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Una publicación de la asociación SER

Para “cortar ese árbol malo”

El 1 de agosto publiqué una entrevista[1] a los dos autores del primer cómic sobre la Reforma Agraria peruana: el ilustrador Jesús Cossío y la investigadora Carla Sagástegui. Las interacciones sobre esta entrevista fueron inmediatas. Solo en el post en la página de la plataforma hubo mucho más de 300 “reacciones”, el enlace fue “compartido” más de 60 veces y hubo bastante más de 90 comentarios. Si seguimos la lógica algorítmica de Facebook, cada una de las veces que se compartió la entrevista, hubo más reacciones y más comentarios de los que podemos contar. Seguir la contabilidad sería ocioso; no obstante, ha sido notoria la defensa de algunos comentadores que juzgaban esta publicación y que reclamaban ciegamente el pago de los bonos a los hacendados y gamonales “expropiados” y más aún, resaltaban la injusticia salvaje que (les) había representado la Reforma.  En este marco, lo más sorpresivo han sido los argumentos para condenar a la Reforma y para condenar, casi por ilación –y sin haber leído–, la propuesta de Ya nadie te quitará tu tierra.

A partir de lo señalado, este breve comentario responde a dos objetivos: en primer lugar, este no es un artículo académico destinado a deconstruir la historia de la Reforma ni espera narrar las microfísicas de poder que se gestaron en ella. Lo que buscamos es, de un lado, describir (o reseñar) esta publicación, presentando sus contenidos y su estética, y, de otro lado, esperamos contribuir a la lectura de este primer volumen, el cual, sin duda, recomendamos mucho.

El poder de su estética: epígrafes, dedicatoria y bibliografía

Este primer volumen abre con dos epígrafes profundamente sugerentes. El primero es de Cornelio Quispe, un campesino de Angaraes, Huancavelica, que cuenta cómo eran “los tiempos de la hacienda”. Cito un breve fragmento de su testimonio: “Hemos sufrido sin pago. Era la tierra de ellos. Como vivíamos ahí, ellos nos hacían trabajar sin pago como retribución de lo que vivíamos en su tierra (…) Por eso no tenemos estudio (…) Servíamos como si fuera Dios. Tratábamos como a segundo Dios”. El segundo epígrafe es un comentario en Twitter escrito por la periodista Rosa María Palacios el 24 de junio del 2019. En éste, Palacios señala que la literatura que justifica la reforma agraria “como toda literatura, tiene muchos elementos de ficción”. Adjudicar la categoría de “ficción” a la literatura –histórica, testimonial, sociológica– que justifica la reforma es, casi, como invalidarla. Por ello el contraste es tan profundo con el testimonio de Quispe.

Así las cosas, consideramos que esta primera página es no solo altamente sugerente al contraponer testimonios y críticas sobre la Reforma, sino que también nos da una idea de la aproximación que presenta el libro: una que lejos de ser parcializada y sesgada, está atenta a la diversidad de opiniones sobre este importante acontecimiento de nuestra historia. Diversidad encarnada por el amplio espectro que existe entre Quispe, quien vivió y conoció de primera mano los abusos de los gamonales, hasta la periodista, que opina en defensa de éstos. Ahora bien, es interesante también que hayan elegido justamente este comentario de Palacios referido a la Reforma, puesto que hay otros mucho más extremos[2].  Creemos que la elección de la sugerente frase de Palacios obedece a una palabra: “literatura”.

Este libro, que es de literatura –podríamos decir, de narrativa–  está hablándonos desde su primera página de lo que se dice sobre él mismo a diversos niveles. Por ello, queda claro que su comienzo, contraponiendo los dos extremos de debate, es un signo no solo de intentar ser imparcial –con todo lo complejo que ello implica– sino, sobre todo, de conocer cómo se piensa, se recuerda y se lee la Reforma, a 50 años de haber sido implementada. Estos dos epígrafes, colocados uno tras el otro en la misma página, representan también una geografía lectora nacional: algunos en contra, otros a favor, pero todos situados en un mismo espacio.

Ahora bien, no deja de ser interesante que frente a estos dos epígrafes esté la dedicatoria del libro. Justamente en la misma página, el libro está dedicado a las escuelas, a los lugares en los cuales todavía existe la esperanza de releer la historia nacional de una forma que no omita contradicciones ni complejidades. Dicho de otro modo, desde una perspectiva más amplia ante la cual puedan sean visibles los dos extremos materializados por los epígrafes mencionados.

A partir de esta primera –pero muy significativa– página, quisiera comentar otras dos secciones del libro: la primera es la Introducción, escrita por el historiador y sociólogo Nelson Manrique, y la otra es la bibliografía, incluida al final del cómic. Veamos ambas partes antes de entrar al contenido del texto. La introducción lleva por título una interrogación indirecta (“Por qué la Reforma Agraria”), y en sus cinco nutridas páginas, Manrique desarrolla las causas (principales) que impulsaron este volumen y aquellas que impulsaron la Reforma. Ahora bien, para desarrollar los límites y los alcances de la publicación, el historiador explica con detalle –y a la vez precisión– el fenómeno del gamonalismo, que se constituía “por una estructura social de dominación que se desarrolló a lo largo del s. XIX y que surgió como consecuencia de la debilidad del Estado central” (6). 

