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Una publicación de la asociación SER
Abogada y especialista en gestión pública

Salud mental, estigma e indolencia

Hace una semana perdí a una buena amiga. Hace poco más de un año, un primo también decidió partir. Dos suicidios producto de la depresión. Dos valiosas vidas. Personas a las que admiraba y que no hubiese podido pensar que estaban pasando por tanto sufrimiento. Es que es difícil verlo, y menos saber qué hacer.

La mayoría de personas creemos que gozar de una buena salud significa la ausencia de enfermedades. Que las tristezas se superan con salidas de fiesta, pensando en otras cosas, ocupando nuestro tiempo en superficialidades, aferrarnos a personas. ¡Pero no! Otros creen que solicitar ayuda es signo de debilidad, y que la depresión y la ansiedad pasaran en algún momento.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la salud como “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”.  Y la salud mental es definida como “un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, trabajar de forma productiva y fructífera, y es capaz de hacer una contribución a su comunidad”[1].

En el análisis de la situación de salud mental en el Perú que recoge el Plan Nacional de Fortalecimiento de Servicios de Salud Mental Comunitaria 2018 – 2012 se ha señalado que “en el Perú las enfermedades neuropsiquiátricas alcanzan al 17,5% del total de carga de enfermedades, ocupando el primer lugar y produciendo la pérdida del  1, 010,594 años de vida saludables, es decir, 33,5 años perdidos por cada mil habitantes”[2].

Además se ha identificado que el problema de salud mental que mayor carga de enfermedad genera es la depresión. Lo que a su vez es la principal causa de suicidios o intentos de suicidios en nuestro país. “Las personas con tendencias suicidas, principalmente causadas por la depresión, no advierten de su situación: la mayoría no se da cuenta que es síntoma de depresión, de un trastorno de personalidad. Entonces no buscan ayuda en servicios de salud”[3]

Al 2017, sólo el 20.4% de la población con problemas de salud mental fue atendida, y según el Plan Nacional se espera que hasta el 2021 esta cifra aumente hasta lograr que el  64,3% de población sea atendida, fortaleciendo los niveles de atención, con articulación intergubernamental,  comunicación en salud mental,  mayor investigación y alianzas con la cooperación técnica nacional e internacional.

Espero que esto se haga realidad. Que la nueva Ministra de Salud no retroceda en lo avanzado, que la cobertura sea mayor, que se hable del tema en los colegios, centros de trabajo y todos los lugares donde sea posible. Perder a un familiar o a un amigo sintiendo que no pudimos ayudarlo es más que frustrante.

 

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[1] https://elperuano.pe/noticia-atencion-a-salud-mental-66427.aspx

[2] Plan Nacional de Fortalecimiento de servicios de salud mental comunitaria 2018 – 2012  http://bvs.minsa.gob.pe/local/MINSA/4422.pdf

[3] https://vital.rpp.pe/salud/las-cifras-que-deja-cada-ano-el-suicidio-en-el-peru-y-el-mundo-grafica-noticia-993568