Skip to main content
Una publicación de la asociación SER

Rumores, ruidos, sonidos

Foto © Luisenrrique Becerra | Noticias SER

Alfredo Quintanilla

Chillido, pito, molestia, sueño, chillido, alarma reloj. Respiro. Oscuro. Otro día, alegría, respiro, dolor en el pecho, tos. Pájaros, amanece. Vivo, pienso en tu sexo botón de dicha, no sé tú, pero yo te busco en cada amanecer. Gracias, un día más, padrenuestro. La bicicleta fija de la vecina de arriba. El llanto de la cría de abajo. Camiones por la avenida. Trinos y gorjeos, sirena lejana. Chorro de orina, wáter, cacharros de cocina, puertas ascensor, radio al fondo del edificio. Bali ladra. Autos, televisores, noticieros, licuadoras, voces. Claridad total. El vecino y su Sonora Matancera, la señora Claudia y música clásica. Puerta, Rosa olorosa ¡Hola!, ¿ya estás despierto? Toma tu pastilla. ¿Qué tal dormiste? Entreabre la ventana y entra un poco de aire. El lechero toca la campanilla de la botella con una moneda. Ya, toma la otra, te dejo agua caliente, que se entibie y tomas cada cuarto de hora, ¿lo harás? Dios dijo cuídate que yo te cuidaré ¿me lo enseñaste tú Maki? Durmiendo. Ya te la traigo. ¿Quieres que te encienda la tele? Quieres seguir durmiendo, ya, no te molesto. Se va. Alivio, sigo respirando, dolor al lado izquierdo. Estornudo, maldición, toso, dolor agudo en el diafragma. Me inclino lado derecho. Pájaro en el poste, ¿calandria?, ¿guardacaballo? Bali insulta a perro que pasa. Bombín de panadero, portón de la calle, motor del escarabajo de la rusa. Ah!, nostalgia de sentir junto a mi boca como un fuego tu respiración. Autos, bocinas. Abre la puerta Andrés, qué tal pa? Se inclina, me abraza, me besa en la mejilla, loción. Mujer aquí tienes a tu hijo. ¿Cómo estás? ¿Te sientes bien? Hierba mala nunca muere, ja. Pucha, ¿no quieres ver el noticiero? Algo está pasando en Nueva York. Enciende la tele, sale humo de una de las torres gemelas. Volumen. Al parecer una avioneta se ha estrellado en el lado sur de la torre dos y ha provocado un incendio los pisos altos. Curuju. Bueno, te dejo, pa, ya te traen a Maki antes de que la lleven a la escuela. Bali sigue ladrando, el perro de al lado aúlla. Perro de mierda, malagüero. Un avión va subiendo y da la vuelta, se acerca a las torres, grande, se estrella, estalla, película. Puta que lo parió. Click otro canal, igual. Humo, bomberos, afuera claxon. Ruidos, pasitos, Maki, antifaz rosado. Rosa frondosa la agarra antes de que se lance sobre la cama. Nooo, ya te dije. Hola abue, cómo estás, le estoy rezando a Diosito para que te cure, ya? Te he dibujado, aquí está. Se me arruga el sonccuore y quiero abrazarla, pero sé que no se debe. Una lágrima, son dos lágrimas, son tres lágrimas, cuatro lágrimas puras de amor. Chau abue, me voy al colegio, ya regreso, ¿ya? Cierran puerta, dos aviones, intencional, aeropuertos cerrados, aviones perdidos, secuestrados. Alarma. Todos los canales en las torres, increíble. Abre la puerta Rosa frondosa con la bandeja, aguanto la tos y el diafragma jode. Quáker, tostadas, jugo de naranja, pero caliente, huevo duro. Dolor al tragar. Sí, confirman aviones secuestrados, uno de Boston. Puta, morirse en avión, gritos, aullidos, puteos, rezos, de la brevedad de la vida ¿mi querido Séneca?, ¿Pascal? Carpe diem. ¿Qué diría mi vieja? Estaría llorando, las madres sienten con los hijos, labilidad, defensas bajas, pobres gringos, seguro Osama Bin Laden. Disimula, mula, engaña al cuerpo y la memoria recordando las torres gemelas, no, ahora es el Covid-19, que te ha puesto los cojones como amígdalas. Cincuenta-cincuenta ¿a tu edad? Ya quisieras, es sesenta a cuarenta, uón. Aúlla el perro de mierda, mi vieja ya les habría echado agua hirviendo. Rosa, espumosa, recoge los restos, ¿puede venir Pauli a hacer la limpieza? que la haga mientras me ducho. Trato de sentarme, cinco, diez, veinte segundos, igual que ayer y que anteayer, ni pizca de mejoría. Camino en la Sala San Vicente las baldosas frías, los cagaderos sin puertas la pobreza, cómo deciros que ya no puedo con tanto cajón, señor Ministro de Salud, en esta cuerda floja sin red de protección. Me siento, me paro, me ducho agua quemante, jabono mi Muchacho extraviado sin ganas de nada, pobre. Me seco, mi abuelo arrastrando sus pies, el ataúd de mi padre, el desfile por los sótanos del hospital junto al cuerpo de mi mujer. Mierda, así