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Una publicación de la asociación SER

Propuesta para la reactivación de la agricultura familiar

Foto ©Alexander Calcina, cibercorresponsal Puno

Eduardo Zegarra

La agricultura familiar que nos alimenta viene atravesando una severa crisis económica en medio de la pandemia y la fuerte contracción de la economía.  La demanda de alimentos se ha deprimido por lo menos en un 40%, y se estima que los agricultores familiares han perdido más de la mitad de sus ingresos esperados desde marzo.  El bono rural, orientado a familias en pobreza, no ha llegado a la mayor parte de las familias del campo, mientras queda por evaluar cuántos agricultores han recibido algún tipo de ayuda económica en estos cuatro meses.  En el mejor escenario, la pobreza agraria se ha incrementado de 40 a 60% en este periodo, y puede llegar a 80% a fin de año si no se toman medidas concretas e integrales para apoyar al agro.

La gran campaña 2020/21 se inicia en agosto, y la mayoría de nuestros agricultores familiares están empobrecidos y carecen de recursos económicos necesarios para iniciarla.  Es urgente que el gobierno diseñe e implemente un programa integral de financiamiento de esta próxima campaña, teniendo en cuenta las particularidades de la agricultura familiar y pensando en el abastecimiento futuro para alimentar a más de 30 millones de peruanos.

A la fecha, el gobierno ha anunciado que “viene evaluando” un Fondo de Apoyo Empresarial (FAE) agrícola de unos 500 millones de soles.  Los gremios agrarios, a través de CONVEAGRO, han estimado que se requieren 5,000 millones de soles para financiar un millón de hectáreas de la próxima campaña.  El problema es que será difícil colocar tales montos exclusivamente a través de instrumentos crediticios como un FAE.  De acuerdo a la última encuesta nacional agropecuaria del 2018, solamente un 9% de los agricultores familiares tiene alguna experiencia con crédito formal, con lo cual más del 90% tendrá serios problemas para acceder a algún instrumento financiero en el corto plazo.

Debido a esta realidad, es necesario considerar dos instrumentos de financiamiento en esta etapa económica extraordinaria: (i) un bono de reactivación agraria orientado a la agricultura más pequeña (menos de 3 Has); (ii) un FAE para agricultores con mayor tamaño y experiencia crediticia (de 3 a 10 Has).  Sólo una estrategia diferenciada de este tipo podrá llegar con los recursos necesarios y oportunos para casi dos millones de agricultores familiares. 

Para poder cuantificar los recursos a financiar por un programa de esta naturaleza hemos utilizado los datos de la ENA-2018, e identificado a los agricultores familiares por el tamaño de sus unidades agropecuarias (hasta 10 Has).  Igualmente, se ha estimado el área de cultivo que manejan estas unidades, y los costos de producción promedio agrícola y pecuario para cada tipo de productor.  En base a esta información, en el cuadro siguiente se estiman los montos a financiar y las dos modalidades de apoyo y financiamiento que proponemos para el programa de reactivación agraria orientado a la agricultura familiar en el país.

agricultura

El programa financiaría a casi dos millones de agricultores de menos de 10 Has., para un total de 1.1 millón de Has. de cultivo. El monto total a financiar es de 4.5 millones de soles, de los cuales un 50% se implementaría a través del bono agrario de reactivación de 1,500 soles por agricultor.  Este bono apoyaría la producción de más de 1.5 millones de los agricultores más pequeños que cultivan 400 mi Has.  El bono es no reembolsable y no requiere de mayores trámites financieros, y puede distribuirse en base a la experiencia que ya tiene el gobierno con los cuatro bonos distribuidos a la fecha.

El segundo instrumento es el FAE agrícola, que requiere 2,200 millones de soles (más de cuatro veces lo que el gobierno viene planteando), y permitiría financiar la producción de más de 400 mil productores y 700 mil Has de cultivo.  El monto de préstamo por agricultor es de 5,300 soles, y financia un 75% de los costos de producción promedio.  En este caso se deben poner en práctica mecanismos ágiles de procesamiento y asignación de los créditos de acuerdo a la realidad de los productores.  La tasa de interés no puede ser mayor a 3% anual y el gobierno debe garantizar plenamente estos créditos como lo ha hecho con Reactiva Perú y FAE MYPE, y evitar poner las tierras de los agricultores en hipoteca.  Se pueden evaluar otros instrumentos efectivos como la prenda agraria para evitar problemas de repago cuando termine la campaña agrícola en 2021.  También se deben promover créditos asociativos, pero este no puede ser el único criterio ya que sólo un 10% de agricultores en este segmento está asociado.

Ya estamos en julio y queda poco tiempo para diseñar, planificar e implementar un programa efectivo de financiamiento de la próxima campaña agrícola 2020/21.  Es necesario que el gobierno entienda la urgencia de hacer esto bien y rápido, y lograr dos objetivos claves para esta etapa de reactivación de la economía: que la pobreza agraria no caiga a niveles nunca antes vistos, y que se garantice el abastecimiento de alimentos para toda nuestra población en los próximos meses.