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Una publicación de la asociación SER

Tacna en su hora cero

Julio Failoc Rivas

Los niveles de contagio y de muertos por covid-19 en Tacna se han disparado. En menos de un mes se han triplicado, con 56 muertos y 26 pacientes en UCI, con el sistema de salud colapsado y una capacidad de respuesta nula para enfrentar la pandemia.

La demora en la entrega del hospital Covid, valorizado en un poco más de 44 millones, cuando se pudo haber hecho un hospital de campaña de 200 camas, en 40 días, tal como lo han hecho en Piura, Lambayeque y Lima, a un costo tres veces menor, ha levantado suspicacias en los consejeros regionales quienes han denunciado indicios de corrupción.

El Director de Salud de Tacna, anunció que la capacidad hospitalaria habría sido sobrepasada, sin tomar en cuenta que existen tres Centros de Salud I-4, que tienen capacidad de internamiento y que funcionan las 24 horas, los cuales podrían servir para dar una respuesta integral a los casos leves y moderados de covid-19, para de esta manera descongestionar el área Covid del hospital Hipólito Unanue.

De la misma forma, el gobernador regional, con bombos y platillos anunció que la planta de oxígeno del Hospital de Viñani ya está en funcionamiento y que ayudará a la batalla contra el Covid, ignorando que la capacidad de producción es insuficiente, pues apenas producirían 20 metros cúbicos por minuto, que sólo alcanzarían para 20 pacientes en riesgo, en un hospital que está proyectado para atender a 200 personas.

Finalmente, la ausencia de una estrategia sanitaria con participación ciudadana, que por mezquindad la encarpetaron, aunada a la falta de compromiso de los gobiernos locales para enfrentar la pandemia, es solo una muestra de la improvisación y la ausencia de liderazgo del gobierno regional.

Es hora de dar un paso al costado y pedir ayuda al gobierno central, tal como lo ha hecho Arequipa. Nunca es tarde para rectificar, no hacerlo seguirá costando más vidas de las que estamos dispuestos a ofrecer por la incapacidad de nuestras autoridades.

Alinearnos todos en torno a una estrategia que comprometa a la población organizada en la vigilancia comunitaria y en la protección de la población en riesgo de muerte es fundamental. Ellos y no otros, son los que pueden seguir profundizando el colapso el sistema de salud, y cuidarlos, se convierte en un asunto estratégico.     

Poner en marcha la estrategia propuesta para evitar que se siga profundizando el colapso del sistema de salud exige un alineamiento en la acción concreta de todos. Además de ello, necesitamos un mayor compromiso de las municipalidades que involucre a las juntas para la conformación de Comandos Covid y Brigadas Vecinales con la participación de las organizaciones sociales en la lucha contra la pandemia.

No debemos olvidar que la salud y la economía deben correr en carriles paralelos con la finalidad que no colisionen y se complementen. Como decíamos la semana pasada, no hacerlo es poner a la población en el dilema de morir de covid-19 o de hambre.