabilidad”

2021-12-22
Por Omar Rosel

Corresponsal en Ayacucho

coverFoto: Andina

Este año, el contexto político peruano estuvo marcado por el proceso electoral, el cuestionamiento al mandato de las urnas y la polarización política que ha devenido en tempranos discursos de vacancia presidencial. Asimismo, se tiene a un Pedro Castillo con una débil gestión y con permanentes errores que avivan las intenciones de los actores políticos y mediáticos que buscan la caída del gobierno. Este actuar del Ejecutivo y el Legislativo ha devenido en un temprano desgaste ante la opinión pública. Para ahondar en el análisis sobre este contexto político, Noticias SER conversó con el politólogo Juan De la Puente.

¿Qué nos deja este 2021 que ya culmina en términos políticos?

Yo creo que es el año de una construcción bloqueada. Se supone que el proceso electoral iba a conducir a una renovación cierta y visible de la democracia luego de un tiempo de mucha tensión y confrontación. Parte de esta renovación era la esperanza de que esto terminaría en un conjunto de reformas, pero eso es lo que se ha bloqueado. Lo que hemos tenido antes, durante y después de las elecciones es una reiteración de una crisis que impide que el Perú produzca un salto hacia adelante.

¿Cómo termina el año para el gobierno de Pedro Castillo y el Congreso de la República?

La reciente encuesta del IEP da cuenta de un desgaste acelerado de ambos poderes del Estado a sólo 150 días de haber iniciado sus respectivas gestiones. No existe registro de un desgaste tan acelerado desde el año 2001, ni siquiera en el caso del gobierno de Toledo, ni en el de Kuczynski. Lo que vemos es un cuadro general de agravamiento, del deterioro y pérdida de legitimidad de estos dos poderes que sustentan una parte importante de la democracia, ya que en la opinión pública se abre una aceptación de una vacancia simbólica de ambos poderes. El rasgo dominante de las últimas semanas, ya no es la confrontación de los dos poderes, sino el deterioro de la estabilidad.

¿Debería sorprendernos este rápido deterioro y desgaste sufrido por el presidente Castillo y el Congreso de la República?

Creo que debería llevarnos a preguntarnos el por qué el Perú no puede producir el salto hacia una etapa distinta, porque aún nos hemos quedado en la confrontación del año 2016. Las elecciones produjeron una sub representación, donde pasan a la segunda vuelta un candidato que tiene 19% y otra candidata que tiene 13 % de votos, que está asociada a las enormes brechas y abismos que la elección ha demostrado.

¿Cómo se explica que desde el inicio de este período político se haya empezado a hablar de vacancia presidencial o se haya deslizado la posibilidad de cerrar el Parlamento?

Hay dos explicaciones que me parecen muy parciales. Una señala que lo que pasa es que los políticos son mediocres, pero eso es el fruto de la sensación. Otra explicación afirma que la ultraderecha en el Perú se resiste al cambio, lo cual también es cierto, pero creo que tenemos un cuadro mucho más complejo donde caben intereses económicos de sectores que quieren mantener la vigencia del neoliberalismo. A eso se le agrega que desde el gobierno no son capaces de proponer una alternativa de cambio en materia política y económica y, desde la ultraderecha siguen sin aceptar el resultado de la segunda vuelta. Y hay un cuarto elemento, que me parece que es el crucial, que es la enorme indiferencia de la opinión pública que no se moviliza en función de nada, lo que da la impresión que las pugnas políticas solo se desarrollan arriba y en las élites.

Pero hemos visto algunos sectores movilizados en este contexto político complejo ¿cuál es su lectura sobre el accionar de sociedad civil y la ciudadanía y en qué ha contribuido?

Lo que tenemos, hoy en día, es una opinión pública muy desmovilizada, lo que no quiere decir que no tenga opinión, sí la tiene, pero es débil. Y, por otro lado, tenemos la sociedad civil organizada, los que demandan y le piden cosas al estado, a los gobiernos regionales o locales, quienes se movilizan por aspectos muy puntuales, como ocurre por ejemplo en el corredor minero. Asimismo, la única movilización que hemos tenido últimamente es la movilización del sector conservador que no quiere la vacuna y los antivacunas, pero yo no he visto que estemos asistiendo a una efervescencia social que hace que la balanza se incline hacia uno de los dos sectores que pugnan por el poder político.

En perspectiva, ¿vamos a seguir el 2022 en esta misma dinámica de desgaste de ambos poderes o puede haber algún punto de quiebre?

Esta crisis es muy profunda, pero curiosamente ha mantenido al sistema a flote. Algunos discrepan cuando yo señalo que el sistema en el Perú es fuerte. Este sistema que nosotros pensamos que es precario, débil y que está a punto de caerse es más fuerte de lo que creemos y, se ha mantenido en los últimos meses a pesar de la profunda crisis, quizás también porque la economía ha ido por una ruta distinta con mejores resultados quizás sobre el 13% de PBI, mucho más del rebote que había sido estimado. Para el siguiente año, tengo más preguntas que respuestas. La primera es si se vendrá un Big Bang, es decir, si es que se terminaran de consolidar las tendencias que hagan que el Presidente abandone el cargo, por vacancia o por renuncia, o se produzca una confrontación generalizada de la sociedad con los poderes del Estado y entonces se diga que vamos a elegir nuevos poderes en un futuro cercano. La segunda es cuánto de las cuerdas separadas de la economía y la política se mantendrá en los próximos años. La mayoría de los análisis macroeconómicos, dicen que en lo económico el 2022 no será como el 2021, pero los economistas como los politólogos siempre se pueden equivocar. Y, la tercera pregunta que me hago es sobre la capacidad que habrá en el sistema político, incluyendo medios, partidos, universidades, academia, líderes políticos en general de producir un acuerdo que impida ese Big Bang, un acuerdo de gobernabilidad que podría tener algunos elementos inéditos, como resultado de un gobierno parlamentario, que lleve a modificaciones en el ejecutivo y en el congreso. Yo creo que los grupos centristas en el parlamento, están llamados a pensar más allá de la lógica de salida o permanencia de Castillo en el poder. Diría que esas son las 3 preguntas para los primeros meses del próximo año.