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Una publicación de la asociación SER

Política y economía

Una de las personas contemporáneas a quien merece la pena escuchar con atención es Aung San SuuKyi, la líder de la Liga Nacional por la Democracia en Birmania, o Myanmar, como ahora se llama oficialmente. Ella ha sufrido años de arresto domiciliario por su lucha a favor de la democracia en su país, mientras éste ha sufrido un régimen dictatorial durante medio siglo. 

Este año Aung San SuuKyi recibió permiso para viajar al extranjero y poder recibir personalmente el Premio Nobel de la Paz, que le fue otorgado en 1991. Durante su discurso dijo cosas relevantes para nosotros en el Perú, y sobre todo aquí en Cajamarca, enfrascados como estamos en el conflicto Conga. Ella insistió que la democracia jamás es ganada una vez para siempre, sino que es un proceso que tiene que mantenerse a base de diálogo y respeto mutuo ––ambas cosas que han brillado por su ausencia durante los meses de Conga––.  Además, Aung San SuuKyi enfatizó que el diálogo político debe tener preferencia por sobre los intereses económicos. Como lo sabemos muy bien, esto no ha sucedido aquí. Una decisión económica fue tomada por el gobierno nacional sin preocuparse en absoluto por un diálogo político. Así se puso la carreta delante del caballo y luego se sorprendieron cuando este no caminaba.

Otro punto en su discurso, que es relevante para nosotros, fue la insistencia en que cualquier inversión económica debe tomar en cuenta los derechos de los obreros, el desarrollo integral y un cuidado especial por la ecología. Con respecto a esto último, ella habla con conocimiento de causa, porque en su propio país los bosques tropicales han sufrido una violación espantosa –en 1949, 21% del territorio nacional estaba cubierto de ellos, y ahora sólo el 7%.

Así, la historia de la minería en el Perú demuestra que no se han tomado en cuenta los temas mencionados por Aung San SuuKyi, como se constata en la literatura nacional. Escritores como César Vallejo y Julio Ramón Ribeyro han plasmado obras con un trasfondo de los abusos cometidos por las compañías mineras y, más cerca de nosotros, el profesor Noé Zúñiga Gálvez, de Hualgayoc, ha tocado el mismo problema en su novela “El socavón compactado”.  Estas obras y el mismo conflicto Conga nos ilustran claramente que estamos viviendo en una democracia disfuncional, con un trasfondo endémico de violencia e injusticia que han sido constantes en la historia social del país.