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Una publicación de la asociación SER

Un congreso suicida

Foto: Congreso de la República

Julio Failoc Rivas.

Con más calma y menos ira, en el día de mi cumpleaños, les obsequio esta reflexión a quienes no calcularon la decisión de tirarse abajo un gabinete que no cumplió siquiera un mes, en plena pandemia y un país convertido en un cementerio para personas y empresas muertas por covid-19. ¿Calcularon los partidos políticos los efectos de la negación de confianza a Cateriano y su Gabinete?  Yo creo que no.

Al final lo que estaba en juego eran los intereses mezquinos. de los que hicieron con la educación un negocio rentable. La votación refleja claramente éstos intereses que ya han sido denunciados por Rosa María Palacios y el mismo Pedro Cateriano.

En buen romance a Cateriano le pidieron la cabeza del ministro de educación, en otrora, jefe del SUNEDU. Sí, para la barra brava de los desinformados, se trata del mismísimo que les negó el licenciamiento a las universidades mediocres que no cumplían con los estándares mínimos exigidos por esta entidad. Cateriano les dijo que no y se lo bajaron. Así de simple y de miserable. Al Congreso le interesó un pelo la crisis sanitaria, las muertes diarias y las empresas quebradas con su secuela en el desempleo.

Tarde o temprano termina sabiéndose verdad, como que también todos los que le dieron la espalda al país –ojo, no al gobierno, que también tiene lo suyo- les van a pasar la factura. Casi todos pierden, pero algunos van a pagar más que otros, y otros van a ganarse alguito, sin hacer nada. Veamos cómo le irá a cada uno:

Acción Popular es el que más pierde porque fue el que se encargó del negociado. Cada día es más visible que AP es un partido, pero partido en dos, cuya votación se dividieron en tres partes. Paga más don Francisco y el tío Johnny.

Alianza para el Progreso. Bancada cohesionada votando a lo bruto, creyeron que la abstención los iba a librar de culpa, cuando son obvios los intereses que tiene. Paga a perdedor y a lo bruto. Chau papá Acuña, te tendrás que conformar con la banda que tienes, porque la banda de presidente, ni lo sueñes.       

Podemos Perú. Más “rochosos” no pudieron ser, fueron los que movieron la cosa desde hace tiempo con la campaña de desprestigio en contra del Ministro de Educación por haberles negado el licenciamiento. Con Urresti a la cabeza votaron en mancha con la consigna de Pepe Luna. Chau Urresti, te quemaron. Aquí pagan más de uno.

Unión por el Perú, Frente Amplio y FREPAP. Tontos útiles y funcionales a la mafia educativa. Votaron en contra el neoliberalismo y las empresas mineras, como creyendo que Vizcarra es un traidor y contrarrevolucionario. Cuanto más rojos se ponen, más terminan por desteñirse hasta parecerse a los anaranjados. Igual van a pagar.

Somos Perú y Partido Morado. Bancadas con mayor cohesión y coherencia en su discurso, aparecen como los congresistas más responsables. Apostaron a ganador y ganaron más.

Fuerza Popular. Keiko con mayor cálculo político y con el hígado revuelto de Martha Chávez, contra todo pronóstico, los mandó a votar a favor de Cateriano. Calló el orgullo y hablo Harvard. Apostaron a ganador y un reposicionamiento político con miras a las elecciones del 2021. Se ganaron alguito.