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Una publicación de la asociación SER

Las luchas por la memoria en América Latina

En América Latina, muchas veces la política moderna se desarrolla en el campo de las batallas por la memoria histórica, como una lucha para controlar la producción de narrativas históricas, especialmente la del período de la Guerra Fría.En Las luchas por la memoria en América Latina: Historia reciente y violencia política (México: Bonilla Artigas Editores, 2015, versión en PDF para descargar: http://ru.iis.sociales.unam.mx/dspace/handle/IIS/4930), la historiadora mexicana Eugenia Allier y el sociólogo argentino Emilio Crenzel compilan en perspectiva comparada una docena de trabajos específicos sobre aquellas luchas políticas por la memoria del pasado reciente en América Latina. El libro es resultado del seminario internacional “Memoria, historia, violencia y política en América Latina”, que se realizó en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en junio de 2011, en el que participaron especialistas de historia reciente de varios países del continente. En su introducción, los autores proponen el concepto de “luchas memoriales”, esto es “las luchas entre memorias políticas” en la arena pública, donde los diversos actores y grupos involucrados imponen, resisten, negocian, interpretan y representan sus pasados recientes de violencia, particularmente desde la década de 1980 hasta el día de hoy. En este contexto político muchos países de la región entraron en transición de las dictaduras militares y regímenes autoritarios a las democracias como en el Cono Sur o de las “guerras civiles” y violencia política a los procesos de pacificación como en Centro América. En otros casos, como en Colombia, las luchas memoriales emergen en medio de una violencia prolongada y acuerdos de paz.  

¿Cómo se elaboran las memorias del pasado reciente en América Latina? Es una de las preguntas centrales del libro. En Latinoamérica, aparte de que la memoria está ligada a luchas políticas, también conjuga con los procesos de verdad y justicia. En un primer momento las batallas por la memoria apuestan por obtener el reconocimiento público de las violaciones a los derechos humanos (a través de las comisiones de la verdad), seguido de la justicia (a través de los juicios a los culpables) y finalmente la reparación a las víctimas (a través de políticas públicas). En ese proceso, ha sido fundamental el papel de las comisiones de la verdad, así como el rol de los organismos de defensa de los derechos humanos y las organizaciones de víctimas, que han participado activamente en los debates sobre el pasado reciente, los cuales son abordados por los diversos artículos incluidos en este libro. Por supuesto, este proceso no ha sido homogéneo, en algunos países tomó décadas y muy recientemente ha alcanzado una justicia parcial como en el Cono Sur, mientras en otros la batalla por el reconocimiento no logró legitimarse en el debate público -por tanto no se alcanzó la justicia- como en México y Brasil. Existen casos intermedios con diferentes intensidades, como en Perú, Colombia y Centro América, en donde hubo comisiones de investigación para esclarecer el pasado reciente y actos de reconocimiento público y gubernamental, sin embargo, todavía están inmersos en luchas por la justicia y reparación. En breve, lo que comprueban estos trabajos “es que si no hay reconocimiento, la justicia y reparación no se alcanzan” (p. 16).

Además de una introducción lúcida, el libro está dividido en tres secciones: 1) Dictaduras y regímenes militares, que aborda los países del Cono Sur y Brasil; 2) Guerras y regímenes autoritarios, que estudia los casos de Perú, Colombia y Centro América (Guatemala y El Salvador); y 3) Escrituras de la historia reciente, que incorpora a un actor externo, los Estados Unidos, que examina los archivos desclasificados del Departamento de Estado y otras dependencias del gobierno, que revelan el apoyo de este país a los regímenes militares para la represión en América Latina durante la segunda mitad del siglo veinte. Esta sección cierra con el último capítulo de libro que analiza, a partir del caso argentino, las relaciones tensas entre la memoria y la historiografía.

Un eje que atraviesa estos trabajos –y en mi opinión una de sus mayores contribuciones al campo de la memoria y la historia reciente–, es mostrar en perspectiva histórica comprensiva la dinámica de la violencia política vinculando los procesos locales y nacionales a escala continental con el marco internacional de la Guerra Fría. Asimismo, contrastando en perspectiva diacrónica y sincrónica la correlación de fuerzas de diversos actores, instituciones y generaciones que libran sus batallas por la memoria en las postdictaduras y regímenes postautoritarios en Latinoamérica. Por ejemplo, en Argentina, la derrota militar en la guerra con el Reino Unido por las Islas Malvinas provocó una transición no pactada, donde triunfaron las fuerzas políticas a favor de los derechos humanos y por ende “los procesos de verdad, justicia y memoria fueron más profundas” (p. 24). Sin embargo, en Chile, donde la feroz dictadura de Pinochet construyó “las memorias de la salvación nacional” en contra de las memorias disidentes, que condujo a una transición pactada, aún hoy reaparecen en narrativas que justifican los crímenes de violación a los derechos humanos mientras las pugnas por la memoria del pasado dictatorial se rearticulan. En Perú, si bien las fuerzas políticas de los violadores de los derechos humanos fueron desplazadas del gobierno y con un exitoso juicio y sentencia contra Alberto Fujimori, sin embargo, el reciente indulto al dictador refuerza el regreso y la permanencia en el poder de los perpetradores, que pugnan con las memorias pro derechos humanos. Un panorama más complejo ocurre en Centroamérica, ya que pese a intervenciones de organismos internacionales a través de la creación de las comisiones de la verdad regulada por las Naciones Unidas, las transiciones a la paz dejaron carta abierta para la impunidad de los perpetradores y las fuerzas políticas pro derechos humanos muy debilitados.

El libro también ofrece una contribución historiográfica y metodológica para repensar la relación tensa entre memoria e historia, los estudios de memoria, la historia del tiempo presente, y la historia reciente, que a pesar que tienen más de tres décadas de estudio, aún son vistas con recelo por la historia tradicional, que pone énfasis en los acontecimientos políticos de larga data. Sin embargo, los historiadores, como las que colaboran en este libro, estudian, no sólo los pasados recientes, sino también los sucesivos presentes, poniendo énfasis en los actores y representaciones. Cada uno de estos trabajos están muy bien documentados y sus autores emplean metodologías múltiples de las ciencias sociales como las entrevistas de historia oral, trabajos etnográficos y fuentes primarias.

Finalmente, el libro es indispensable para los lectores interesados en la historia de la memoria de las violencias políticas, dictaduras militares y regímenes autoritarios en América Latina, porque estos trabajos no sólo dan cuenta de las guerras del pasado reciente sino también las disputas políticas por la memoria en el presente. De allí que es muy útil para los estudiantes y la enseñanza en las universidades, por lo que fue traducido inmediatamente al inglés el mismo año de su publicación, The Struggle for Memory in Latin America: Recent History and Political Violence (New York: Palgrave Macmillan, 2015). En América Latina hace falta esfuerzos editoriales que actualicen, dialoguen y marquen un derrotero para los estudios de la memoria y la historia reciente a escala continental. Este libro es uno de estos esfuerzos y merece leer para repensar la historia reciente de América Latina en perspectiva comparada y reflexiva desde el presente.