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Una publicación de la asociación SER

La realidad de los votos: breve análisis estadístico de la elección para el Congreso

Foto: Onpe

Jesús A. Cosamalón Aguilar. Historiador

Continuando un análisis previo publicado por el Boletín de Noticias SER sobre los resultados de las elecciones del nuevo Congreso, quiero presentar otras observaciones basadas en datos más específicos a nivel nacional y de Lima.

Como comenté en el anterior texto, no es simple interpretar la votación tan fragmentada de esta elección. A nivel nacional la primera fuerza es Acción Popular con el 10.30%; seguido por el FREPAP (8.25%); Alianza para el Progreso (8.08%); Podemos Perú (8.06%); Partido Morado (7.38%); Fuerza Popular (7.24%); Unión por el Perú (6.91%); Frente Amplio (6.22%) y Somos Perú (6.1%). Las demás fuerzas políticas no lograron pasar la valla electoral. Más allá de lo que todos han mencionado, como la debacle de FP, la fragmentación del voto y la desaparición de algunos partidos en el Congreso, se puede profundizar en otros temas.

¿Partidos “regionales” vs Partidos “limeños”?

Lo primero es qué tan limeño (incluyendo el Callao) o regional es el voto. En el texto anteriormente citado, hacía notar que el voto del FREPAP no es especialmente provinciano. Tal afirmación se confirma con los resultados casi terminados.

Lima cuenta aproximadamente con 1/3 del electorado nacional, esto significa que lo normal estadísticamente es que ese debería ser el fragmento a obtener por cualquier partido en la ciudad, considerando que el peso de sus votos en la capital no es ni mayor ni menor a lo estadísticamente esperable. Utilizando esa fracción como base para analizar los resultados, puede verse en el siguiente cuadro que el más “limeño” de los partidos es Podemos, con 65% de sus votos obtenidos únicamente en Lima; mientras que el más “provinciano” es APP con casi el 15%. Se nota claramente que algunos partidos no tienen mucho alcance fuera de Lima, aparte de Podemos, es el caso del PM y del PPC. Al revés, los que no tienen demasiadas preferencias en Lima son APP, SP y UPP.

Candidatos

Por otro lado, estos datos deberían cuestionar los conceptos previos de “partidos limeños”. Por ejemplo, Acción Popular es bastante equilibrado en cuanto a sus resultados nacionales, al igual que el FA y el APRA. La crítica usual a AP es que últimamente tiene un rostro muy limeño, reflejado en los principales dirigentes que suelen aparecer en entrevistas y fotos. Sin embargo, da la impresión que, a nivel regional o al menos en algunas regiones, sus candidatos conectan mejor con las mayorías. Incluso han triunfado, aunque ajustadamente, en 4 regiones fuera de Lima: Pasco, Huánuco, Lambayeque y San Martín; pero no obtienen ninguna victoria en el sur del país. En el caso de APP obtiene el triunfo en 6 departamentos: Loreto, Tumbes, La Libertad, Ica, Cajamarca y Moquegua; mientras que UPP gana en 4: Arequipa, Ayacucho, Huancavelica y Puno. Ciertamente las cifras suelen estar bastante apretadas, para los ganadores oscila entre el 11.29% (Frepap, Lima provincias) y 25% (APP, San Martín).

Los que perdieron

Un segundo aspecto son los éxitos y fracasos en la elección. Como se puede observar en el cuadro 2, En el caso de APP, el 2011 fue con Alianza por el Gran Cambio, por eso no he considerado sus votos. En el caso de la alianza APRA-PPC del 2016 sí los he incorporado porque fue dominada básicamente por el APRA. En los otros casos los partidos se retiraron o no participaron. Se nota la debacle de FP, en términos relativos y absolutos. Ha perdido 4/5 del gran apoyo que tuvo el 2016. Es posible que cada vez tenga más problemas para recuperarse por su dificultad para atraer el voto de los más jóvenes.

El Apra, pierde 1/3 con respecto a la última elección. No he considerado la elección del 2006, en la cual ganaron las presidenciales; en esa elección obtuvieron cerca de 2 200 000 votos, el 20.6% del total del país. Si comparamos la cifra de ese año con la del 2020, han perdido el 87% de su votación. El Frente Amplio, ha perdido cerca del 50% de su electorado nacional. Evidentemente, la fragmentación de la izquierda es una de las causas.

Alianza por el Progreso es un caso interesante. Si bien parece una fuerza política importante en el 2020, no ha aumentado su votación; por el contrario, ha sufrido una ligera disminución entre el 2016 y 2020. Quizá este puede ser un buen indicador del alcance real del partido, en un escenario fragmentado su 8.06% destaca, pero no ha avanzado. Solidaridad Nacional se retiró de la elección 2016. Comparando sus resultados sería el que más se ha reducido entre el 2011 y el presente, su votación se ha reducido en 82%, lo que hace parecer muy improbable que retornen al escenario político (ojalá). Acción Popular, el gran ganador, aumentó su votación en 43%, y, como se puede verificar con otras cifras, el 68% de su votación lo ganó fuera de la capital. Por lo tanto, no es un partido exclusivamente limeño.

