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Una publicación de la asociación SER

Tacna: la próxima vez puede ser peor

Julio Failoc Rivas

Por segundo año consecutivo Tacna viene sufriendo lluvias intensas jamás antes vistas. Una ciudad seca, donde rara vez llueve, inerme frente a este tipo de fenómenos, se ha visto inundada. Los efectos del cambio climático -que algunos creían lejos- nos alcanzaron de la peor manera, dejando un saldo de cuatro muertos y cuantiosas pérdidas económicas.    

Algo que se pudo prever -porque reitero fue por segunda vez- no se hizo. Pareciera que no aprendemos y nos enfrascamos más en nuestras diferencias que en aquello que nos puede juntar. Si las autoridades de ayer y hoy hubieran hecho su trabajo de prevención, las pérdidas humanas y económicas se hubieran evitado. No aprendemos ni de nuestras desgracias.

Ojalá esta adversidad sea la oportunidad para que las autoridades políticas regionales y locales se junten en torno a un Plan regional integral para la gestión de riesgo con un enfoque preventivo y orientado al desarrollo, que incluya no solo un sistema de alerta temprana, sino también un plan de evacuación en las zonas donde existe el riesgo de activación de las quebradas, tal como ocurrió con las quebradas del “Diablo” y del “Caramolle”, que según los reportes preliminares del COAR, afectaron a cerca de 2,000 familias, dejando alrededor de 260 damnificados que lo perdieron todo. Sin embargo, los daños no solo ocurrieron en la ciudad de Tacna, sino también en la provincia de Jorge Basadre, específicamente en el distrito de Ilabaya, donde hay cerca de 150 familias afectadas y un poco más de 50 familias damnificadas.      

La improvisación, la corrupción y el clientelaje político, que promueven las invasiones, el desorden y las obras mal construidas tienen que ser castigadas con todo el peso de la ley. Se vienen tiempos peores con la agudización del cambio climático que difícilmente podamos soportar si las autoridades no toman cartas en el asunto.

Tengo la ligera sospecha que sólo se está atendiendo la emergencia, sin una mirada estratégica, saltándose el fondo del problema, que no es otro que el de la prevención de futuros desastres que temo que una vez más no sea tomada en cuenta por las autoridades políticas.

No está demás hacer estudios de modelamiento y simulación para identificar los puntos críticos y en riesgo de inundación para ir diseñando de manera concertada y participativa, con los actores claves, los planes de protección y de evacuación en los casos dónde la situación sea de gravedad extrema.

Está bien la reubicación de la “Florida” –uno de los lugares más afectados- pero esta medida es insuficiente. La ciudad tiene que ser rediseñada porque no está preparada para soportar lluvias intensas, además de ser vulnerable frente a una activación mayor de la Quebrada del Diablo.   

“Guerra avisada no mata gente”

Huaico