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Una publicación de la asociación SER

Las Bambas: Cuando el Estado de emergencia es la única respuesta del Estado

A través de la historia las esperanzas de desarrollo se vuelven lejanas o desaparecen sin cambiar las condiciones de vida de las y los peruanos, como ocurrió en la época del guano o el salitre. La falta de institucionalidad, la corrupción y los conflictos no resueltos con las comunidades en la zona de impacto del proyecto Las Bambas, han generado nuevos bloqueos en la carretera, un paro y la nueva declaración del Estado de emergencia en el corredor minero sur andino. Así, la historia se repite.

Los medios de comunicación presentan reportajes señalando que en Apurímac se ha frenado la pobreza, que si bien hay ingresos por la minería, los conflictos son un obstáculo para el desarrollo. Se habla con distancia de las personas, de la paradoja que viven quienes buscando el desarrollo han aceptado la minería como alternativa que no muestra los resultados esperados.

Las protestas se han concentrado en las zonas más afectadas por el uso de la carretera, como en el caso del distrito de Velille, o a causa de los procesos de reasentamiento, como en el caso de la comunidad Fuerabamba; así como la demanda de pagos de compensaciones de propiedades y terrenos comunales utilizados en la construcción de la carretera. Además de los acuerdos incumplidos por el Estado por temas diversos como infraestructura en salud y educación.   

En realidad, hablamos de más de 15 años de conflictos de resistencia y negociación de las comunidades con las diferentes administraciones del más grande proyecto minero del sur andino.

Ello ha generado demandas de solución de problemas sociales y ambientales en el territorio. Principalmente las comunidades han enfrentado la compra venta de tierras, el desplazamiento, la demanda de empleo y de inversión de ingresos en proyectos productivos. Otro de los temas recurrentes -razón de conflicto- son los cambios sin consulta de las condiciones del Estudio de Impacto Ambiental, que afecta el acceso y uso de recursos naturales, el agua y su medio ambiente. Muchas de estas demandas se llevaron a las Mesas de Diálogo pero no recibieron seguimiento de parte del Estado.

¿Cuáles son las apuestas de desarrollo en el corredor minero de Las Bambas? Podemos señalar dos: una visión de largo plazo que parte de las necesidades de su población mayoritariamente campesina que busca el desarrollo territorial en las diferentes dimensiones: productivas, de infraestructura, culturales e identitarias, de educación, salud, ambientales en busca de la gestión sostenible de los recursos, y que toma en cuenta que la mina no es eterna. La otra, que se percibe entre los funcionarios locales, es la que piensa en los ingresos de la minería como sustento de su gestión municipal o como asesores de las comunidades, que buscan negociar con la empresa, pero cuyos objetivos están en función de intereses particulares y de corto plazo.     

Las visiones de desarrollo de las comunidades en el ámbito de influencia del proyecto Las Bambas permiten alguna legitimidad de representación de las necesidades de mejora de calidad de vida. Por ello no debe ser vapuleada por la necesidad de dinero fácil e ingresos sin planificación por ninguna persona o autoridad en la zona.  

El gobierno se equivoca al únicamente declarar el Estado de emergencia en los 482.200 Km del Corredor Vial Apurímac-Cusco-Arequipa, sin atender su problemática. Debe entender las diferentes dimensiones del conflicto y ampliar su influencia con una presencia real. De ninguna manera ceder a la presión o permitir el abuso, militarizando y recortando sus derechos, sino aportando en la credibilidad de las instituciones con el seguimiento de los acuerdos de autoridades y garantizando el compromiso de la empresa.

Para ello es necesario escuchar las propuestas y visiones de desarrollo de quienes en las comunidades vienen buscando alternativas de solución que deberían debatidas, concertadas y plasmadas en políticas e instrumentos para ser aplicados por los funcionarios y autoridades, para de esa forma garantizar acuerdos de alternativas productivas y la planificación de mejoras a largo plazo.