Skip to main content
Una publicación de la asociación SER

¿Lentos pero seguros?: el itinerario pendiente a las Elecciones 2021

Foto: Presidencia de la República

Marisol Cuéllar Morales. Politóloga por la UNMSM. Especializada en temas de partidos, sistemas de partidos, procesos y reformas electorales

La última columna que escribí respecto a las elecciones del Bicentenario fue en abril, luego de las declaraciones del presidente Martin Vizcarra, quien anunciaba que el proceso electoral 2021 se realizaría en la fecha indicada por la Constitución, sin prórroga alguna. Pues bien, este anuncio fue ratificado mediante Decreto Supremo Nº 122-2020-PCM que convoca a Elecciones Generales el 11 de abril del próximo año. Sin embargo, al realizar un check-list de las tareas pendientes tenemos un panorama donde los avances son limitados y los pendientes abundantes. No es satisfactorio diagnosticar como funesto algún suceso, no obstante, cuando el asunto es de tal importancia resulta un deber ciudadano advertirlo.

Panorama actual

El escenario es el siguiente, nos encontramos cursando una crisis cuyo impacto es comparable a las secuelas de la Segunda Guerra Mundial y en algunos meses nos tocará elegir al conjunto de ciudadanos que tendrán la ardua y desde ya complicada labor de conducir los destinos de nuestro país hasta el 2026.

¿Por dónde comenzar? Resulta fundamental para la legitimidad de origen de las futuras autoridades ser producto de un proceso electoral bien organizado y que sirva de base para la selección de un Ejecutivo que cuente con condiciones suficientes de gobernabilidad y un Poder Legislativo cuyos integrantes no resulten cuestionados por la justicia, estos sería los pisos mínimos y lógicos.

¿Qué pasos hemos dado en esta ardua labor? Lo primero que teníamos que decidir era sobre la selección de candidaturas partidarias, las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) tuvieron que ser suspendidas al resultar inviable y riesgoso realizarlas en un momento tan duro para el país, dejando como tarea pendiente la elección del mecanismo que debería adoptarse en su reemplazo.

Lo positivo

Una buena noticia viene de la mano del primer paso de la Reforma Constitucional que impide que ciudadanos con sentencia en primera instancia puedan postular a cargos de elección popular, si bien esta medida todavía debe ser ratificada en segunda votación en el Congreso, goza de consenso gracias a la presión ciudadana que impulsó que fuera colocada en la agenda  y aprobada como primer paso.

La aprobación de la alternancia y paridad, así como la creación del distrito electoral de los peruanos en el extranjero también representan medidas que resultan positivas para la conducción del proceso al responder a intentos de mejora de las instituciones.

Las falencias

A la fecha todavía no se decide cual será el mecanismo de elección interna que deberán usar los partidos políticos para la selección de sus candidatos, las opciones se han bifurcado entre los que proponen que sean los militantes quienes elijan a los candidatos y los que se inclinan por utilizar el mecanismo a través de delegados, a pesar de las múltiples críticas que han surgido por ser considerada la menos democrática de las modalidades existentes. 

Respecto a este punto, lo más lógico sería que al no tener PASO se opte por un mecanismo similar al voto de los militantes y que se establezca un filtro mínimo que permita evitar que los partidos “vientres de alquiler” inunden el panorama. También queda pendiente determinar si este proceso de selección interna hará uso del voto electrónico como sugieren los organismos electorales que, si bien no ha generado consenso, puede ser una medida a adoptar en vista de la grave situación sanitaria en el país.

Queda pendiente conocer cuáles serán los partidos que podrán participar en el proceso electoral además de los 24 que a la fecha cuentan con inscripción. Sobre el particular, han surgido propuestas respecto a dejar que los partidos se inscriban hasta setiembre de 2020, con la finalidad de no perjudicar su “derecho a la participación”, sin embargo, esta situación se atendió demasiado tarde y teniendo en cuenta el estrecho plazo y las condiciones actuales resulta poco viable, por ello es casi seguro que tengamos 24 partidos políticos que presenten candidatos.

En este punto es importante mencionar que no se logró consenso para que el voto preferencial sea eliminado en esta elección por lo que se puede prever que tendremos una oferta electoral con más de veinte partidos y 140[1] candidatos por partido que competirán en campañas electorales personalistas, a fin de tener mayores oportunidades de acceder a un cupo congresal, situación que se visualiza complicada, desordenada y caótica.

Las consecuencias para la gobernabilidad tampoco son menores, si bien tenemos barrera electoral que evitará que ingresen al hemiciclo congresal los 24 partidos, se necesita generar condiciones para que el próximo Poder Ejecutivo tenga facilidades para gobernar, así como un Poder Legislativo que pueda consensuar para impulsar las normativas necesarias.

Lo que se viene

No quiero incidir en las etapas posteriores a las elecciones internas en la medida que mientras no cerremos este asunto, no podremos pronosticar los escenarios posibles. Corresponderá legislar sobre la inscripción de candidaturas, ampliación de la franja electoral, la urgente regulación de gastos de campaña y finalmente el “Día D”,  sobre el que ya se  vienen esbozando proyecciones de cómo se llevará a cabo, con protocolos sanitarios estrictos que incluirán ampliación de horarios, modificación de capacidad de aforo de centros de votación, entre otras medidas que ya han sido puestas en práctica por los países que han realizado elecciones, pero que tampoco podemos asumir como tarea fácil persé ya que en el día de la elección se desplazarán por el territorio más de 17 millones de ciudadanos.

Visión conjunta para lograrlo

Para reformar todo lo pendiente resulta necesario tener una visión holística de la tarea, en la medida que la afectación a las etapas electorales por parte del covid-19 no solo atañe al día de la elección, implica cambios en todas las etapas que además al funcionar como engranaje hace que la situación sea delicada, ya que si una ficha se detiene todo se ve alterado. En cuestión de tiempo esta labor va muy demorada, y resulta incomprensible que a la fecha no conozcamos las reglas que regirán el proceso.

El rápido camino que debe seguirse es de trabajo conjunto que, por la excepcionalidad de las condiciones, debería ser liderado por los organismos electorales, quienes colaborando con los tomadores de decisiones deberán sacar adelante un proceso electoral democrático, transparente y competitivo cuya organización siente las bases de la legitimidad de entrada del equipo de autoridades que tendrán la ardua tarea de conducir una de las etapas más complicadas de nuestra historia.

 

--------------

Marisol Cuéllar pertenece a la Plataforma Comadres, espacio que busca posicionar el trabajo de las mujeres en el análisis de la política nacional e internacional.

 

[1] Los partidos políticos deben presentar un total de 140 candidatos al Congreso que superan al número de escaños en respuesta a que los distritos electorales que tienen menos de 3 cupos congresales deben tener mínimamente 3 postulantes para garantizar el cumplimiento de la cuota de género.