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Una publicación de la asociación SER

¡Nosotras subvencionamos al sistema!

Foto © Luisenrrique Becerra | Noticias SER

Núcleo de Mujeres de En Movimiento*

Las peruanas nos ocupamos 23 horas y 35 minutos más a la semana que nuestros pares hombres en Trabajo Doméstico no Remunerado, este contundente dato fue puesto en evidencia por la Encuesta Nacional de Uso de Tiempo del  año 2010. Es decir nosotras dedicamos más del doble de horas que ellos al cuidado[1]; este trabajo que  es un aporte al crecimiento económico del Perú, aún no es reconocido ni valorado social, económica ni políticamente, a pesar que equivale al 20.4% del PBI[2].

Las mujeres hemos asumido históricamente el trabajo doméstico no remunerado, lo que significa una carga mayor; situación que nos obliga a que dediquemos menos horas a labores remuneradas y/o que lo hagamos dentro del mercado laboral informal. No es casualidad que ganemos menos y trabajemos en la mayor precariedad, sin derechos ni seguridad social. Las cifras muestran que el 77,6% de las mujeres trabajamos en el sector informal[3], y si observamos ciertos trabajos ubicados en la primera línea de acción contra la pandemia del covid-19, veremos labores feminizadas que se encuentran en las peores condiciones: las obreras de limpieza pública, las enfermeras, las trabajadoras del hogar y las cuidadoras en general.

Es fundamental, tener en cuenta que el bienestar de una persona no depende de su ingreso o consumo, sino de su libertad y autonomía para usar el tiempo, así como, del cuidado que le permite desarrollarse, y somos las mujeres quienes hemos venido asumiendo el trabajo no remunerado de reproducción o de cuidado; lo que ha significado una mayor carga para nosotras, agudizando la “crisis de cuidados” y dejando en claro la importancia de los mismos para la sostenibilidad de la vida.  

Durante la pandemia, de acuerdo a la UNESCO, al menos 37 millones de niños, niñas y adolescentes están en sus casas las 24 horas, debido al cierre de las escuelas, lo que ha significado una sobrecarga en el trabajo de las mujeres; que se agudiza en los hogares con menores ingresos, por las desigualdades en el acceso a servicios básicos. Y somos las mujeres quienes nos exponemos y resentimos más la presión que hay sobre los sistemas de salud durante la pandemia, pues representamos el 72,8% del total de personas ocupadas en el sector salud en la región[4].

Frente a esta realidad, es necesario que el Estado asuma una posición activa para cumplir con una de sus obligaciones: el derecho humano al cuidado de sus ciudadanos y ciudadanas, a través de servicios públicos educativos infantiles y espacios de atención para dependientes, en general. Obligación que el Estado peruano ha reconocido en la Política Nacional de Igualdad de Género[5] como un lineamiento para asegurar derechos económicos y de participación política de las mujeres, atajando la desigual asignación de roles entre hombres (productores) y mujeres (reproductoras).

Urge que desde las organizaciones políticas, sociales, gremiales, sindicales, comunales y desde su capacidad autoregulatoria se planteen formulas para equilibrar y participar en el cuidado -sin que ello recargue labores a las mujeres-, por ejemplo, planteando salas cunas, exigiendo licencias por paternidad que equiparen a las licencias –pre y post natal- otorgadas a las mujeres que son madres para permitir y promover la corresponsabilidad en el cuidado, compartiendo espacios de cuidado sociales para permitir la activa participación de la mujer, entre otros.

Asumir el “cuidado” como un derecho humano es el primer paso para entender la dimensión múltiple de aquello que las mujeres hemos venido realizando y, que ha significado y significa un subsidio permanente para la sociedad capitalista permitiendo la reproducción de la mano de obra.  Por todo lo dicho, llamamos a que el 22 de julio, Día Internacional del Trabajo Doméstico No Remunerado, sirva para visibilizar nuestro trabajo y la importancia del mismo en el sostenimiento de la sociedad y la economía, para nunca más ser peruanas con menos derechos ni ciudadanas de segunda categoría.

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*Somos mujeres diversas, feministas y de izquierda que apostamos por organizarnos y estar #EnMovimiento construyendo alternativas políticas, sociales, culturales y económicas que nos lleven a una verdadera emancipación.

[1] “Encuesta nacional del uso del tiempo”. INEI, 2010, Lima.

[2] “Cuenta Satélite del Trabajo Doméstico No Remunerado”. INEI. 2016, Lima.

[3] “Producción y Empleo Informal en el Perú. Cuenta Satélite de la Economía Informal 2007-2012”. INEI, 2014, Lima.

[4] Informe COVID-19. La pandemia del COVID-19 profundiza la crisis de los cuidados en América Latina y el Caribe, Abril 2020

[5] DS 008-2019-MIMP, publicado el 04 de abril de 2019