Skip to main content
Una publicación de la asociación SER

La política expulsa a las mujeres

A pocos días del referéndum, diversas voces nos han recordado que la tasa de reelección en el Perú es bastante baja cuestionando la pertinencia de una negativa a la tercera pregunta.  Si bien se ha hablado principalmente del legislativo, el mismo fenómeno se replica en lo local[1], sin embargo, no tenemos mayores investigaciones que indaguen en las diferencias en la tasa de reelección en varones y mujeres. ¿Son los votantes quienes penalizan la reelección o son los y las políticas quienes deciden no continuar y con ello renunciar a la posibilidad de desarrollar una carrera política?, profundizaremos en esto último.

Interesada en introducir a este problema un enfoque de género realicé como tesis de maestría una investigación para entender cómo experimentan de manera diferenciada mujeres y varones su reelección y tentativa de continuidad en la política electoral subnacional. En este breve artículo presentaré algunos resultados de esta investigación realizada en la región Cusco sobre los procesos electorales de 2006, 2010 y 2014, en particular sobre las experiencias de las regidoras provinciales[2] y a la luz de los nuevos resultados electorales se reafirmarán ciertas hipótesis.  

En los últimos 12 años la región Cusco ha tenido 261 regidores provinciales varones y 82 regidoras mujeres. Cusco, al igual que el Perú, muestra bajas tasas de reelección, durante estos años solo el de 2.7% varones y 1.2% mujeres regidoras provinciales logró la reelección inmediata. Lo que hemos denominado carrera ocasional, entendido como solo una experiencia, no es patrimonio de las mujeres, aunque es más frecuente en ellas: 92% de mujeres solo han ejercido un cargo vs. 80% de varones. Una mayor diferencia puede notarse en que de los 261 varones 16.9% ha ejercido dos cargos mientras que de las mujeres tan solo el 3.7%.

Es interesante notar que mientras el 100% de las 30 regidoras elegidas para el periodo 2014 asumían un cargo de elección popular por primera vez, sucedía lo mismo con el 85% de varones[3]. El reciente proceso electoral parece seguir la misma tendencia. En el caso de la provincia de Cusco, tanto la organización ganadora, Movimiento Regional Tawantinsuyo, como Alianza para el Progreso y Restauración Nacional, incorporaron en sus listas mayoritariamente a mujeres que no habían ejercido un cargo de elección popular. En Canchis y en La Convención, sucede lo mismo: en las tres organizaciones más votadas todas sus candidatas carecen de experiencia previa[4].

El dato que más nos interesa y que es la premisa que se buscó indagar -las mujeres abandonan en mayor porcentaje la política que los hombres- se muestra en el porcentaje de los varones que volvieron a postular después de haber ejercido un primer cargo, que duplica el de las mujeres, 39% vs. 17%. Al margen de que tuvieran éxito, los varones, en mayor medida, desean continuar y tentar una carrera política de más largo aliento.

A través de entrevistas a las regidoras[5] se identificaron una serie de factores que podrían explicar ello. En primer lugar, las mujeres autoridades no dejan de estar interpeladas por los mandatos sociales asociados a su condición de mujeres, en específico la maternidad y el rol naturalizado de cuidadora. Es indispensable para las mujeres autoridades contar con una red familiar y una pareja que pueda asumir labores de cuidado o de lo contrario contar con los recursos para acceder a servicios pagados. Si no cuentan con ninguno en muchos casos optarán por postergar su ingreso a la vida política lo cual se evidencia la edad en la que postulan: 41 años. La división sexual del trabajo y las desigualdades en la dedicación al trabajo doméstico no remunerado, con un promedio nacional de 25 horas más para las mujeres, se convierte en un obstáculo para el ejercicio público.

Las mujeres se enfrentan en mayor medida al acoso político, que tiene para ellas siempre un contenido sexual y sexista, y las expone a una sensación de vulnerabilidad que llega a impactar en su vida personal y familiar. La reacción a la más reciente irrupción del poder femenino se expresa como violencia disciplinadora. Otro factor clave son los recursos económicos. Los costos de postulación y campaña, que pueden llegar a suponer la exigencia de pagos de cuotas por candidatura que en algunos casos pueden ser unos cuantos miles de dólares, se imponen como barreras a las mujeres en un país donde las brechas salariales alcanzan el 30%. Los mandatos de género orillan a las mujeres a priorizar sus recursos económicos a los proyectos familiares antes que a los proyectos políticos individuales.

Como sucede en muchos ámbitos de la esfera pública la participación de la mujer tiene costos personales y sociales más altos. Lo mismo que sucede en el mundo del trabajo o la academia sucede en la política: no es tan fácil para la mujer seguir escalando. Las mujeres deben sortear una serie de barreras donde las brechas en el uso de tiempo y el trabajo de cuidado, soportado por una división férrea de roles, parece ser el nudo central y más difícil de romper. Por ello, cuando hablemos de reelección debemos pensar en las condiciones que hacen de la política un lugar más hostil para las mujeres y las alejan de volver a postular.

 

Esta semana la columna de Comadres cuenta con la colaboración especial de Gabriela Adrianzén. Plataforma Comadres es un espacio que busca posicionar el trabajo de mujeres jóvenes en el análisis de la política nacional e internacional.

 

[1] En proceso electoral de 2014 solo el 17% de alcaldes distritales y 10% provinciales se reeligieron a nivel nacional. Incio y Chavarría 2015. http://files.pucp.edu.pe/sistema-ponencias/wp-content/uploads/2015/01/La-ambici%C3%B3n-pol%C3%ADtica-en-las-elecciones-subnacionales.pdf

[2]Para consultar la tesis http://repositorio.flacsoandes.edu.ec/handle/10469/12964

[3] En un artículo para El Comercio Martin Hidalgo señaló que entre 1931-2016 el 77% de los legisladores elegidos fueron debutantes, lastimosamente no preciso las diferencias entre varones y mujeres. https://elcomercio.pe/politica/reeleccion-congresistas-cura-peor-enfermedad-noticia-543551

[4] La dificultad de consultar la información final en infogob no nos permite por el momento extenderlo a la totalidad de las 13 provincias.

[5] Las regidoras son en su mayoría mujeres profesionales con un promedio de edad de 41 años. La presencia de regidoras de origen campesino era menor al 5%.