Skip to main content
Una publicación de la asociación SER

Nuevo gobierno, misma política

Como se tenía previsto, el Presidente del Consejo de Ministros recibió el voto de confianza del  Congreso de la República.  Desde varios días antes era evidente que el actual temperamento de los representantes de la mayoría del establishment político,  convirtiera a la presentación de César Villanueva y el debate posterior en una mera formalidad.
Entre los puntos resaltados por Villanueva en su mensaje, se encuentra el impulso del crecimiento económico basado en la ejecución de grandes proyectos mineros y de infraestructura, tomando así el mismo camino de anteriores gobiernos. Como sabemos, la apuesta del Estado por la promoción de la gran inversión en el país ha significado la priorización de los intereses de los grandes actores económicos en detrimento de las demandas y expectativas de la mayoría de la ciudadanía, y en particular de quienes sufren los impactos de los proyectos. A la luz de lo escuchado el día de hoy, no se producirán mayores cambios en este campo, por más que se haya anunciado que los proyectos deben realizarse con responsabilidad social y ambiental. El mejor ejemplo de ello es la ausencia absoluta en el mensaje de medidas relativas a garantizar los derechos de las comunidades y los pueblos indígenas, así como el cuidado y protección del medio ambiente.
Otra ausencia grave en el discurso de Villanueva es la implementación de una política pública integral para enfrentar la violencia contra la mujer. Tal parece que para el actual gobierno, bastaría con poner en funcionamiento más Centros de Emergencia Mujer que, siendo importantes, resultan completamente insuficientes para lograr un cambio social y cultural que erradique el machismo y la visión conservadora que considera a las mujeres como seres subordinados a los varones. Esta omisión se hace más evidente cuando se aprecia que en el discurso del Primer Ministro no se hace mención alguna al enfoque de género o a los derechos de la mujer.
En Noticias SER consideramos que el gobierno del presidente Vizcarra y su primer ministro Villanueva, equivoca el camino al considerar que lo que requiere el país es más de lo mismo, es decir insistir en una manera de gobernar que pone en el centro a los grandes negocios privados y en un segundo plano a la ciudadanía y sus derechos. Al parecer las lecciones del caso Lava Jato y la actual crisis de legitimidad del sistema político no terminan de ser comprendidas en su plenitud por nuestra clase política, lo cual augura el surgimiento de nuevas crisis y nuevos conflictos.