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Una publicación de la asociación SER

Naciendo en la tierra prometida

El retorno al terruño, a una identidad matriz, ya no es sólo fruto de la añoranza de los que obligados por las circunstancias pasaron a convertirse en residuales habitantes de las metrópolis. Hoy es una opción cada vez más asumida por una buena parte de la población de este continente.

Esta situación se venía identificando como algo propio del proceso de globalización, que en forma simultánea hacía que el individuo se sintiera ciudadano del mundo y a su vez tuviera que recurrir a la construcción de un refugio identitario,  sea étnico, religioso o de vecindad. Pero además tiene un sustento en las ventajas de poder permanecer en el lugar donde se ha nacido encontrando ahí una ocupación laboral.

Se trata de un nuevo fenómeno demográfico que se ha consolidado en América Latina. Si bien la ruralidad seguirá disminuyendo, los grandes conglomerados urbanos se habrán estabilizado en su aporte poblacional en torno al 50% para el año 2025; y son los espacios rurales- urbanos los que más están incrementando su población. Las ciudades intermedias y pequeñas muestran una fuerte dinámica económica facilitada por el mejoramiento de las vías de comunicación y la irrupción de las tecnologías digitales. La vieja dicotomía que asociaba lo tradicional, lo atrasado, a la ruralidad y lo moderno a lo urbano se encuentra superada por esta realidad intermedia que asegura un mayor equilibrio y sustentabilidad del desarrollo territorial.

En nuestros países, en la mayoría de las regiones ya se comienza a consolidar el fenómeno de urbanización del campo. Por ello, nos parece que hay que tener en consideración los recientes estudios de  RIMISP - Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural, que sugieren las siguientes medidas a los Estados: “Las recomendaciones depolítica pública que hacemos apuntan a fortalecer el desarrollo y la cohesión de los territorios funcionales rural-urbanos; a resolver sus actuales déficits de gobernanza; a reconocer y a apoyar el papel de las ciudades pequeñas y medianas que los articulan; ya enfrentar los efectos adversos que su desarrollo tiene en algunas dimensiones de la equidad y de la inclusión social”.