Opinión

El 25 de noviembre desde la visión de los hombres

Por Gabriel Gómez Tineo

Antropólogo de la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga y y Educador de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos

gabo.gomeztineo@gmail.com

El 25 de noviembre desde la visión de los hombres Foto: Radio Cutivalú

Rememorar una fecha como el 25 de noviembre debe ser monopolio de las hermanas, debido a su implicancia histórica y social. Los hombres históricamente siempre tuvimos el privilegio de alzar la voz para revindicar derechos, aunque haya habido presencia de mujeres en las luchas, pero el reconocimiento fue atribuido a los hombres. En ese sentido, se habla de una deuda histórica que debe ser revindicada, y precisamente una de las formas de reconocer la lucha de las hermanas es aceptando que las relaciones asimétricas entre varones y mujeres en nuestra sociedad son un problema real.

Antes de continuar con esta opinión, quiero expresar las disculpas del caso, sé que un día como el 25 de noviembre debe ser protagonizado eminentemente por las mujeres y nosotros los hombres debemos ser únicamente acompañantes. Sin embargo este enfoque es todavía un poco complejo de entender para muchos de mis congéneres, y es por eso que cuando son autoridades, quizás con la mejor intención acompañan las marchas o actividades por el 25 de noviembre cometiendo el error de ubicarse en las primeras filas. Esta actitud expresa la estructura jerárquica en la ocupación de los espacios; donde siempre autoridades hombres ocupan las primeras filas, mientras que las mujeres ocupan espacios subalternos. En los discursos pasa lo mismo, la voz es siempre de los hombres. Entonces aún seguimos observando que la problemática de las diferencias de poder entre varones y mujeres persiste y se replica hasta en las fechas conmemorativas.

Es necesario señalar esta situación desde mi rol como hombre que intenta reflexionar y cuestionar mis roles tradicionales construidos desde los privilegios y poder masculino. Por ello, una de las tareas fundamentales de los hombres en fechas conmemorativas como esta, es en principio reconocer que la problemática de la violencia a las mujeres es real y afecta a millones de mujeres, lo que la convierte en una prioridad por encima de cualquier otro asunto. Pero también es real que vivimos en una sociedad negacionista donde mucha gente cree y afirma que vivimos en una sociedad igualitaria, y que hablar de la problemática de la violencia a la mujer puede ser vista como una postura extremista, a lo que se suma la postura de algunas autoridades como los alcaldes que creen que abordar esta problematica “no es prioridad”. Otra de las tareas que debemos asumir como hombres, es cuestionar nuestro rol y la forma en que fuimos criados bajo patrones socioculturales tradicionales, donde nos enseñaron desde muy pequeños que debemos monopolizar el poder, y como tal podemos ejercer violencia para mantener ese poder y el statu quo. Por lo tanto, deconstruir esos mandatos sociales debe ser tarea de los hombres, para ello se requiere apertura y compromiso de querer ser aliados de las luchas feministas por la igualdad. Quizás una de las dificultades más complejas en este proceso es romper el pacto patriarcal o seguir en el silencio cómplice y no decir nada.

Finalmente para ser aliados de procesos de lucha por la búsqueda de una sociedad más justa e igualitaria, creo que el cambio debe partir desde uno mismo, verse en uno los defectos que uno podría tener, por ejemplo inconscientemente podemos replicar estereotipos escudados en bromas, chistes, o comentarios basados en la normalización de las formas simbólicas de violencia sutil. Por ello el trabajo para los hombres que estamos comenzando a asumir procesos de deconstrucción, antes que nada debe ser luchar con nuestros propios hábitos y costumbres cotidianas que a veces nos vendan los ojos y nos nublan y nos llevan a la equivocación.