Opinión

Gobiernos locales amazónicos y desarrollo: ¿Dónde está el piloto?

2021-09-14
Por Carlos Figueroa Asencios

Economista de la Pontificia Universidad Católica del Perú, con Maestría en Investigación para el Desarrollo Local de la Universidad Complutense de Madrid, España, y con Especialización en Evaluación de Programas Sociales (JPAL) y Gestión del Desarrollo (INDES). Actualmente es Jefe de Proyecto en el Programa de Incidencia Social y Articulación Gubernamental para las poblaciones aledañas al Oleoducto Norperuano

coverFoto: Referencia │ Ingeniería Sin Frontera

No es un secreto para nadie que la población amazónica es la olvidada de siempre en el Perú, la última de la fila, casi inexistente en cuanto a propuestas de desarrollo e inversión. Esto es así ahora y ha sido así siempre. Nada nuevo hasta aquí, como tampoco que sus indicadores sociales son los más bajos y las brechas sociales las más amplias del país, escojan lo que prefieran: pobreza, desnutrición crónica, analfabetismo, mortalidad infantil, mortalidad materna y un largo etc.

Los pocos esfuerzos que el Estado realiza y los menores esfuerzos aun del sector privado, están enfocados mayormente en las principales ciudades. En zonas periurbanas o rurales de la selva funcionan muy poco o brillan por su ausencia, los tecnócratas suelen argumentar que la distancia, la geografía de la zona, la poca población (i.e, no hay demanda), hacen que los proyectos de inversión no sean rentables ni social ni económicamente, ergo todo sigue igual o casi igual año a año, década a década.

La situación anterior es la general, no obstante, si nos concentramos en lugares más alejados del país, por ejemplo, las zonas aledañas al Oleoducto Nor Peruano como las provincias de Datem del Marañón y Condorcanqui o los distritos de Imaza, Manseriche y Urarinas la situación se agrava y complica todavía más.

Los gobiernos locales de aquellos lugares enfrentan una situación altamente compleja prácticamente desarmados, no solo en cuanto a presupuesto sino también con respecto a sus capacidades técnicas y niveles de información, a lo que agregaría un Estado ausente y no preparado ni estructurado para lidiar con semejante toro, y peor aún ningún gobierno se ha preocupado en cambiar las cosas, pareciera que efectivamente nuestros compatriotas amazónicos fueran ciudadanos de segunda clase como lo dijera algún pintoresco ex presidente en una de sus peores frases.

Recientemente, como parte del Programa de Incidencia y articulación Gubernamental (PIAG)1 tuvimos la oportunidad de coordinar 60 reuniones bilaterales entre los cinco municipios señalados y doce sectores del gobierno central, proceso complejo que fue de menos a más y que permitió visibilizar la agenda de aquellos lugares, de sus principales problemas y de las carencias que tienen para enfrentarlas, y lograr a pesar de todo que algunos sectores se comprometan con acciones concretas en contribuir a reducir los problemas que ahí se viven cotidianamente.

Es necesario volver al tema de la inadecuada estructura del Estado para avanzar, así sea lentamente, en el desarrollo del país y de nuestra amazonía. Salvo honrosas excepciones, la mayoría de sectores del Estado están diseñados para trabajar en y para zonas urbanas, y cuando son zonas rurales se enfocan más en el ande.

Los programas sociales, los programas de empleo o autoempleo, los programas de vivienda, de producción, de conectividad vial o digital, por mencionar algunos, no toman en cuenta al poblador nativo de la amazonía, ni a las características ni potencialidad de la zona y mucho menos a su cultura. A ello se le debe sumar que gran parte de la burocracia estatal conoce la selva solo por postales o por turismo en las principales ciudades, de ahí su indiferencia y poca preocupación. Las reuniones bilaterales fueron contundentes en mostrar que los problemas del desarrollo son multidimensionales y por tanto intersectoriales, por lo que una nueva estructura estatal debería apuntar en esa dirección y no llenarnos de ministerios que solo inflan la burocracia pero que resuelven poco, los proyectos de inversión pública y privada deben tener esa misma lógica.

Una idea central de este ciclo de reuniones fue que, si bien el presupuesto de los gobiernos locales llega a niveles de ridiculez, tan importante como contar con más recursos es tener mayores y mejores capacidades técnicas para el uso eficiente y eficaz de los mismos. Trasladar recursos y competencias sin capacitación no es una buena fórmula.

Una encuesta a los funcionarios de dichos municipios (PIAG, julio 2021) evidencia que luego del presupuesto los principales problemas que tienen para una mejor gestión municipal se vinculan con la articulación con el gobierno central y el gobierno regional, seguido por la conectividad digital y la capacitación. Es decir, ponen en primer lugar ser escuchados y trabajar de manera conjunta con los niveles superiores del Estado, algo que desde arriba no se percibe como importante.

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La misma encuesta marca la ruta de los requerimientos de capacitación a funcionarios: indicadores sociales, monitoreo, evaluación y formulación de proyectos, saneamiento físico legal y Plan de Desarrollo Concertado. El desarrollo local requiere ser planificado y para ello el Estado debe estar a la altura de las circunstancias, si queremos cambiar las cosas no se puede seguir haciendo lo mismo, la voluntad política y el cambio de chip son una necesidad.

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1 Programa que promueve PETROPERU con asistencia técnica de la Universidad Continental.