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Una publicación de la asociación SER
Investigadora del Instituto Chr. Michelsen, Global Fellow del Center for Law and Social Transformation, y docente PUCP. Psicóloga, Magister en Salud Internacional (Instituto de Medicina Tropical Charité, U. Berlín), doctorada en psicología (U. Bergen).

¿Por qué no avanza la lucha contra la anemia?

Foto: ©Luisenrrique Becerra / Asociación SER

Una de las secuelas más graves del contexto de crisis permanente creada por los interminables escándalos de corrupción y disputas en el Congreso de la República, es la falta de espacios para discutir e intentar contribuir en las políticas públicas que viene implementado el Ejecutivo, muchas de las cuales están pasando desapercibidas.

Un ejemplo, es la política de reducción y control de la anemia infantil. El ejecutivo se ha planteado reducir la tasa de anemia de un 43% a un 19% para el 2021. Esta es una meta ambiciosa, si consideramos que es una prioridad del Ejecutivo desde hace varios años. En el 2017, el Ministerio de Salud promulgó el Plan Nacional para la Reducción y Control de la Anemia Materno Infantil y la Desnutrición Crónica Infantil en el Perú: 2017 – 2021, y el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social aprobó el “Plan sectorial para contribuir con la reducción de la desnutrición crónica infantil y anemia en niñas y niños menores de 36 meses, 2017-2021”. El documento del Ministerio de Salud, estableció la meta de reducir la anemia infantil progresivamente, del 43.6 en el 2016 al 37.9 en el 2017, bajando al 33.2% en el 2018, para  llegar al 19% en el 2021. Sin embargo, a pesar del compromiso político formal, las metas de reducción de la anemia siguen sin ser alcanzadas.  Según datos del INEN en el 2017 la anemia infantil se encontraba en los mismos niveles del 2016.[i]

Muchos factores han contribuido a los malos resultados en el control y prevención de la anemia, entre ellos los relacionados al diseño y funcionamiento de los programas, que nada tienen que ver con las características de las familias de los niños, niñas y mujeres gestantes con anemia, ni con el amor o compromiso de padres y madres con sus hijos e hijas.  Por ejemplo, según un informe del 2018, elaborado por el Consejo Regional III del Colegio Médico del Perú, [ii] “muchos servicios de salud desconocen la nueva norma de prevención y tratamiento de la anemia, aprobada y publicada en abril del 2017”, afectando su implementación.  El mismo reporte señala que las actividades de tamizaje han sido esporádicas alcanzando sólo al 10% de la meta establecida.  El reporte señala el componente comunicacional como una de las debilidades, resaltando que las campañas de comunicación siguen siendo esporádicas, y los mensajes inadecuados para la población objetivo.  Esto es preocupante tomando en cuenta que estas son las mismas debilidades que se habían detectado en el programa piloto de suplementación con multimicronutrientes implementado en los departamentos de Apurímac, Ayacucho y Huancavelica entre los años 2009-2011.[iii]  Lo deseable hubiera sido, que se tomarán en cuenta medidas para corregir y prevenir las debilidades del programa detectadas en el piloto, pero, al parecer esto no se hizo.

Pese a la evidencia de las debilidades para implementar los programas de suplementación con micronutrientes, el Estado peruano ha decidido tomar una serie de medidas potencialmente coercitivas, como la participación activa del Ejército en visitas domiciliarias en las comunidades para informar sobre la anemia,[iv] así como el pedido de resultados de tamizaje de anemia y cartilla de control de desarrollo y crecimiento (CRED) al momento de la matrícula de los estudiantes de inicial.[v] ¿Qué capacidad existe para capacitar al ejército, y supervisar la calidad de la información distribuida? Esta situación levanta suspicacias, sobre todo si se toma en cuenta la incapacidad demostrada por el Ministerio de Salud para capacitar a su propio personal, y desarrollar mensajes adecuados a la población objetivo.  En el caso de los certificados de hemoglobina, llama la atención la falta de claridad de esta medida.  En primer lugar hay que cuestionar el objetivo de la medida, ¿cómo se va a garantizar que los docentes van a entregar información adecuada a las familias? ¿Qué pasa si los padres se niegan a firmar el compromiso? ¿Se va a negar la matricula? ¿Qué va a pasar si después de 3 meses los padres o cuidadores no traen el certificado? ¿Qué se va hacer para evitar que esta medida no sea usada para cobrar multas o negar matriculas? Además, cuál es la efectividad de la medida, si los PRONEI cubren a una minoría de los menores.

