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Una publicación de la asociación SER

Mujeres Campesinas

Empezaré este artículo haciendo una especie de “mea culpa”. Siempre he considerado que soy consciente de la fuerza del lenguaje verbal y de su importancia para reforzar o no estereotipos. Sin embargo, hace relativamente poco (1) empecé a darme cuenta que  no aplicaba este conocimiento  del todo a mi vida cotidiana. Si bien he sido siempre crítica y rigurosa con aquellas palabras que pudieran sugerir racismo, discriminación no lo he sido tanto para el uso o no uso de otras que podían llevar a invisibilizar o excluir de manera más sutil a  personas o grupos.

Con esto quiero decir que muchas veces mi forma de hablar y escribir partía de lo masculino; es decir, carecía de un enfoque de género. De esta manera en diferentes espacios, por ejemplo, me refería a los campesinos o los agricultores como grupos homogéneos masculinos y es que al fin y al cabo eso resultaba a veces algo “más sencillo”  pues simplificaba la idea y “ahorraba espacio”. No obstante, cada día he venido siendo más consciente de ese error y vengo pretendiendo no volver a caer en estas generalizaciones pues también cada día soy más consciente de los impactos que eso genera. Aunque debo decir que esto a veces es bastante complejo en una sociedad donde la “matriz general” es masculina y donde constantemente recibo mensajes donde lo “femenino” es omitido.

Si bien hay muchos ejemplos con respecto a esto quiero aprovechar la conmemoración del “Día del campesino” (no campesina) del pasado 24 de junio para plantear algunas reflexiones sobre las mujeres campesinas y en general sobre la mujer en el sector  agrícola y rural.

Día del campesino y no de la campesina

El origen de ese día se remonta al gobierno del presidente Augusto Leguía quien decretó  la creación del  “Día del Indio” que  luego,  durante el gobierno de Juan Velasco Alvarado, se cambiaría de nombre por el de “campesino” (2). Desde ese momento las diferentes instancias gubernamentales y no gubernamentales cada año han venido realizando diversas ceremonias, celebraciones, discursos, con el fin de (re)valorar el trabajo de los campesinos (3), identificados como hombres que trabajan la tierra principalmente, y, de su aporte y relevancia para el país. Sin embargo, sabemos que esa  (re)valoración -ceñida principalmente a ese día- no se ha traducido, necesariamente en una inclusión efectiva ni en políticas que beneficien a ese sector de la población directamente. Ahora bien desde el punto de vista  del reconocimiento simbólico, no se puede negar que los campesinos vienen siendo, de cierta manera, visibilizados desde hace décadas.

Por mencionar algunos ejemplos de este reconocimiento, el presidente Ollanta Humala en Huaraz, este 24 último, se dirigió a los campesinos, agricultores, ganaderos dando un mensaje de reconocimiento además de mencionar una serie de ofrecimientos y medidas a adoptar para beneficiar al sector agrario (4). Por otro lado, algunas instancias regionales, como la Dirección Regional Agraria de Puno por ejemplo (5), rindieron homenaje al campesino por  su trabajo y por su apoyo a la conservación  de la biodiversidad, entre otros puntos. Se podría decir que lo que ambos discursos comparten es un merecido reconocimiento a los hombres campesinos y agricultores como sujetos importantes para el país frente a una mención escasa o nula al rol de la mujer en esas actividades y espacio. En general, la  tendencia ha sido a invisibilizar el trabajo de las mujeres en el campo en diversos espacios y discursos debido al masculino genérico.