En esta línea, Manrique explica, el principal malentendido sobre este momento histórico. Lo cito: “la derecha ha buscado imponer una narrativa que imagina un agro peruano próspero y floreciente que vino a ser destruido por la reforma agraria de 1969. Esta es una visión falsa del proceso que choca con la verdad histórica” (5, énfasis nuestro). A partir de esta afirmación, el historiador  desarrolla aspectos negativos (yerros, debilidades) y también aciertos de lo que denomina “una medida radicalmente capitalista” (9), para referirse a la reforma. Después de todo, como él señala “la reforma agraria no acabó con la explotación del campesinado sino cambió la forma en que éste es explotado” (9).

Quisiera subrayar que el valor de esta introducción no radica únicamente en la contextualización histórica que significa este libro, sino en que hay un espacio para el debate y la discrepancia. Así, por ejemplo, Manrique discrepa en la causa principal para la reforma dada por los autores del libro. Lo cito: “Sagástegui y Cossio señalan como la causa fundamental de la crisis del agro que desembocó en la reforma agraria la producción cada vez más reducida de alimentos, y la escasez que esta provocaba en el campo y la ciudad. Discrepo con esta explicación” (8). Considero refrescante un estudio preliminar que aborde pros, contras, y discuta una parte de la perspectiva presentada. Me pregunto si los defensores de la reforma que escribieron sendos comentarios en la entrevista realizada a los autores habrán leído estas primeras líneas del cómic.

Finalmente, me parece necesario mencionar la bibliografía, en primer lugar, porque no es sólo la utilizada como parte de la investigación para crear este comic, sino porque es “recomendada”, es decir, porque invita a que los lectores continúen investigando sobre la reforma. Encontramos estudios clásicos (de José Matos Mar, José Manuel Mejía, Hugo Neira, entre otros), tesis de licenciatura de Economía, artículos en revistas especializadas de las ciencias sociales, recopilaciones de testimonios (como la editada por Mercedes Crisóstomo) y crónicas en blogs. Queda claro  –como en la introducción– que hay una invitación a continuar con el debate en vez de promover una sola perspectiva de este evento. Más aún, el título del cómic es particularmente relevante ya que su propuesta es prestar atención al fenómeno del gamonalismo desde el punto de vista de la ideología indígena campesina. De ahí que el título Ya nadie te sacará de tu tierra tenga un receptor directo y ejemplifique su postura en solo una oración. 

Reforma Agraria

El núcleo de la historia y reflexiones finales

Así las cosas, aunque nuestro interés principal no ha sido contar la trama que se desarrolla en el comic, bastará señalar que los eventos se desarrollan alrededor de una pareja de recién casados: Saturnino y Cloris, quienes viven en una hacienda del sur del Perú. Es a través del devenir de esta pareja que se nos irá contando la situación del país en sus dos geopolíticas fragmentadas: sierra y costa. Y, por supuesto, atenderemos a las consecuencias de esta fragmentación: la migración, el analfabetismo, la violencia hacia los peones que intentaban formar sindicatos en las haciendas, entre otros temas.

Es relevante atender también al gran trabajo visual de este comic. Un ejemplo está en la página 49, que es el inicio del acápite 4, titulado Las reformas agrarias en el Perú. En ésta página se describe al Perú no solo con cifras, sino con dos imágenes históricas que retoman la situación nacional de los años 60. La primera, un indio que cargaba a su patrón y la segunda, un árbol que daba frutos venenosos y debía ser cortado. La primera foto tiene, al menos desde nuestra lectura, un antecedente real: en pleno 1965 el hacendado Gilberto Acuña[3], propietario de la hacienda Santa Clara en Chota, Cajamarca se hacía cargar en andas. Nada de “imaginativo” tiene el dibujo de Ya nadie te sacará de tu tierra, sino que, por el contrario, apela a una realidad documentada. La mención y dibujo del árbol necesario de ser cortado apela a una idea de Luis de la Puente Uceda, quien fue el que metaforizó la situación del país a través de la idea de un árbol malo que debía ser cortado.  Este primer volumen, centrado en las causas de la reforma agraria, nos ofrece información fidedigna, fuentes bibliográficas para recurrir en cualquier momento para cotejar, incluso, lo postulado en este material. Y, finalmente, este cómic nos invita a pensar más allá de la costa desde un Perú más amplio y, con ello, complejo.

Reforma Agraria

Ampliar imagen ☛ https://bit.ly/2YSu7AZ

Reforma Agraria

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[1] “La reforma agraria en cómic”. Entrevista disponible en: https://bit.ly/2OAatVq

[2] Este, del 24 de junio del 2019, por ejemplo: “A punta de robarla a sus legítimos propietarios y no pagarles hasta hoy. De paso destruyeron la modernización de la agricultura, generaron la masiva migración del campo a la ciudad y deprimieron el ingreso agrícola. Un desastre”

[3] Las imágenes que colocamos han sido tomadas de aquí: http://grancomboclub.com/page/7