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Una publicación de la asociación SER

Martha Chávez, legitimidad cero

Bastante polémica ha desatado la elección de la parlamentaria fujimorista Martha Chávez como coordinadora del grupo de Derechos Humanos de la Comisión de Justicia del Congreso de la República. Tal indignación ha causado este hecho que estudiantes universitarios y activistas pro – Derechos Humanos se reunieron ayer para protestar por dicha designación en la Plaza San Martín, para luego dirigirse frustradamente hacia el Palacio Legislativo.

¿Por qué cree Martha Chávez que está calificada para coordinar este grupo? La función principal del grupo de Derechos Humanos de la Comisión de Justicia es realizar el seguimiento de la respuesta del Estado peruano ante las demandas que se presenten en los organismos internacionales. Además, ellos deben velar por el seguimiento y la evaluación de las conclusiones de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR). Pero, empecemos por el principio.

Chávez pertenece al fujimorismo, aquel grupo político cuyo líder indiscutible (y mártir, para ellos) se encuentra encarcelado por delitos de lesa humanidad y actos de corrupción durante los 90’s. Además, ese partido (que ha mutado de nombre en cada elección cual individuo cambia de ropa interior) ha sido cuestionado recientemente por haber sido financiado, en la campaña presidencial de Keiko Fujimori en el 2011, por el empresario Luis Calle, peruano recientemente incluido en la lista negra del narcotráfico internacional elaborada por Estados Unidos. Además, el fujimorismo ‘post Fujimori’, por tradición, ha tenido una línea política de centroderecha bastante conservadora durante los últimos años. En esa misma línea, el fujimorista Julio Rosas presentó, el mes pasado, un proyecto de ley alternativo a la unión civil homosexual, con el cual, según él, buscaba “preservar y salvaguardar los derechos de la familia” como si otorgar la igualdad de derechos a personas gais en el Perú fuera a mermar los derechos de terceras personas. Ese mismo congresista fujimorista respaldó enérgicamente el rechazo a que la orientación sexual sea un agravante de la discriminación en la legislación nacional. Por demás está señalar que ya varios congresistas alineados al fujimorismo han sido denunciados por actos irregulares.

Pero, más allá las falencias de un partido sin mayor estructura institucionalizada, ¿qué hace que Martha Chávez no sea la más indicada para el cargo de coordinadora del grupo legislativo en cuestión? Su propio perfil. A Chávez parece que no le interesa mucho el tema de Derechos Humanos y tiende a descalificar a todo el que se vale de este principio, argumentando (ad hominem, por supuesto) que son terroristas. Pareciera que todos los que defendemos los Derechos Humanos desde nuestra posición individual y colectiva (a través de ONG) hemos formado parte de las líneas de grupos terroristas como Sendero Luminoso. Además, para ella, nosotros utilizamos el escudo de los Derechos Humanos para enriquecernos a costa del sufrimiento ajeno, el mismo originado desde el aparato estatal durante el gobierno de Fujimori.

¿Hemos de recordarle a Chávez el apoyo que brindó en el 93 a la tesis del autosecuestro? ¿Hemos de recordarle su abnegada lealtad a un tipo de gobierno autoritaritario y sin ningún respeto por los principios democráticos contenidos en cartas internacionales? ¿Su aval a la “Ley Cantuta” y a la “Ley de Amnistía”? Sus recientes declaraciones en torno a la polémica generada por su designación nos dan indicios de que sigue siendo la misma de los 90’s. Se percibe de lejos ese olor nauseabundo de desprecio por los Derechos Humanos, por la democracia y por la igualdad. Asimismo, Chávez está demostrando a través de sus declaraciones una drástica intolerancia hacia cualquiera que esté en contra de ella y de su verdad universal, característica de líderes totalitarios.

¿Qué tipo de legitimidad tiene Chávez para coordinar un grupo como el de Derechos Humanos? Pues, ninguna. Lo políticamente correcto sería que diera un paso al costado y que admita el grave error que está cometiendo al defender su puesto de coordinadora del grupo. O lo que sería lo mismo: hacer una suerte de “fe de ratas”.