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Una publicación de la asociación SER

¿Llamando a las reservas? : los internos de medicina frente al covid-19

Foto © Luisenrrique Becerra | Noticias SER

Daniel Rojas Bolivar

El día lunes se promulgó el Decreto de Urgencia N° 090-2020 que estableció el retorno de los estudiantes de ciencias de la salud de último año (internos) a las actividades de atención sanitaria a partir del 15 de agosto de 2020. La justificación del decreto es fortalecer la respuesta de los servicios de salud frente a la pandemia del covid-19, a través de la reducción de la brecha de recursos humanos en salud. Sin embargo -en palabras más sinceras- es un llamado a las «reservas» frente al colapso del sistema.

En semanas anteriores, se realizaron convocatorias para que los médicos que se están entrenando en una especialidad (médicos residentes) acudan voluntariamente a las regiones en emergencia por la pandemia. La convocatoria se extendió –incluso- para que los residentes de psiquiatría o cirugía atiendan a pacientes con covid-19. Sin embargo, la respuesta a esta convocatoria fue casi nula en muchos hospitales. La precariedad laboral, la falta de equipos de protección personal, la demora en los pagos y el riesgo de contagio y muerte por covid-19 son las razones más importantes por las que los médicos residentes rechazan estas convocatorias. Por otro lado, desde que inició la pandemia, se realizaron convocatorias para profesionales de la salud con sueldos de aproximadamente 9 mil soles para médicos generales y 10 mil soles para especialistas, pero tampoco se consiguió suplir la escasez de recursos humanos. Frente a estas circunstancias, el Estado promulgó este decreto con el objetivo de disponer de la mano de obra que no pudo conseguir a través de las convocatorias anteriores. Esta medida es preocupante debido a varias razones.

En primer lugar, los internos de ciencias de la salud son personal en entrenamiento, sus capacidades y destrezas en bioseguridad y atención clínica se encuentran en desarrollo; por lo tanto, la incorporación de los internos implica un riesgo tanto para los pacientes –debido a la inexperiencia de los internos-, como para los mismos internos y sus familias –debido al riesgo de contagio-. En segundo lugar, de acuerdo con este decreto, los internos percibirían un sueldo mínimo vital por su trabajo. No deja de llamar la atención la brecha entre el salario de un médico general en contexto de pandemia (9,000 soles) y el salario de un interno de medicina (930 soles); a pesar de que estos realizarán actividades de atención sanitaria y estarán igualmente expuestos que los médicos. Los internos de otras carreras de salud (enfermería, obstetricia, farmacia, etc.) no percibían dinero alguno. Otro problema es el momento del pago. Antes de la pandemia, los internos de medicina que laboraban en los hospitales del Ministerio de Salud recibían sus sueldos luego de cinco meses. Estos antecedentes muestran la vulnerabilidad de los internos de ciencias de la salud y las condiciones precarias de su trabajo. En tercer lugar, el decreto menciona que se proveerán los equipos de protección personal «de manera excepcional» a los internos de ciencias de la salud «según nivel de riesgo». Semejante disposición se planteó para el personal de salud en el primer nivel de atención; en consecuencia, ellos se encontraron desprotegidos y muchos se contagiaron. Además, en este decreto no se menciona si se tomarán medidas para exonerar o proteger a los internos de ciencias de la salud que tengan factores de riesgo (obesidad, diabetes, hipertensión, enfermedades pulmonares). Finalmente, existen otros puntos que son igual de importantes. Por ejemplo, las jerarquías en el personal de salud. La organización del personal de salud médico es marcadamente jerárquica, en la base se encuentra el interno, luego el residente de primer año, de ahí los residentes de años superiores y finalmente los médicos asistentes. En esta forma de organización, es el interno la primera persona que tiene contacto con el paciente, realiza la evaluación clínica y presenta sus hallazgos a los médicos residentes. Si los internos vuelven a los establecimientos de salud, serán las primeras personas en tener contacto con pacientes infectados por covid-19. Asimismo, dado que los internos estarán enfocados en la atención de pacientes infectados, se tendría una generación de médicos entrenados en esta enfermedad, pero no necesariamente en las otras especialidades (ginecología, pediatría y cirugía). Líneas arriba se mencionó que los médicos generales y médicos residentes rechazaron las convocatorias de personal de salud debido a las condiciones precarias de trabajo. Los internos no tienen tal capacidad de decisión debido a que están condicionados a terminar sus estudios. Entonces, esto muestra el aprovechamiento del Estado frente a la vulnerabilidad de los internos. Sin embargo, existen organizaciones estudiantiles como la Federación Peruana de Estudiantes de Medicina Humana (FEPEMH) que se pronunciaron en contra de este decreto de urgencia.

La escasez de recursos humanos es un problema del sistema de salud y la incorporación de los internos muestra que el Estado se está quedando sin recursos humanos para contener esta pandemia. Esta medida pretende cubrir la demanda de los servicios de salud a costa de la vida, seguridad y futuro profesional de los estudiantes de ciencias de la salud. Es tiempo de que los estudiantes reflexionen y actúen en pos de lo mejor para ellos y sus familias; y que el Estado garantice las condiciones necesarias para el trabajo de los profesionales de la salud. El llamado a las «reservas» evidencia que el Estado no pudo negociar la entrada de médicos profesionales por las deficientes condiciones de trabajo, que es evidencia también de un sistema de salud crónicamente colapsado.