Opinión

Entre sombras y penumbras

Por Pablo Najarro Carnero

Teólogo y docente

Entre sombras y penumbrasFoto © Luisenrrique Becerra | Noticias SER

La pandemia nos ha puesto en situaciones bastante paradójicas. Mirándola fríamente, es buena y mala. Pero, depende para quién.

Por cuestiones de salud, lo bueno es que nos ha obligado a cuidarnos sobremanera. También nos ha obligado a retraernos en los lazos afectivos, que pueden – dado el virus – resultar peligrosos. Mortales.

Ha motivado una vida familiar interna más intensa. Nos ha hecho extrañar el calor familiar que significa el afecto de abrazar, la cercanía de quienes amamos. Pero nos ha reducido a un afecto virtual. No tocar. Sólo mirar y oír.

Pero también ha sido oportunidad para quienes quieren tejer conspiraciones. La sombra, es siempre propicia para hacer cosas sin que nos vean, en sentido real y metafórico.

En nuestra política peruana asóciese siempre a las cosas que se hicieron “entre gallos y medianoche”. Sobre todo leyes. También fue la ocasión para hacer cosas justo en el momento en que ya se van o no hay manera de dar marcha atrás. Cuando las cosas están en el momento límbico – no refiérome al cerebro – sino al lugar de transito temporal de la indecisión del supremo hacedor cantado por Dante.

Nuestro congreso pasado tenía esa costumbre. Considerando que había cinco calles entre el los jirones Carabaya y Ayacucho sacaba leyes para entorpecer la vida republicana. Esa vez no contaron con que Salvador del Solar era agilito y llegó en dos patadas. Planteó cuestión de confianza y zas, vino el cierre. Nuestros padres de bastardía lo hicieron sin pandemia. Nuestro impertérrito nuevo congreso no se ha quedado de manos cruzadas. Ya va por la segunda vacancia. Busca por anchas y por mangas arrinconar al presidente. Si leemos entre líneas las razones para desaforar al presidente, terminan diciendo que no hay confianza en él, ergo, las elecciones del 11 de abril no deberían darse y ellos quedarse a cumplir un tiempo más para recuperar su inversión.

Como entender que este congreso, “hijo” del presidente haya conspirado contra su mentor. No creo que Alarcón o Merino hayan ido a la oficina de Karen Roca – hija amada del padre – en palacio Pizarro a decirle “traiciónalo”. De alguna manera llegaron a ella para proponerle la felonía. Así las sombras son ocasión para tejer traiciones.

Tras lo expuesto, sinónimo político de la sombra podría ser a escondidas, un lugar propicio para la felonía. Sostengo mi hipótesis que la palabra hipócrita puede denotar de cosas que se hacen bajo el poder. Hipo, bajo. Cratos, poder.

El tema de las sombras se puede asociar limpiamente a lo inmoral. Aunque los amoríos se hacen siempre a la sombra. ¿Habrá algo de oculto o inmoral? En fin dejemos a Cupido en esos trotes.

Pero ésta es más descarada. A algunos no les importa la sombra cuando la ley los ampara. A plena luz subieron precios de medicamentos de primera necesidad contra la pandemia. De una pastilla que costaba S/. 1.00 pasaron no con garrocha, sino con la ley a S/ 100.00. ¿Hay manera de meterlos presos? No papá. Aquí en el Perú eso es posible gracias al maldito capítulo económico de la constitución del dictador Fujimori. Vergüenza aparte, Chile ya mandó al tacho la constitución de su dictador.

Me pregunto de nuevo ¿Cómo es que dicen que Estado Unidos es el país de las oportunidades? Allá uno no entra así nomás. Hay muro más alto que entre Casuarinas y San Juan de Miraflores.

El país de las oportunidades es nuestro Perú. Piratas, corsarios y filibusteros la puedan hacer linda aquí. Eso lo saben los partidos – fachada – de la CONFIEP. Ellos también entre sombras, por lo bajo y por lo alto, ya urden sicarios y acólitos, censores y válidos[1] a su favor para el 2021. No sé si llorar o reír de nervios crispados.


[1] Basadre. De los “validos” y “censores”, donde los primeros eran los soportes civiles y de las leyes de un régimen militar, mientras los segundos eran los críticos y denunciadores de los caudillos que detentaban el poder.