Ahora bien, esto podría justificarse, en cierta medida, si es que las mujeres campesinas o agricultoras hubieran tenido, al igual que ellos, desde hace décadas espacios que evidenciaban su importancia (teniendo en cuenta que esto es solo un paso en su reconocimiento) pero no ha sido así. Lo cierto es que el reconocimiento de estas mujeres es aún bastante escaso. Esto ha llevado a que desde hace unos años diversas organizaciones internacionales (ONU, FAO, etc.) busquen llamar la atención más sostenidamente sobre este tema, siendo una de las maneras por la que se ha buscado sensibilizar la declaración del “Día Internacional de las Mujeres Rurales”, el cual se celebró por primera vez  15 de octubre de 2008, promovido desde la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Sobre la importancia de la mujer  en el ámbito rural- agrícola

El pedido de este reconocimiento, el cual va más allá de denominar “un día en honor a”, no es solo por un tema políticamente correcto sino porque la realidad muestra que el rol de las mujeres en el trabajo agrícola, sean campesinas o pequeñas productoras, es igual o más importante ahora que el de los varones para desarrollarla. Si bien estas mujeres siempre han estado vinculadas a estas tareas ha sido común  poner en un segundo plano su participación. Además debe considerarse que las diversas transformaciones (migración, pluriactividad, educación, etc.) que han afectado a las sociedades rurales han llevado a replantear los roles dentro de las familias llevándolas a enfrentar nuevos escenarios, haciendo que asuman más actividades y tareas.

En la actualidad las mujeres en el ámbito rural permanecen en promedio más tiempo que los hombres en las chacras o están más vinculadas a las actividades agrícolas (6). Además ellas son las encargadas no solo del cuidado del hogar sino de velar por la producción, la economía y la alimentación de la familia. En síntesis es indudable la importante función que cumplen en el espacio rural y en la promoción del desarrollo agrícola y rural.

En el caso del Perú según el Ministerio de Agricultura (MINAG)  ha señalado que el 52% del total de agricultores en el área rural son mujeres (7). Además, según un informe de la FAO (8), la proporción femenina de la población económicamente activa dedicada a la agricultura ha ido en aumento desde 1980 que correspondía a un 19% a un 31% en el 2010. Se podría decir que al igual que estos estimados existen varios que muestran la importancia del trabajo de las mujeres en el ámbito rural y agrícola, siendo esto una tendencia mundial.

Entonces si bien la realidad nos muestra la labor e importancia de las mujeres muchos de los discursos oficiales y no oficiales, a través de la falta de un lenguaje inclusivo por ejemplo, continúan invisibilizándolas, lo que sigue haciéndolas proclives a vulneraciones en sus derechos, como el acceso a la propiedad y a la participación política, tanto en los espacios locales como nacionales.

Reflexiones finales

Ahora bien, algunos podrán sugerir que no son necesarias muchas de estas reflexiones pues ambos (campesinos y mujeres rurales) cuentan con sus “días” y reconocimiento, no obstante, es claro que este no ha sido equitativo. Aún la idea de una mujer “cabeza de familia” en el ámbito rural o  la idea de que es en ella en quien recaen las principales tareas agrícolas no es una idea muy interiorizada en el imaginario colectivo. Por eso podría ser que la omisión de la importancia de la mujer campesina o aquellas vinculadas a las labores agrícolas en días como el 24 de junio pase inadvertida.

Por mi parte, como dije al inicio, cada día soy más consciente de cómo la omisión o uso de términos genéricos masculinos repercuten en Genoveva, Sonia, Rita y todas esas otras mujeres campesinas puneñas que he tenido el placer y orgullo de conocer; y, por lo que finalmente  me llevan a darme cuenta que esa  “a” sí importa. ¡Feliz día mujer campesina!

Notas:

1)  Aproximadamente  hace un año atrás luego de conocer a una de las personas más rigurosas en términos de uso del lenguaje que conozco y ella sabe a quien me refiero.
2)  Esta fecha planteada el 24 de junio estaba pensada en relación a la importancia simbólica  de ese día en el mundo andino ya que significa el inicio de un nuevo año.
3)  Debe señalarse que en la mayoría de casos se equipara campesino con productor agrícola o agricultor; sin embargo, hay toda una discusión respecto de eso.
4)  http://www.presidencia.gob.pe/discursos-del-presidente/blog
5)   http://www.agropuno.gob.pe/
6) http://www.rimisp.org/FCKeditor/UserFiles/File/documentos/docs/pdf/DTR_No.11_Lastarria.pdf
7)  http://peru21.pe/noticia/654097/hay-mas-mujeres-agricultoras-peru
8)  http://www.fao.org/docrep/V9921s/v9921s04.htm