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Una publicación de la asociación SER

¡Todos contra la verdad!

Infatigable promotor de la verdad y la divulgación de la memoria histórica a través del portal Genocidio Ayacucho, el doctor Herbert Morote ha publicado recientemente un libro, al que podríamos llamar “de combate” y que lleva por nombre “¡Todos contra la Verdad!”.

En el texto, Morote llama la atención sobre el manto de olvido que se quiere tender no solo contra los graves crímenes y violaciones contra los derechos humanos cometidos entre años 1980 y 2000, en el marco del conflicto armado interno, sino inclusive sobre el trabajo de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Por ello, escribe un libro que busca recoger los principales aportes del Informe Final de dicho grupo de trabajo, señalando, a la vez, algunas de las discrepancias que el autor tiene con el mismo.

Con el habitual estilo polémico y frontal de otros textos suyos, como los ensayos “Vargas Llosa tal cual” o “Bolívar, libertador y enemigo del Perú”, Morote acusa, en primer lugar, a “los negacionistas” de extrema izquierda, representados por el senderista  Movimiento por la Amnistía y Derechos Fundamentales (Movadef), que busca el indulto para criminales que jamás han pedido perdón ni reconocido sus crímenes, y que aspira a seducir con su prédica, a sectores de la juventud.

En segundo lugar, Morote apunta con dedo acusador al “Estado cavernario y la derecha negacionista”, cuyo objetivo sería lograr que la violencia desatada por las fuerzas del orden quede impune, así como la defensa del statu quo neoliberal.  Para lograrlo, contarían, dice, con el apoyo y el silencio cómplice de la jerarquía católica, representada por el Cardenal Juan Luis Cipriani, cuyo menosprecio por los Derechos Humanos es de público conocimiento.  Finalmente, el autor señala a los medios de comunicación, a quienes califica de “guardianes del poder”.

En la orilla opuesta, el autor presenta los esfuerzos, muchas veces silenciosos pero duraderos, de un conjunto de organizaciones que se resisten a aceptar la impunidad, como son los organismos de Derechos Humanos o las valientes madres de Anfasep, que continúan en la brega. Pero, además, Morote rescata el quehacer de artistas populares cuyo aporte fue recogido por los concursos “Rescate por la Memoria”, el compromiso del retablista Edilberto Jiménez, de los dibujantes Luis Rosell, Alfredo Villar y Jesús Cossío y de destacados cineastas, como Francisco Lombardi, que en pleno conflicto fue capaz de realizar “La Boca del lobo”, y Felipe Degregori, cuyo documental “Chungui” acompaña un libro que todo peruano y toda peruana deben leer.