Elecciones

¿Una o varias Limas?

Por último, la votación por distritos en Lima muestra algunas características interesantes. El cuadro 3 considera a tres colegios de cada distrito y 3 mesas instaladas, todas escogidas al azar. Los distritos se seleccionaron tratando de combinar lugar geográfico y clase social. Así, Los Olivos, Comas y San Martín de Porres, corresponden al norte; San Juan de Lurigancho, al este; Jesús María, San Isidro y Breña, al centro; finalmente, San Juan de Miraflores y Villa el Salvador, al sur. Ciertamente son criterios que pueden discutirse, pero los aplico con el ánimo de ir perfilando algunas ideas, las cuales deben ser contrastadas con las cifras totales de la elección.

Elecciones

Los resultados son complejos y claramente fragmentados. Se escogió a la mayoría de las fuerzas políticas representativas en la capital, se resalta el distrito en que tuvo mayor y menor votación de un total de poco menos de 6 mil votos válidos. Es un fragmento minúsculo de la votación limeña, pero la utilizo con el objetivo de delinear futuras interpretaciones. Y, especialmente, evitar explicaciones simplistas basadas solo en el sentido común, al menos cuando se aplica.

El FA, tiene una votación variada, pero no tiene pesos similares en la capital, parece concentrarse en los estratos medios de la ciudad. Lo que sí queda claro es que no cuenta con la mayoría de las simpatías en los distritos populares; casi lo mismo se puede afirmar de JP. Sin embargo, sumados ambos y sin considerar a Perú Libre, superan al FREPAP en todos los distritos, menos en San Juan de Lurigancho y Villa El Salvador, los dos distritos con mayor votación del “pescadito”, aunque pierden por un estrecho margen que va del 1% al 2%. En todos los casos le ganaría a Fuerza Popular, salvo en San Isidro. Así, no es que la izquierda haya sido arrasada en la Lima popular por el voto frepapista o de Podemos Perú (PP), en realidad sumadas van cerca de ambas.

FP ha sufrido un claro golpe ya que ha perdido la hegemonía que tenía en los sectores populares. Sin embargo, tiene cierta importancia en San Isidro, seguro en una combinación entre clase social y conservadurismo. Da la impresión que el voto de FP en los sectores populares migró hacia Podemos Perú (PP) y el FREPAP; mientras que en la clase media se fue hacia el PM y PP. Por otra parte, el PM es claramente un partido percibido como de clase media. Su mayor votación la obtiene de distritos de esas características, al igual que AP. Ambas agrupaciones compiten por el mismo tipo de votantes.

PP es un partido que tiene más importancia en los distritos del norte de la capital y, en general, en los distritos populares. Tiende a competir con la izquierda y el FREPAP en los sectores populares, mientras que, en los sectores de clase media pierde frente a AP y el PM. Explicar la mayor votación de PP en el norte es un reto paralelo a explicar el peso del FREPAP en el sur. Una posibilidad, sin caer en la xenofobia, es que la inmigración venezolana tiene un mayor peso relativo en varios distritos del norte. Como se sabe, Daniel Urresti hizo noticia por sus enfrentamientos con los vendedores venezolanos. Es posible que las consecuencias positivas y negativas de la presencia venezolana sean diferentes en cada caso, tanto como la buena o mala percepción de ella. El peligro es que este contexto puede ser utilizado a favor de discursos xenofóbicos, que solo pretenden discriminar y excluir, incluyendo la violencia. Sin embargo, tampoco se puede desconocer la preocupación en esos distritos por ese problema, este es un reto pendiente para las fuerzas políticas. Por otro lado, es necesario ahondar en el peso del movimiento religioso que sustenta al FREPAP y su diferente impacto en los sectores populares limeños para explicar su comportamiento electoral. En todo caso, queda claro que PP y el “pescadito” se van a pelear por el voto popular.

Por último, tanto APP como UPP no tienen una importancia relevante en los distritos limeños. Son claramente partidos que se disputan el voto regional; APP más fuerte en el norte, UPP en el sur. Sin embargo, no se puede perder de vista que AP también tiene importancia regional.

***

Estas afirmaciones tienen que ser contrastadas con un análisis de mayor dimensión, pero espero que sirvan para comprender mejor lo que está pasando. La pregunta es ¿los partidos harán caso a las lecciones que les ofrece esta votación o como suele ocurrir decidirán sus candidatos presidenciales en función de otras variables políticas? Lamentablemente, soy pesimista frente a la posibilidad de que escuchen los resultados.