Entrevista

Eduardo Ballón: "Tenemos un gobierno precario que no sabe hacia dónde camina"

2022-02-02
Por Omar Rosel

Corresponsal en Ayacucho

coverFoto: Noticias Ser

Pedro Castillo ha juramentado a su tercer gabinete ministerial en menos de siete meses de gobierno, situación que evidencia la profunda debilidad del gobierno. Asimismo, la nueva composición del gabinete, por el perfil de los ministros y sus antecedentes, no ayuda a encaminar soluciones a la crisis política que deja la salida de la ex premier Mirtha Vásquez y el ex titular del Interior Avelino Guillen. Para analizar el complejo escenario político, Noticias SER conversó con Eduardo Ballón, antropólogo, analista político e investigador de DESCO.

¿Cuál es su opinión sobre el nuevo gabinete ministerial?

Yo tengo la impresión que es un palo de ciego, porque se elige a un presidente del consejo de ministros, que es un personaje que tiene un recorrido por seis o siete agrupaciones políticas. Empezando por el Partido Aprista Peruano y terminando en Perú Democrático, agrupación que ha aparecido en el Congreso de la República, y recordando además que fue elegido por Renovación Popular, es decir por la derecha extrema. Es un personaje que por voz propia ha confesado que está vinculado con el Opus Dei. Es decir, Valer es alguien con un recorrido y con una postura absolutamente conservadora y su aporte en la lectura del presidente, en el mejor de los casos, son los seis o siete votos que maneja en el Congreso de la República.

¿Este es el gabinete que requiere el gobierno para salir de la crisis política que dejo la salida de Guillen y Vásquez?

La designación del Ministro del Interior es la ratificación del nulo interés del Presidente de la República por enfrentar el tema de la corrupción, porque es más o menos claro que se trata de una figura que no fue aceptada por la ex presidenta del Consejo de Ministros y además tiene una sanción firme por abuso de autoridad e investigaciones en curso, una de ellas vinculada al narcotráfico. Para intentar dar una imagen distinta, se incorpora a especialistas con un perfil profesional como la ministra de Energía y Minas. Asimismo, se mantiene a una cantidad de ministros definitivamente polémicos, siendo el caso más notorio el del Ministro de Transportes y Comunicaciones. Por lo tanto, se profundiza la incertidumbre y la desconfianza que genera el ejecutivo sobre su capacidad y voluntad para definir una orientación, o un proyecto en el cual pretenden avanzar.

¿Cuál es el mensaje que nos deja Castillo con este nuevo gabinete?

Mi impresión es que el presidente sigue en una fuga hacia adelante, porque en ese gabinete hay un par de ministros que tienen vinculación con Perú Libre. Hay tres o cuatro ministros que tiene una vinculación personal con el presidente. Lo único sorprendente es la presencia de César Landa, ex Presidente del Tribunal Constitucional, como Ministro de Relaciones Exteriores.

Considerando el perfil del premier y de la Ministra de la Mujer ¿considera que existe peligro de retroceder en materia de derechos humanos e igualdad de género?

La Ministra de la Mujer no está de acuerdo con el enfoque de género y tomemos en cuenta que ayer el congresista Gonza, muy cercano al Presidente de la República y a varios de los operadores de los sucesos de las semanas recientes, ha presentado un proyecto de ley proponiendo que se cambie el nombre del Ministerio de la Mujer por el de Ministerio de la Familia. Esto no es sorprendente porque el conservadurismo es algo que comparten sectores significativos de Perú Libre y Renovación Popular, y que conocemos desde la campaña electoral.

¿Tiene futuro este gabinete?

Tengo la impresión de que tiene un futuro corto. En el gobierno creen que al poner a un tecnócrata en el Ministerio de Economía y Finanzas mantendrán de alguna manera la calma relativa que se observaba en la gestión de Pedro Francke. Pero, es más o menos claro que no saben hacia donde están caminando y en el cortísimo plazo van a tener que enfrentar varios conflictos sociales, las negociaciones del corredor minero, el derrame del petróleo y los problemas derivados, tema en el que el ejecutivo viene demostrando su incapacidad para detener la situación y el Congreso guarda silencio absoluto. También están los problemas de precios que se mantienen altos y con una tendencia al alza, algunos por factores internacionales, otros por manejos internos. Además tenemos el malestar en el medio rural, que se expresa en los paros agrarios recientes, donde uno de los más fuertes y significativos ha sido el de Cusco, frente a la segunda reforma agraria que solo quedó en discursos, y estoy señalando solo la punta de un iceberg bastante mayor.

Es un tercer gabinete en menos de siete meses ¿Cómo interpreta esta situación?

Tenemos un gobierno precario que no sabe hacia dónde camina, que no entiende cuál es la correlación de fuerzas que le permitió llegar al gobierno, que ha ido perdiendo el camino y su relación con distintos sectores que lo apoyaron y, que apuesta por el plazo inmediato. Lo que aprovecha el gobierno, es que la oposición es tan mala como el gobierno y las derechas tienen los mismos problemas, límites y precariedades que demuestran las izquierdas en este momento.

¿Qué opina de los intentos al interior del Congreso de la República de promover reformas constitucionales para crear nuevos mecanismos legales para destituir al presidente?

Lo que es más o menos claro es que hay distintos sectores con motivaciones distintas. Por un lado está la derecha más extrema que decidió que había que producir la salida de Castillo desde el día que perdieron las elecciones, por otro tenemos a otros actores como el Partido Morado, que ante la confusión y la angustia que le produce su soledad y el darse cuenta que no significan nada, se mueven de una banda a otra. Lo que es claro es que ya no es solo la derecha la que busca fórmulas que permitan acelerar la salida del mandatario y a la vez proteger la continuidad del Congreso de la República, eso también hay que decirlo porque es evidente que la enorme mayoría de los 130 congresistas no está dispuesta a dejar ni su mamadera ni el lugar que ocupan en el escenario de espectáculo en el que se ha convertido el congreso.

En ese contexto ¿qué probabilidades existe que Castillo termine su mandato presidencial?

No me atrevo a decir que sea lo más probable. Digamos, frente a otro Congreso de la República, eventualmente si sería poco probable que terminara su mandato, pero frente a este Congreso, simplemente, lo dudo. Las elecciones regionales y municipales aparecen en el horizonte como una cierta válvula de escape, lo que eventualmente le daría un aire en lo que resta del año. Lo que es clarísimo es que, si termina de perder el vínculo y el respaldo que todavía mantiene en algunos espacios del territorio nacional, su tiempo está agotado. Su principal capital en este momento, además de la precariedad de sus opositores, es ese vínculo.