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Una publicación de la asociación SER

Las mentiras (históricas) que mis profesores me contaron

El pasado domingo 15 de julio, cuando la sufrida afición ya solo esperaba que se definieran en los días siguientes los últimos partidos del Mundial de Rusia, los periodistas de IDL Reporteros dieron a conocer los primeros audios que han destapado un escándalo de corrupción mayúsculo en el país.  Vinculan a jueces supremos y a las autoridades judiciales del Callao, con bandas de delincuentes del puerto chalaco, por una parte, y con miembros apristas y fujimoristas del Congreso, por el otro.  Lo que todos siempre habíamos sabido quedaba ahora al descubierto.  Mediante grabaciones de conversaciones telefónicas registradas legalmente por orden de jueces y fiscales, que comenzaron buscando evidencias contra criminales comunes y terminaron encontrándose con jueces y políticos corruptos en las más altas esferas del poder.

Desde entonces, la correlación de fuerzas entre el fujimorismo y el endeble gobierno del ingeniero Martín Vizcarra Cornejo ha cambiado profundamente.  Vale recordar, sin embargo, el marasmo en que nos encontrábamos en junio y julio últimos: obnubilados por el fútbol de un lado, y, por el otro, crecientemente amenazados por un fujimorismo que, entre otros actos de descarada prepotencia, atacaba el Lugar de la Memoria y exigía cambiar el contenido de los textos escolares para presentar la década de los 90 como un “pasado perfecto” en beneficio propio.  Hoy, que se ven forzados a apoyar la lucha contra la corrupción debido a la presión de la ciudadanía, esta última embestida de nuestra peor Derecha contra el pasado y la memoria ha sido neutralizada.  Por el momento.

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Coincidentemente, y para que se vea que --en relación al “pasado perfecto” que los grupos de poder quisieran siempre imponer a sus ciudadanos-- en todas partes se cuecen habas, va la traducción de una entrevista realizada por Sean Illing al historiador estadounidense James Loewen, autor del libro ‘Las mentiras que mi profesor me contó’ (‘Lies My Teacher Told Me’, 1995, 2018).

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La mayor mentira que todavía enseñamos en las clases de historia de EE.UU.: “La idea de que siempre mejoramos evita que veamos aquellas épocas en que hemos empeorado”.

Uno de mis escritores favoritos, Gore Vidal, describió a su país como los Estados Unidos de la Amnesia.  “No aprendemos nada porque no recordamos nada”, escribió.  El argumento de Vidal es bastante simple: el concepto que los EE.UU. tiene de sí mismo está conformado por una mitología, no por hechos.  Y es más difícil afrontar los errores si uno es reacio a verlos con honestidad.

En 1995 James Loewen se propuso resolver este problema.  Publicó un libro fundamental, ‘Lies My Teacher Told Me’, que vendió más de dos millones de ejemplares.  Loewen enseñó relaciones raciales por dos décadas en la Universidad de Vermont, y pasó dos años en el Instituto Smithsoniano, donde estudió los antiguos libros de texto de historia de los EE.UU.  El resultado de su investigación fue un grueso volumen que identificaba todas las distorsiones y falsedades que se enseñaban en las clases de historia norteamericana.

Como destacadamente Howard Zinn lo hiciera antes, Loewen remeció los mitos sobre Cristóbal Colón, el primer Día de Acción de Gracias, la Guerra Civil, Hellen Keller, Abraham Lincoln, la historia obrera de EE.UU., y las raíces de las desigualdades raciales.  El problema, argumentaba Loewen, es nuestro impulso de transformar los eventos y figuras de la historia en “ejemplos morales”, lo que usualmente incluye edulcorar el pasado para reforzar la narración familiar sobre la grandeza norteamericana.

El libro ‘Lies My Teacher Told Me’ ha vuelto a ser publicado este mes, así que me comuniqué con Loewen para hablar sobre lo que ha cambiado, que mentiras todavía nos contamos a nosotros mismos […].

Sean Illing:  Según su libro, la mentira más grande que nos enseñan en las clases de historia de EE.UU. es que el país tuvo un inicio grandioso y que solo hemos ido mejorando desde entonces.  Pero en un período suficientemente prolongado, ¿no es esto parcialmente cierto?

