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Una publicación de la asociación SER
Economista. Egresado de la Maestría de Gerencia Social de la PUCP. Consultor y Especialista en Manejos y Gestión de Conflictos Socio-ambientales y Desarrollo Local

Licencia social: ¿aceptación o confianza?

Estoy cada vez más convencido que lo central de la nueva Ley general de minería tiene que ver con la licencia social. Hay que sincerar la ley y contextualizarla con los recientes brotes de conflictos socio ambientales que ha traído consigo el proyecto Tia María.

No se trata de ponerle más trabas a la minería, que dicho sea de paso esta sobre regulada, sino por el contrario, la propuesta de licencia social aporta en la legitimización de los proyectos para que puedan operar con gobernabilidad y sostenibilidad sin perder de vista que lo principal del asunto es la dimensión ambiental. Un proyecto que probadamente va a contaminar no debe ser aprobado por más importante que sea la inversión o el canon minero que pueda generar para las comunidades de las zonas de influencia.

La licencia social es un intangible valioso para las empresas mineras que la comunidad le otorga como señal de confianza y de aceptación para la exploración o explotación del mineral, dependiendo del momento en la que se encuentre un proyecto. De ninguna manera debe confundirse con los mecanismos de participación ciudadana del sub sector minero donde se presentan los Estudios de Impacto Ambiental para canalizar las observaciones de la población al proyecto.

Es falso que la licencia social se obtenga en estos espacios de participación ciudadana en donde los participantes firman su asistencia. Y peor aún es más falso afirmar que la población aprueba el EIA con las firmas de las planillas de asistencia. Los EIA son aprobados por los profesionales del SENACE luego de evaluarlos y de garantizar que todas las observaciones de las organizaciones, instituciones y personas naturales hayan sido levantadas.

La licencia social es mucho más que eso.  La Licencia Social existe cuando un proyecto cuenta con la aprobación continua dentro de la comunidad local y otros grupos de interés.  

SociaLicense.com, institución especializada en el tema, señala que la diferencia entre aprobación (calificación de bueno o suficiente, consideración favorable y positiva) y aceptación (disposición a tolerar o consentir) puede ser percibida como real e indicativa de dos niveles de licencia social: un bajo nivel de aceptación y un alto nivel de aprobación.  Mientras que el nivel más bajo es suficiente para permitir que un proyecto proceda y disfrutar una relación tranquila con los pobladores, el nivel más alto es más beneficioso para todos los involucrados.

En ciertas ocasiones, la licencia social puede trascender la mera aprobación cuando una porción considerable de la comunidad y otros grupos de interés incorporan el proyecto en sus identidades colectivas.  En este nivel de relación los integrantes de la comunidad llegan a ser promotores o defensores del proyecto, tal como sucedió, por ejemplo, con el proyecto Pucamarca de Minsur ubicada en el distrito de Palca en Tacna, cuya experiencia exitosa la estaremos comentando en un próximo artículo.