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Una publicación de la asociación SER

Los Andes: Una cooperativa de cholos para cholos

Foto: Cooperativa Los Andes

Oscar Zamudio Cabezas. Sociólogo

Mientras el país vivía los horrores de la violencia política y transcurrían graves acontecimientos en dos regiones duramente castigadas por la violación de los derechos humanos, con importante apoyo de la cooperación internacional y consideradas las más pobres del Perú, se constituyeron los dos más grandes emprendimientos económicos exitosos del Perú. En Ayacucho en 1988 Kola Real de corte empresarial de la familia Añaños y en Apurímac en el 2001 Los Andes de modelo cooperativo, por iniciativa de pequeños agricultores y alpaqueros que estaban excluidos del sistema bancario.

La Cooperativa Los Andes siguiendo la herencia de nuestra cultura milenaria basada en la práctica de la Minka y el Ayni acaba de cumplir 19 años de vida institucional en medio de adversas condiciones para el fomento del sistema cooperativo. Se inició con un capital social de 7,500 soles y en la actualidad tiene 250 millones en préstamos, cerca de 80 mil socios y un crecimiento institucional en 6 regiones del país con tendencia a abarcar el ámbito nacional.

El incremento de sus socios se ha debido a la oferta de sus servicios financieros en las zonas donde no llega el sistema financiero tradicional, una tasa de interés accesible (2% mensual) y ante la ausencia de créditos para la pequeña agricultura han logrado establecer el crédito agropecuario de 8 mil soles por campaña para los cultivos más importantes de papa nativa, maíz, palta, y crianza de animales menores. Para afirmar la nueva asociatividad hacen uso de redes de solidaridad extendidas de sus socios en las ciudades de alta migración y de la cohesión social de las comunidades campesinas. Entendiendo que la cooperación es el factor fundamental del desarrollo humano y como medio para promover el desarrollo local.

Es un actor social en las zonas donde tienen presencia, participan en sus fiestas, actividades agropecuarias y culturales de sus socios y organizaciones sociales establecidas en las capitales departamentales, provinciales, distritales y comunidades campesinas. Tal vez sea una de las pocas cooperativas que intentan practicar los principios y valores de la doctrina cooperativa, haciendo esfuerzos para lograr la integración cooperativa en el sur del país, apoyando a las cooperativas que requieren salvataje ante situaciones financieras deficitarias. Sus socios estratégicos son cooperativas agropecuarias y asociaciones de productores de papa nativa, quinua, maca, café y lácteos con vínculos con el mercado internacional que apuestan por el comercio justo. También despliegan enormes esfuerzos para el funcionamiento de los órganos de gobierno, donde los socios tienen representación en la gestión institucional de la cooperativa, razón de ser de la vida institucional de cualquier organización, buscando el fortalecimiento de la institucionalidad que tanta falta hace en la actualidad.

A nivel nacional hay 659 cooperativas de ahorro y crédito identificadas, que representan la cuarta parte del sistema financiero no bancario, tanto en activos como depósitos. Según la Superintendencia de Banca y Seguros más de 1.5 millones de personas tienen sus ahorros en estas cooperativas y de acuerdo a la Fenacrep, este número habría invertido más de 11 mil millones de soles.

El cooperativismo debe replantearse en función de las tendencias del desarrollo del país. En nuestros países vecinos Ecuador, México, Paraguay, Colombia, Chile, Brasil funcionan y son parte del sistema financiero. Según el estudio Regulación y Supervisión de Cooperativas de Ahorro y Crédito en América Latina y el Caribe, en Paraguay y Colombia las cooperativas de producción manejan una importante intermediación financiera, en Ecuador son el segundo subsistema financiero privado con 19.4% de los activos y los asociados alcanzan inclusive una participación del 77.6% de la PEA, en México representan el 1.7% de los activos del sistema, agrupan el 11.0% de la PEA y atienden a más de 12 millones de personas. En la mayoría de países, como en nuestro caso, gozan de privilegios impositivos, debido a ser considerados entidades “sin fines de lucro”. 

El desarrollo institucional de Los Andes nos da lecciones para revalorar las cooperativas en el Perú, rompiendo la idea que todo olor a colectividad es malo. Relanzar el cooperativismo como política pública es clave, así como volver a instalarlo en la enseñanza universitaria para tener especialistas en gerencia cooperativa que promuevan emprendimientos económicos en el marco de la nueva asociatividad.

Feliz Aniversario Cooperativa Los Andes!