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Una publicación de la asociación SER

Mujeres tejedoras de Huaytará

Entre los días 23 de noviembre al 2 de diciembre, se realizó en Huaytará, un taller denominado “I Curso Taller de Diseño y Desarrollo de Colección Artesanal Textil  para Mujeres Tejedoras del Distrito de Huaytará”[1]. El evento se llevó a cabo en el marco de las actividades programadas por el proyecto de tramo Vilcashuaman-Pisco del ministerio de Cultura[2], en alianza con instituciones de cooperación internacional y de la sociedad civil.[3]

La realización de este taller no constituye una actividad más, sino que es resultado de un conjunto de factores que merecen ser destacados, a manera de lecciones aprendidas y de síntesis de buena práctica de aprovechamiento social de un patrimonio cultural. La organización y realización del taller es un notable esfuerzo de revaloración de conocimientos, expresados en técnicas de tejidos, en diseños precolombinos y en el uso de tintes naturales que hoy en día siguen vigentes. A ello se incorpora el aprovechamiento de insumos locales tradicionales (patrimonio natural), como la fibra de alpaca, convertida en hilo y luego en un producto artesanal. Es decir, se trata de poner en relieve procesos culturales que generan identidad, a la par que pueden significar oportunidades de beneficio económico para las personas artesanas.

Por otro lado, el taller ha implicado una actividad que se sustenta en la identificación de un potencial (artesanía textil) que surge como interés de sectores de la comunidad, principalmente mujeres. También se basa en la constatación de limitaciones para poner dicho potencial en valor, como componente del desarrollo local, desde una estrategia de diversificación de las actividades económicas del territorio, como desafío que involucra a diversos actores. Cultura y economía se relacionan, pues, a partir de la revaloración de la actividad artesanal, articulando la cadena de valor textil, desde productores de fibra ubicados en las partes altoandinas, hasta su procesamiento en productos finales, facilitando el acercamiento de actores en un enfoque de gestión del territorio.

Para quienes hemos podido acompañar de alguna manera este proceso, el taller es la culminación de un conjunto de esfuerzos que pueden servir de clara enseñanza sobre cómo actuar para lograr resultados, cuando existe claridad en los objetivos y voluntad para hacer las cosas. Coordinaciones, negociaciones y alianzas  interinstitucionales, visión, perseverancia y compromiso de las personas responsables, quizás más allá de los mandatos institucionales, entre otras acciones, fueron aspectos clave para que el taller lograra implementarse[4]. Ministerio de Cultura, municipio provincial, comunidades campesinas, agencias de cooperación, ONGs, en distinto grado de aporte, sumaron esfuerzos para que se realizara con éxito esta importante actividad.

Finalmente, el taller, por su composición mayoritariamente femenina, reivindica a las mujeres de Huaytará, protagonistas de este esfuerzo formativo de revaloración y apropiación social de su patrimonio cultural desde la actividad artesanal textil, a la par que potenciales promotoras de procesos de diversificación económica y productiva que nuestro país requiere como enfoque de desarrollo muy distinto al actual.

Ahora solo hace falta que estas iniciativas, cuyo resultado es principalmente esfuerzo y voluntad de personajes comprometidos, devengan en políticas públicas que se extiendan por todo el territorio, y en las que se haga evidente que el aprovechamiento social de los procesos culturales forma parte del desarrollo nacional.


[1]Según documento, el proyecto tuvo como propósito “Impulsar la actividad textil tradicional con elementos innovadores para el desarrollo de productos de calidad que refuercen la identidad local y creen condiciones para su gradual incorporación en el mercado regional, nacional e internacional, generando mejores condiciones de vida en la población beneficiaria”. Y como objetivo general, “capacitar a un grupo de artesanas con conocimientos de tejido artesanal en el diseño y  metodología de fabricación de nuevos productos hecho con distintos tipos de tejido y materiales usando referentes iconográficos arqueológicos vinculados a la localidad”.

[2]Este tramo constituye uno de los proyectos que se viene ejecutando en el marco del proyecto Qhapaq Ñan-Sede Nacional del Ministerio de Cultura, y tiene la finalidad de contribuir con el desarrollo local de las comunidades vinculadas al Camino Inca, a través de la puesta en uso social del patrimonio arqueológico. Como parte de estos objetivos, se viene incluyendo el fortalecimiento de las capacidades de gestión del patrimonio cultural local, desde una apropiación social y de articulación de iniciativas con autoridades locales y organizaciones de la sociedad civil.

[3]Cabe resaltar principalmente la valiosa cooperación brindada por el Proyecto Adaptación al Cambio Climático en Ica y Huancavelica (ACCIH) de la GIZ, y el acompañamiento del Instituto de Capacidades para el Desarrollo Territorial (ICADET), de reciente constitución.

[4]Las personas hacen las instituciones y me permito resaltar la tenacidad y dedicación de Marlene Gildemeister, responsable del Componente Sociocultural del Tramo Vilcashuaman-Pisco del Proyecto Nacional Qhapaq Ñan, principal promotora de este taller. Así mismo, es digno de mención Claus Kruse, coordinador del Proyecto ACCIH-GIZ, quien tuvo la certeza y la sensibilidad de apostar por una iniciativa de gestión cultural, como parte de una propuesta de desarrollo territorial.