En segundo lugar, es necesario cuestionar el traslado de la responsabilidad a las familias, cuando existe evidencia de la inefectividad del Estado. No sería bueno antes de tomar este tipo de medidas saber por ejemplo: 1) ¿Cuántos niños y niñas –y por qué razones- que pasan por el CRED están anémicos? ¿Cuántos de los que pasan por CRED no han sido tamizados? 2) ¿Cuántos de estos niños y niñas con anemia son parte del programa Cuna Más, 3) ¿Cuántos de estos niños y niñas pertenecen a familia beneficiarias de programas sociales y por qué?, y  4) ¿Cuántos padres y madres han recibido información sobre micronutrientes y evaluar la calidad de la información recibida?

Lo tercero a cuestionar es ¿quién va asumir el costo del tamizaje?  Si como sabemos no se ha logrado tamizar, ¿se espera que el costo sea asumido por las familias?, es decir que las madres vayan a los establecimientos de salud, pierdan días de trabajo para lograr estos exámenes, o que por el miedo y la desesperación de perder la matrícula escolar, paguen por los exámenes a proveedores privados, generándoles un gasto por un servicio que tienen derecho a recibir.  En el caso de los establecimientos que no tienen la capacidad de hacer el examen -puestos de salud sin laboratorio, que abundan en zonas rurales- ¿Se espera que sean las familias las que asuman el costo del viaje hasta el establecimiento de salud que cuenta con un laboratorio?

Por último, ¿cómo evitar que esta sea una medida que se centre únicamente en la población que asiste a establecimientos públicos? ¿Tiene capacidad el estado de monitorear lo que ocurre en establecimientos privados? Hay que recordar que el PRONEI tiene capacidad para cubrir a un mínimo de la población en edad de asistir a escuelas iniciales.  Por otro lado, si bien la anemia afecta al 53 % de los niños pertenecientes al quintil de menores ingresos, no se debe ignorar que afecta al 28 % de los niños que pertenecen al quintil de mayores ingresos, y que es posible que estos niños y niñas asistan a escuelas privadas.  

 

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[i] Ver: Andina (2018). INEI: desnutrición infantil disminuyó 5,2% en los últimos 5 años en el Perú. Publicado el 1 de junio del 2018. Accesible en: https://andina.pe/agencia/noticia-inei-desnutricion-infantil-disminuyo-52-los-ultimos-5-anos-el-peru-711991.aspx

[ii] Colegio Médico del Perú. Colegio Regional III (2018).  Reporte de Políticas de Salud. Nº 1 Mayo 2018. Disponible en http://cmplima.org.pe/wp-content/uploads/2018/06/Reporte-Anemia-Peru-CRIII.pdf

[iii] Ministerio de Salud., Programa Mundial de Alimentos., UNICEF. (2016) Sistematización de la Experiencia Peruana sobre Suplementación con Multimicronutrientes en los Departamentos de Apurímac, Ayacucho y Huancavelica, 2009-2011. Lima. Ministerio de Salud., Programa Mundial de Alimentos., UNICEF.

[iv] Ver: Andina (2018) Soldados del Ejército difundirán casa por casa información para prevenir anemia. Fueron capacitados por el Minsa en el marco del Programa “Estamos en guerra contra la anemia”. Noviembre 7. https://andina.pe/agencia/noticia-soldados-del-ejercito-difundiran-casa-casa-informacion-para-prevenir-anemia-732028.aspx

[v] Resolución Ministerial N° 712-2018-MINEDU