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Una publicación de la asociación SER

San Marcos: ¿Cambio o continuidad?

El domingo 24 de julio se realizó la segunda vuelta de las elecciones al rectorado por la UNMSM que tuvo como resultado el triunfo del ex decano de Ingeniería Industrial, Ingeniero Orestes Cachay, como nuevo rector. Con ello se llega al final de una etapa oscura de corrupción de autoridades que debe cambiar con las elecciones por votación universal estipuladas en el Nuevo Estatuto[1].

Al respecto hay varias preguntas que hacer sobre el futuro de San Marcos, en primer lugar por qué llegamos a este resultado ¿qué pasó con la vertiente progresista que representaban Zenón de Paz, Nicolás Lynch y Víctor Peña[2]?  ¿Cómo entró en competencia Javier Villa Stein y qué efecto tuvo en el proceso de elecciones? ¿Cuáles deberían ser los principios de la nueva gestión de San Marcos? En una columna pasada de Noticias SER, Rubí Rivas, de la plataforma Comadres sostuvo que tres de los seis candidatos al rectorado coincidían en que lo central debía ser el impulso de la investigación y de allí la propuesta de creación del vicerrectorado de investigación y postgrado.

He pasado más de veinte años de mi vida en los pasillos y aulas de San Marcos pero para los docentes y funcionarios que tienen cuarenta o más años de su vida en sus aulas es solamente una parte del camino. San Marcos es un espacio privilegiado, son importantes los vínculos entre docentes, estudiantes y trabajadores con la sociedad, aún con sus problemas y limitaciones, así como la reinvindicación de una educación pública de calidad como en países vecinos o en Europa. Sin embargo, en más de quince años, escudados en el principio de autonomía universitaria, el cambio o el progresismo para San Marcos fueron sistemáticamente postergados y débilmente asumidos, siendo reemplazados por un sistema de copamiento y corrupción[4] que no debe retornar, por lo que las medidas de cambio deben ser adoptadas con precisión.

Los resultados de las elecciones de la primera vuelta fueron trascendentales. Allí se mostró que la propuesta de Orestes Cachay tuvo un alto porcentaje de aceptación entre los docentes. Arrasó con los votos en facultades como Medicina con la promesa de laboratorios bien implementados e infraestructura moderna. Pero entre los estudiantes impactó la propuesta de una educación humanista e integral, con énfasis en la producción de conocimientos y cambios necesarios en la administración, premisas de los candidatos De Paz y Lynch, separados por diferencias internas y estilos personales, pero de similar línea programática. La fórmula de los dos tercios puso en desventaja la votación de los estudiantes por lo que Cachay y Villa Stein pasaron a segunda vuelta. De allí se polarizaron las diferencias entre ambos candidatos. Mientras que Cachay, participaba en los debates de campaña y mostraba maquetas virtuales, Villa Stein, asociado con su pasado fujimorista, rehuía la confrontación de propuestas, pero buscaba alianzas con sectores docentes. Fue allí que De Paz junto con Peña sorprendieron firmando un acuerdo de gobernabilidad[5] en el que se reinvindicó aspectos de la reforma como: Una nueva estructura académica que comprendiera Vice rectorado académico de pregrado, Vice rectorado de investigación y de postgrado para potenciar el pregrado y vincular la investigación con el postgrado; así como una reforma de la administración, sus componentes y procesos. También se incluyeron temas como evitar el populismo para lograr eficiencia y gobernar con transparencia[6].

En San Marcos se requiere de una transformación urgente, es decir, profunda en esos dos niveles: de gestión para lograr resultados y de producción de conocimientos en diálogo con las diferentes realidades sociales y culturales para la búsqueda de soluciones a los problemas del país. También se requiere de un trabajo coordinado con las instituciones y otras universidades que impulsan la investigación en el país y las alianzas público-privadas. Es necesario abrir la universidad hacia los desafíos que enfrenta. Es importante su mirada crítica de los procesos manteniendo los espacios de debate e intercambio sobre la producción de conocimientos de las distintas ramas de las ciencias y humanidades que contribuyan a preguntarse por el tipo de desarrollo que queremos y de sus objetivos para el beneficio de los diferentes sectores sociales.

Además se requiere impulsar la producción de conocimientos, de gestión con resultados, establecer alianzas, convenios, sistemas de intercambio, capacitación e incentivos para potenciar la gestión docente y el desempeño estudiantil. Lo que no se quiere que por ninguna razón ocurra es una recomposición de los anteriores círculos de poder que impiden el avance de la Universidad con sus malas prácticas, mostrando su fragilidad política e institucional. Lo que si se quiere es una apuesta integral y humanista de la gestión de la investigación y su proyección nacional e internacional. Esta tarea es urgente, la apuesta por el cambio debe ser definitiva y así como la comunidad sanmarquina decidió su futuro con su voto, junto con el resto de la sociedad, debe ser vigilante en el cumplimiento de la apuesta de cambio.

 


[1] Como resultado de la implementación de la nueva Ley universitaria Entre sus muchos aciertos, también recibe críticas por sus vacíos e imprecisiones respecto a la condición de los profesores de más de 70 años; las decisiones colegiadas sobre las reformas curriculares, sistemas de calificación y evaluación docente, entre otros.

[2] De las especialidades filosofía, sociología y física, respectivamente.

[4]El texto escrito con el pseudónimo de Olivier Le Blanc “Los dueños de San Marcos: Apuntes para una historia crítica de la infamia”. Ediciones El Inca, describe de manera documentada cómo funcionaron los sistemas de corrupción, intercambio de favores, prebendas, poder y política al interior de la universidad. 

[5] Por lo que se le acusó de traicionar una propuesta de universidad progresista ligada a los planteamientos de la izquierda y del Frente Amplio y peor aún de ingenuidad por confiar en la promesa electoral del candidato fujimorista Javier Villa Stein. Personalidades lo acusaron de traidor y muchas personas manifestaron su desacuerdo y deploraron su actitud, a lo que De Paz respondió explicando sus argumentos de defensa de los acuerdos programáticos y denunciando posibles alianzas de allegados a Cachay con un sector ligado al mandato del defenestrado ex rector Cotillo.

[6] Tomado del Facebook De Acuerdo consultado 01 de Agosto 2016.