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Una publicación de la asociación SER

Lo que piden y necesitan nuestros agricultores ante la emergencia nacional

Foto © Luisenrrique Becerra | Noticias SER

Eduardo Zegarra. Economista e investigador principal de GRADE

Considero que la respuesta del gobierno del Presidente Vizcarra a la amenaza del coronavirus ha estado a la altura de las circunstancias. Coloca al Perú en la línea de sociedades que anteponen la vida de sus ciudadanos a intereses económicos.  Preservar nuestro tejido social y humano frente a esta pandemia es más importante que calmar mercados o asegurar ganancias de corto plazo. No obstante esto, la respuesta del gobierno también refleja sesgos de nuestro sistema político y económico que es necesario poner en evidencia porque se convierte en la fuente de errores de estrategia que tarde o temprano nos pasarán factura. 

Hasta la fecha el enfoque y las medidas del gobierno con respecto a esta emergencia han sido eminentemente urbanas.  Era de esperar que esto sea así porque el virus empezó en las ciudades, es más, vino importado por viajeros de clase media o media alta.  Pero la propagación del virus dejará de ser pronto un fenómeno meramente urbano para también tener presencia en zonas rurales y agrarias del país, allí donde la presencia estatal y de los sistemas de salud es casi nula.  Haría bien el gobierno en empezar a diseñar una estrategia para el campo antes de que sea demasiado tarde.

Lo agrario y rural en el Perú abarca la mayor parte de nuestro territorio y hospeda un tercio de nuestra población.  Pero no sólo eso, ahí se produce el 70% de los alimentos para los 32 millones de peruanos.  Si hay una actividad económica que no puede parar en esta emergencia es la producción de alimentos (así como los servicios de salud, limpieza y agua).  Los más de dos millones de agricultores son claves para asegurar la alimentación, y por ende, su situación económica y social es estratégica para enfrentar la emergencia.  Por este motivo es esencial que el gobierno empiece a entender y escuchar a la gente del campo, a lo que vienen viviendo y proponiendo nuestros agricultores.

El pronunciamiento más importante al respecto ha sido generado por CONVEAGRO y la Junta de Usuarios de Riego el 24 de marzo del presente.  En este documento los gremios alertan al gobierno que se están produciendo problemas en la cadena de abastecimiento de alimentos del campo a la ciudad.  Y que muchos productores han empezado a tener problemas para comprar insumos, pagar mano de obra y poder colocar sus productos en el mercado.  Así como en las ciudades se habla de “evitar se rompa la cadena de pagos”, en el campo es urgente evitar se rompa la “cadena productiva” de las cosechas y el alimento del ganado.  La propuesta de los gremios al respecto es que el gobierno implemente a la brevedad un bono productivo no reembolsable (distinto al bono social de 380 soles), para que los productores puedan enfrentar sus gastos de campaña y de envío de alimentos a los mercados.  Adicionalmente, el gobierno debe desplegar instrumentos para asegurar que el sistema de transporte y logístico de distribución de alimentos funcione lo mejor posible, y se evite tener agricultores que no pueden colocar sus productos y consumidores que no pueden acceder a los alimentos.

Pero además del pronunciamiento de CONVEAGRO y la JNUDR, hay otro pronunciamiento que me ha llamado fuertemente la atención, el de la Federación Departamental de Campesinos de Puno (FDCP) del 27 de marzo.  En este pronunciamiento se levantan temas claves sobre la relación entre el Estado y las comunidades campesinas en una situación límite como la actual.  Las comunidades campesinas, largamente vistas como un rezago o el espacio de la pobreza rural por la ideología neoliberal, se convierten en un tejido social y económico fundamental para enfrentar la crisis.  Las comunidades tienen demarcación territorial, conocimiento y manejo de sus tierras y recursos naturales, son un espacio de gobernanza local muy importante.  En el pronunciamiento de la FDCP se plantea como “urgente acercar el sistema de defensa al COVID-19 a las áreas rurales, para fortalecer las medidas de control territorial que (ya) están implementando exitosamente las comunidades y gobiernos locales. Conservar territorios libres de virus, extendiendo los sistemas de control y vigilancia en todas las provincias y distritos, y establecer un protocolo rígido de ingreso y salida a esas áreas”.

En pocas palabras, las comunidades campesinas (y nativas) quieren, pueden y deben ser actores clave para el control social y territorial que se necesita en vastas zonas rurales y agrarias del país.  En zonas de la costa las Juntas de Regantes también pueden jugar este rol, mientras los municipios rurales (y agrarios) también deben ser agentes activos de control y combate al contagio del virus y a la protección de la gente.  Ante la grave ausencia estatal y pública en los ámbitos rurales del país, este tipo de propuestas son cruciales para responder mejor a la amenaza de la pandemia.  Y con esto no sólo protegemos a comuneros y agricultores, sino también protegemos a todos los peruanos que debemos alimentarnos diariamente.

Finalmente, creo que es momento de rescatar una propuesta que venimos haciendo hace algún tiempo, que es la de crear un subgabinete de desarrollo agrario y rural.  Es lamentable tener que ver que en esta crisis nadie se encarga de lo rural y agrario, el ministro de Agricultura sólo ha atinado a proponer unos “mercados itinerantes” que no tienen mayor posibilidad de resolver nada en medio de la emergencia, mientras que el bono social del MIDIS se reparte a través de bancos, sistemas informáticos e Internet, cuando más de cientos de miles de agricultores no tienen cuenta bancaria, celular, y peor aún, aún con celular no tienen mayor acceso a internet.  Esperamos que en los próximos días el gobierno de Vizcarra vuelva a sorprendernos con medidas concretas para nuestros agricultores y agricultoras, y demuestre que no sólo ha puesto la vida por delante de las ganancias empresariales, sino también que ha sabido representar los intereses de todos los peruanos y peruanas que hoy debemos enfrentar esta crisis en forma solidaria y patriótica.