James Loewen:  Es bastante cierto.  Mi problema es la implicación de que el progreso es automático, lo que ciertamente no ocurre.  Segundo, la idea de que siempre mejoramos evita que veamos aquellas épocas en que hemos empeorado.  Considere el período 1890-1940, cuando las relaciones raciales empeoraron sistemáticamente cada año.  EE.UU. llegó a ser más racista en su ideología que en cualquier otra época de su historia.  Después de la esclavitud, la población blanca se convenció de que había igualdad de oportunidades, lo que era mentira.  Se decían a sí mismos que la población negra eran criminales, incompetentes e incapaces de triunfar.  El punto no es que la vida fuera mejor bajo la esclavitud; es que la narración del progreso moral y político no es tan clara.  Y cuando pretendemos que es clara y nítida, hacemos que los profesores enseñen a los estudiantes que el progreso ocurre automáticamente, y eso destruye el impulso de cambiar las cosas --de convertirse en un activista.

Illing:  ¿Cuál es la mentira de mayores consecuencias que enseñamos?

Loewen:  Pregunta interesante.  Yo iría hasta 1892, 400 años después del llamado descubrimiento de América por Colón.  Si viéramos el mundo en ese momento, la gente blanca dominaba la mayor parte.  La gran mentira es nuestra falla en no preguntar cómo ocurrió eso.  Simplemente asumimos que dominábamos porque éramos mejores, o más inteligentes, o trabajábamos más.  De modo que lo que ha pasado como “historia” desde entonces ha sido vinculado a la supremacía blanca, pese a que las razones por las que la historia se ha desarrollado del modo en que lo ha hecho son extremadamente complicadas, y tienen que ver con el azar, la geografía, y una cantidad de factores que no se incluyen en nuestras sobresimplificadas narraciones.  Nunca hemos hecho la pregunta seriamente, y por eso la supremacía blanca se ha convertido en la respuesta por descarte.  ¿Qué puede tener mayores consecuencias que eso? […]

Illing:  ¿Por qué los profesores de historia de secundaria siguen asignando libros que saben que están llenos de falsedades?

Loewen:  Pienso que muchos de ellos ni siquiera saben que están llenos de mentiras.  Resulta que muchos de ellos no son historiadores ni han llevado un solo curso de historia de EE.UU. en la universidad.  Pero allí están, enseñando historia de EE.UU. en todos los niveles escolares [K-12].  Si no sabes nada de historia, entonces no sabes lo suficiente para enseñar el libro y decir que es deficiente.  No solo eso, no tienes interés en hacerlo porque te basas en él.  Lo usas como una muleta.  Al usarlo, estás enseñando el libro en lugar de enseñar historia.  Esa es una profunda diferencia.

Illing:  ¿Qué quiere decir cuando afirma que algunos libros de texto son “manuales contra la ciudadanía” o “textos de resignación”?

Loewen:  Eso nos lleva al tema del progreso.  Pienso que los textos no enseñan qué causa qué.  Todo es simplemente una maldita cosa después de la otra.  Tienes que aprender todos esos pequeños datos.  Por tanto, no enseñan la idea de que nosotros, como una nación, deberíamos tratar de lograr cosas, cosas que no ocurren sin nuestro esfuerzo.

Por ejemplo, si queremos hacer a nuestra sociedad menos racista, hay ciertas cosas que tenemos que hacer, como hicimos entre 1954 y 1974.  Durante ese tiempo, uno puede ver a nuestra sociedad convertirse en menos racista, tanto en actitudes como en nuestras estructuras sociales.  Si queremos hacer una sociedad más racista, entonces podemos hacer algunas de las cosas que hicimos entre 1890 y 1940, porque podemos ver a nuestra sociedad convertirse en más racista, tanto en sus prácticas como en sus actitudes.  Por eso, al no enseñar las causas de los procesos históricos, le quitamos a la gente el poder de hacer algo al respecto.

Enseñando que las cosas son bastante buenas y que mejoran automáticamente, les quitamos a los ciudadanos la razón de ser ciudadanos, de ejercer su poder de ciudadanos.  Pero esa no es la manera en que el progreso ocurre.  Nada bueno ocurre sin el esfuerzo colectivo de gente comprometida.  La historia, en la manera en que comúnmente se enseña, tiende a ocultar este hecho. […]

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Traducido de: Sean Illing, “The biggest lie we still teach in American history classes”, Vox, August 1st, 2018 <https://www.vox.com/conversations/2018/8/1/17602596/american-history-james-loewen-howard-zinn>.

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