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Una publicación de la asociación SER

Reforma electoral requiere apoyo de la gente (II)

En mi artículo de hace quince días sostenía que, en el pasado las distintas iniciativas presentadas al Congreso,  dirigidas a promover la reformas política y electoral, habían fracasado debido a que las mismas afectaban los intereses de un sector importante de congresistas.  Tal situación se ha vuelto a repetir la semana pasada, al haberse archivado la discusión sobre la eliminación del voto preferencial y la representación equitativa por género en la conformación de las listas electorales.      

Sin embargo, es necesario reconocer que al interior del Congreso no existe una resistencia monolítica a la reforma. Varios congresistas se han comprometido en su impulso pero, lamentablemente, forman parte de las minorías que consideramos que el fortalecimiento de la democracia requiere de vallas más altas para la inscripción de organizaciones políticas, pero con una sólida democracia interna,  con vida activa no solo durante los procesos electorales, y de organismos electorales con las competencias necesarias para hacer cumplir las leyes que las rigen.

En ese artículo sostenía que en la situación actual de los partidos y del Congreso era prácticamente imposible de modificar esta correlación perversa mientras que no se lograra incluir en la estrategia de la reforma, entre otros aspectos,  el involucramiento de los ciudadanos y de la opinión pública en la discusión y presión para que estos cambios se produzcan.  

Es claro que estos temas no son los que despiertan el interés de la gente, lo que se agrava por la opinión sumamente crítica que existe respecto al desempeño del Congreso y los partidos políticos. Sin embargo, pensamos  que es posible despertar cierto interés público en estos temas si es que las campañas consideraran, por ejemplo:

•    Brindar información sobre las consecuencias perversas del voto preferencial.

•    Explicar el destino del financiamiento público de los partidos políticos, los beneficios que esto traería y la relación de esto con la reducción de los riesgos de corrupción.  

•    Involucrar en las vocerías de las mismas a conocidos militantes de los partidos, con posiciones públicas  divergentes en otros temas,  defendiendo argumentos similares sobre esta reforma  y refiriéndose claramente a los problemas que se buscan enfrentar.

•    Convocar a movimientos cívicos, de jóvenes, etc. para explicar el sentido de las reformas y respaldar las iniciativas que promuevan relacionadas con las reformas.

•    Comprometer a medios de comunicación en la realización de campañas de educación cívica relacionadas con estos temas.