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Una publicación de la asociación SER

Teatro en Cajamarca

Hace unos meses, se llevó a cabo una reunión en el Teatro Cajamarca sobre la situación actual de los grupos teatrales cajamarquinos y de la importancia del arte dramático.

Una conferencia del profesor Evelio Gaitán Pajares nos informó que el edificio en que estábamos reunidos ya cuenta con cien años, e ilustró como su historia ha sido una de muchos altibajos.  Ha sido un teatro y cine, un auditorio para conferencias y debates, escenario para presentaciones musicales y para lanzar libros, y hasta una fábrica de gaseosas. Actualmente, el edificio adolece de varios problemas y por eso se mantiene cerrado.

Felizmente, muchos de los asistentes a la reunión eran jóvenes y mostraron muchas ganas de dar nuevos empujes al teatro cajamarquino. Si es verdad decir que este nunca ha desaparecido totalmente de la escena cultural en Cajamarca, también lo es decir que últimamente no ha sido tan evidente.

Varias de las intervenciones enfatizaron la gran importancia que el arte dramático debería tener durante la formación académica. Como contribuye a fortalecer la autoestima de los estudiantes, a descubrir talentos escondidos, a trabajar en equipo y a enseñar valores y cultura. Hay una idea equivocada de que el teatro es simplemente comedia y solo sirve para ofrecer entretenimiento light, cuando en realidad hay una infinidad de ejemplos de cómo las obras clásicas de Grecia, de la Europa renacentista y del mundo contemporáneo nos pueden abrir los ojos y los oídos para reflexionar seriamente sobre los problemas socio-políticos actuales.  No está mal que el teatro entretenga, pero vale para mucho más.

Lamentablemente, el teatro está mayormente ausente en el ámbito escolar, colegial y universitario.  Muchos centros educativos se han convertido en fábricas de autómatas, donde lo que interesan son las matemáticas, las ciencias aplicadas e informáticas y destrezas prácticas.  Los valores culturales y éticos, la creatividad y la capacidad de pensar en forma original se encuentran frecuentemente relegados a la cola de los intereses educacionales. Mientras la computadora ha servido para llenar la CPU, ha vaciado la mente.  El teatro sirve precisamente para llenar esta, provocar la reflexión y estimular el pensamiento.

Parece que la televisión nacional casi no tienen mejor programación que “Combate” o “Esta es Guerra”, que ni siquiera alcanza el nivel de pan y circo ––más bien son comida chatarra y asquerosidad––. Pero en vez de ser pasivos y lamentarnos, mejor es ser activos y promover el teatro.