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Una publicación de la asociación SER

Ni reconstrucción ni cambios

A menos de seis meses de su nombramiento como Director Ejecutivo de la Autoridad para la Reconstrucción con Cambios, el ex alto funcionario de Minera Antamina y del Banco de Crédito, Pablo de la Flor, presentó su renuncia dejando en evidencia una vez más la debilidad estructural del gobierno de Pedro Pablo Kuzcynski, y en este caso en particular, la imposibilidad de responder con eficacia a uno de los temas más sensibles del país como es la reconstrucción del norte afectadas por el Niño Costero.

Este caso ratifica además, la escasa pericia política y técnica de quienes tienen a cargo la gestión pública desde el Poder Ejecutivo, tal como ocurrió en los casos de la renuncia del vicepresidente de la República Martín Vizcarra o los pedidos de confianza de los ex ministros Alfredo Thorne y Fernando Zavala, quienes tuvieron que dejar sus cargos debido a errores propios y en medio de severos cuestionamientos a su desempeño, pese a haber sido presentados como profesionales con excelentes pergaminos y plena capacidad para cumplir las funciones encargadas.

El caso de Pablo de la Flor llama la atención además, porque como se recuerda, el Poder Ejecutivo exigió y logró que el Congreso de la República aprobara una ley que le brinda una amplia discrecionalidad para hacer y deshacer en el proceso de reconstrucción, estableciendo además una serie de procedimientos administrativos expeditivos para evitar la llamada “tramitología” que, en el lenguaje de tecnócratas y empresarios, constituye el principal obstáculo para la acción del gobierno y la inversión privada. Pero por lo visto, en este caso los problemas van más allá de simplificar procedimientos administrativos, siendo necesario más bien encontrar una forma distinta de gestionar las políticas públicas.

En Noticias SER creemos que la renuncia de Pablo de la Flor pone en evidencia nuevamente los límites de una tecnocracia que no termina de entender que el Estado no puede ni debe ser gestionado a imagen y semejanza de la empresa privada. Y ya es hora que el presidente Kuszcynski comprenda que los problemas y retrasos en el proceso de reconstrucción van más allá de una derrota o victoria política. Lo que está en juego es el derecho de cientos de miles de peruanos y peruanas a reconstruir sus viviendas y sus medios de vida.