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Una publicación de la asociación SER

Campesinos puneños marchan en homenaje al General Juan Velasco Alvarado y a la reforma agraria

Hoy se cumplen 50 años del golpe de Estado del General Juan Velasco Alvarado por ello comuneros, comuneras y propietarios parceleros de Puno marcharon por las principales arterias de la ciudad en agradecimiento al general por la expropiación de tierras a los grandes gamonales en favor de ellos.

 “Yo tenía ocho años cuando el general decidió expropiar a los grandes hacendados que explotaron por muchos años a mis padres y abuelos, quienes murieron sin tener un peso en el bolsillo, ni disfrutar de las tierras que ellos trabajaron toda su vida. Solo tengo estudios de primaria y por ello me tildaron de terrorista cuando protestamos exigiendo justicia”, cuenta con el llanto en el rostro, Juan Ramírez de la comunidad campesina Achapampa del distrito de Rosaspata – Huancané.

“Aquí somos egoístas, no es justo lo que nos hicieron, esa explotación que vivimos. Estoy agradecido que el general Velasco haya decidido hacer la reforma, si no lo hubiese hecho quizá ahora continuaríamos siendo maltratados. Algunos piensan que fue un atraso pero en realidad no es así, es cierto que no conocíamos como mejorar la producción, como exportar o generar mercancías pero sabemos como trabajar la tierra y en que temporadas del año. Después del golpe de Estado nosotros los campesinos seguíamos siendo explotados pero no por muchos años pese a que nos dieron tierras nos decían que teníamos una “deuda agraria” de donde íbamos a sacar dinero”. Continuó narrando Juan Ramírez.

Noticias SER también converso con el presidente de la comunidad campesina Jachayacango – Ilave, Javier P., quien dijo que la reforma fue la mejor decisión para los campesinos, “mis padres dejaron de ser explotados yo y mis hermanos pudimos comer del sudor de mis padres, nunca olvidaré todo lo que pasamos siendo tan pequeños, para nosotros fue difícil al inicio pero justo, porque nos merecíamos estas tierras”.

Por otro lado Rosa Condori, propietaria parcelera de 100 hectáreas en la provincia de Lampa, recuerda que tenía 21 años cuando ocurrió el golpe de Estado, “no se leer ni escribir, yo pastaba los ganados de uno de los hacendados nunca lo conocí ellos no se acercaban a los campesinos solo daban órdenes. Mi esposo era un capataz, trabajaba mucho pero nada era para nosotros, menos para mis hijos. Las mejores cosechas y animales siempre eran para los dueños y para nosotros lo que sobraba. Las tierras que ahora tengo son gracias a la reforma. Tengo 12 hijos y todos ellos estudiaron, jamás quisimos que ellos sean esclavos de los blancos como nosotros lo fuimos”, dijo entre lágrimas al recordar aquellos años.

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