no es, será mejor recurrir a los vallenatos, tónico seguro. Me visto. Busco a los reyes del acordeón. Me echo y veo a Melissa leyendo las noticias seriecita, ricotona, click, reclamos en las puertas de un hospital murió Simón, click, multitud se apretuja en mercados, click, un cerro y casas de cartón, click larga fila comprando balones de oxígeno, putamare. Apago, eppur si muove, pobre gente, la tienen jodida y tú echándote a morir, por qué mejor no te callas y te metes tu sensibilidad al culo? Cuádrese cadete, carajo. Ahora sí, vallenatos con los que aprendí a bailar en Arequipa la ciudad tropical más meridional. Abro el whattsapp, hija y sobrinas con abrazos de osos pandas, la promo, con  boteas y calatas para erguir el ánimo, aunque la procesión les va por dentro, conozco a mis pescados; la gente de The Office con sus ironías. Envío palmas, compañeros. Abro el face, muchos muertos, Rafo cachaciento, Pajerón pontificando, Titus parco, click, mis fotos con Maki, ternura, viejo blandengue. Mejor dormir, no tengo nada que hacer. Envidio a Sipán que se fue con sus mascotas, Jazmín, Cupido, Watenusín o Nixon, todos en el cielo de los perros que dicen que existe. Supongo que volveremos al Paraíso, ¿no? Estará lleno de italianos, según Bolaño, aunque quisiera garotas y colombianas y músik para todos los gustos. Respiro trece veces por minuto para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica. Cansancio, me arrullo, toso, me voy con mi vaca blanca que se llamaba Piedad. Giro a la izquierda compañero, boca arriba, trago saliva, sigue, ahí está, no se va, Bali y el hijueputa malagüero, aspiradora, licuadora, batán? Martillazos, centrífugas de lavadoras, timbres. Bésame con los besos de tu boca, la bahía de Paracas y el brillo de la panza de los peces voladores, el sueño de amor de Liszt que me dedicaste, y Melina de Camilo, ¡tamare! Poquita fe. Golpe, ¡perdón! No me di cuenta, te desperté. Rosa auspiciosa guarda el equilibrio con la charola. Me siento, pone la mesita, tan dedicada mi nuera, Cordelia de actos mudos. Enciende la tele y pone un canal musical, nada de soga en casa de ahorcado. Me cuenta de Maki y de su miss Anita, del Día del Padre, saludos del consuegro, mientras saboreo de memoria el apio y el orégano de la sopa de pollo, porque, en verdad, no me sabe a nada. Rebanadas de pan, gelatina, mate de kión con ajo. Si salgo, prometo no ser exigente ni criticón con la comida. Se despide, cierra las cortinas, me acurruco, me  deslizo duna abajo echado sobre mis sábanas y planeo y me zambullo en la Fontana di Trevi, abrazado contigo. Golpe, giro de cabeza, luz, ruido, ¿dónde? Trinos en el poste. ¡Abue! Ya, ya, está dormido, se ha trepado como si fuera un perrito. Rosa la saca de un tirón. Sonrío, contento, le hago un gesto de abrazo y ella me corresponde. Tiene otro dibujo que recibo encantado. Llega Paulina con la charola con la cena. Ceno mirando las noticias, igual de malas, no sé qué hora es. Entra Andrés, me besa, se sienta en silencio a compartir las malas nuevas. ¿Debo decirle? ¿Darle instrucciones por si me agravo? ¿De cuentas y deudas, de recomendaciones para su hermana? ¿Qué decirle si no hay tiempo? ¿Que la hemos pasado fenomenal, que rece por mí? Como a su madre, que se fue tan rápido y no hubo tiempo de voy a decirte lo más hondo que tengo que decirte ¿Por qué a mí? nunca saqué un puto premio, ni un huachito y ahora esto, sin haberme jubilado. Dan ganas de irse calato a llorar sentado en un batán. Entra Maki, le leo el cuento de las tres cabritas, le hago la cruz en su frente a dos metros de distancia, ¡chau abue! Exprimo el corazón por mi ojo izquierdo. Se la lleva. Miro sin ver las noticias. No sé cuánto ha pasado, reviso los últimos post y ¡la caricatura de Carlín! Entra Rosa, le agradezco y alcanzo a decirle “hija”, se va, no sin antes darme las pastillas y recomendarme que me abrigue. Andrés el marqués demora en el abrazo: que haya bastante oxitocina viejo, te queremos mucho. Callo. Puerta cerrada, bajo volumen del televisor, agotado, enfermarse cansa, camarada Pavese. Camión basurero, frenazo, sirena en la avenida, agua corriente de wáter, televisores del edificio, apago el mío, Andrés baja el volumen del suyo, toso, un día más, trago saliva, dolor, trece veces por minuto, oscuridad, padre nuestro, recuerdo a mi madre, el rostro de mis hijos, calma, silencio, res-pi-ro…