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Una publicación de la asociación SER

Que no se pierda lo aprendido

En el momento de escribir esta columna han muerto por lo menos dos personas en Espinar y el gobierno ha declarado en Estado de Emergencia dicha provincia cusqueña.  Hechos lamentables que no debieron ocurrir  en la medida que se sabía, desde hace varios meses atrás, que las organizaciones y las autoridades locales venían elaborando y proponiendo una modificación al convenio establecido con la empresa Xstrata Tintaya, y que la negociación entre las partes no iba a ser fácil.

Este convenio y la Mesa de Diálogo han sido un ejemplo de lo que se puede lograr si existe disposición del sector privado, las comunidades, organizaciones y las autoridades locales para ponerse de acuerdo. A tal punto que los sectores más duros y fanatizados del empresariado minero y de la dirigencia social, veían esta experiencia con malos ojos y, sin decirlo públicamente, deseaban que fracasara.

La existencia de esa Mesa de Diálogo ha sido fruto de luchas y presiones ejercidas por las comunidades, en alianza con actores nacionales e internacionales, que lograron convencer a la empresa BHP Billiton, que era la que explotaba el yacimiento, que este acuerdo, además de ser legítimo, le brindaba a sus operaciones un clima de estabilidad. De esta manera y, a pesar de las vicisitudes, la minería se integró a la vida de la provincia y los sectores opuestos a su presencia fueron minoritarios.

¿Esto ha cambiado? Pensamos que no. El grado de polarización al que se ha llegado no tiene que ver con la intención de erradicar la actividad minera. Más bien sería resultado de un proceso de negociación infructuoso entre Xstrata Tintaya y la provincia en la que estuvo ausente la mediación de un tercer actor confiable que facilitara el proceso y ayudara a acercar las posiciones. También  las presiones que atraviesa el territorio espinarense y la alta sensibilidad existente sobre el uso de  sus recursos naturales, en particular del agua. Finalmente, la actuación del gobierno nacional. Su  infructuosa intervención en los meses recientes, muestran la gran sospecha  existente respecto a su desempeño, sentimiento que se debe haber acentuado por la manera como viene tratando la protesta.

El gobierno ha optado por el camino de la coerción. Esperamos que recapacite. Confiamos que quienes hicieron posible la Mesa de Diálogo, en las próximas semanas retomen esta orientación y  establezcan los mecanismos necesarios para que la población tenga confianza en que la empresa es responsable con el ambiente y que la actividad minera aporta efectivamente al desarrollo de la provincia.


Artículo publicado en la revista VOCES Nro 40-41. Junio 2012. Cajamarca. Asociación SER.