Skip to main content
Una publicación de la asociación SER

Lima: Un gobierno sin controles

El domingo se llevaron adelante las elecciones regionales y municipales y en el caso de Lima, como se sabía hace semanas, el señor Castañeda Lossio resultó ganador de la contienda. Sin embargo, el resultado final sí trae sorpresas que afectarán el funcionamiento del Concejo Municipal.

A lo largo de la campaña ha quedado claro que Castañeda encarna para un sector de la población la tristemente célebre frase “roba pero hace obra” (no lo pienso sólo yo, sino más del 40%, según encuestas) y tendrá que responder por la vinculación del caso de corrupción Comunicore con el lavado de activos del narcotráfico. Aunque es verdad también que no despierta la simpatía de todos los limeños y que hay un alto porcentaje disconforme, que buscó otras alternativas, lo cierto es que ninguna de ellas logró aglutinar este rechazo. No obstante, somos varios quienes creemos que, dados los antecedentes, esta la próxima gestión debiera estar sujeta a fiscalización.  

Muchos pensamos que quien representaría la oposición a Castañeda sería Susana Villarán. No fue así. Hubo errores, de campaña y políticos, no sólo de ella, sino también de quienes formamos parte de las organizaciones que la llevaron al sillón municipal. Habrá que hacer una reflexión crítica del proceso, pues todos abonamos en distinta medida: tanto los que participaron, como los que no estuvimos de acuerdo y nos abstuvimos; no para hallar culpables, lo que resultaría infértil, sino para afinar el camino para adelante, para aprender. En todo caso, lo cierto es que la animadversión generada hacia la alcaldesa, por los ataques constantes en los medios, así como por la decisión de establecer una alianza con figuras cuestionadas públicamente, como Toledo y la señora Freitas, alejaron a un sector importante de sus anteriores aliados y generaron desencanto en un sector del electorado. Estos factores la convirtieron en una de las opciones que competía por esos votos, pero no en la única.

De manera astuta, logrando despercudirse de la mancha de Alan García, el candidato del APRA, Enrique Cornejo, logró no sólo que un sector grande de los limeños marcara la estrella, sino que un sector de la opinión pública, crítica a García y que espera responda al menos por el montaje de los narco-indultos, terminara llamando a votar por él. Su crecimiento inesperado en las encuestas llevó a varios a creer que cambiar su voto frenaría el triunfo de Castañeda. Lo cierto es que generó  el ingreso al Concejo de Lima de ocho apristas que – como ya anunciaron García, Mulder y el propio Cornejo – trabajarán “de la mano” con Castañeda.

¿Cuál es el rol de un regidor y por qué resulta preocupante la posible configuración del próximo Concejo de Lima? Los regidores tienen la función de representar, legislar y fiscalizar. Son el cuerpo político más que técnico del municipio y se vuelven los ojos de la ciudadanía para observar el uso de recursos que finalmente son de todos los limeños y limeñas.

Castañeda ha anunciado que quiere “despolitizar” el Concejo. Eso no quiere decir más que reducir el debate al mínimo e invisibilizar un foro político que precisamente lo que debe hacer es visibilizar la agenda púbica, la agenda de la ciudad.

El Concejo, según el cálculo de la cifra repartidora con datos ONPE, estará compuesto por: 23 regidores de Solidaridad Nacional; es decir, otros dos, además de los 21 que debiera tener por el “premio de la mayoría”; ocho regidores apristas que en su mayoría, como militantes partidarios, estarán alineados a la estrategia electoral del APRA en el 2016. Esta tendrá como candidato a Alan García – salvo que alguno crea que Cornejo logrará desatar tal fiebre de pasiones, que el ego colosal de García sea dejado de lado – y, por tanto, estos funcionarios jugarán por la conveniencia de su candidato, quien, como es conocido, tuvo como aliado a Castañeda en más de una ocasión. Diálogo Vecinal, lista de Villarán, colocará cuatro regidores, dos de ellos defensores de reformas emprendidas – Augusto Rey y Hernán Núñez –, pero dos que no queda claro qué rol tendrán – Rocío Andrade, hija de Alberto Andrade, de quien aún no oímos mucho, y Pilar Freitas, ficha de Toledo en la lista de Villarán, y que no es garantía de fiscalización. A ellos se suman dos regidores de la lista de Salvador Heresi, el primero de los cuales es Jaime Salinas; uno del PPC, el señor Yamashiro, y uno de Fuerza Popular, el Coronel Miyashiro.

Dada esta composición, es poco probable que Castañeda se enfrente a un Concejo fiscalizador, que coloque en la prensa elementos de debate; y lo más probable es que logre, como en su anterior gestión, ir “cooptando” nuevos adeptos entre los regidores de minoría. Así, va a gobernar con las manos libres y será responsabilidad de la ciudadanía tener un rol vigilante y no permitir que por cálculos políticos se frenen reformas necesarias, ni menos se generen sombras que oculten manejos corruptos.