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Una publicación de la asociación SER

La pandemia confirma la importancia de generar capacidades en el Estado

Foto © Luisenrrique Becerra | Noticias SER

Jorge Luis Duárez Mendoza. Sociólogo.

Analizando las respuestas estatales dadas a los impactos del Covid-19 en un conjunto de países de diferentes continentes del planeta, la economista Mariana Mazzucato y el especialista en temas de innovación Giulio Quaggiotto destacan el valor de lo que denominan las “capacidades estatales” y el fracaso del credo del estado mínimo como requisito para la eficiencia en la gestión pública. Los autores demuestran que en países como los Estados Unidos o el Reino Unido -donde en las últimas décadas se aplicaron agresivas medidas de recortes presupuestales, privatizaciones y terciarización de servicios en sectores claves como la salud- la capacidad de respuesta del Estado ha sido débil. Mientras que en países como Vietnam, Nueva Zelanda, Pakistán y Corea del Sur, los Estados, al haber desarrollado en las últimas décadas una serie de innovaciones que han permitido dinamizar la gestión pública, han demostrado mayores capacidades para hacer frente a los efectos del COVID-19.   

Los casos arriba mencionados muestran la importancia de contar con instituciones públicas capaces de hacer del cambio una característica de su cultura organizacional. Esto no se consigue de manera espontánea, sino a través de políticas, planes estratégicos, presupuestos y recursos humanos orientados a una reforma integral del Estado (no solo de la llamada “tramitología” como hasta ahora se ha hecho en el Perú). Mazzucato y Quaggiotto nos brindan algunos ejemplos de capacidades estatales claves para responder a los desafíos que nos plantea estos tiempos de incertidumbre: innovación a través de infraestructura digital para brindar bienes y servicios de forma oportuna a la ciudadanía (no después de tres meses de haberse anunciado un “bono” por ejemplo); sinergia y orientación para la acción colectiva de diversos actores (fuerzas armadas, academia, sector privado y sociedad civil) planteando una visión compartida de país; una gestión de conocimientos que permita el desarrollo de una memoria institucional que sea capaz de responder de forma oportuna y eficaz a las posibles crisis que aparezcan.

Como podemos apreciar, generar capacidades en el Estado no significa incrementar la burocracia, sino más bien contar con un Estado que esté preparado para garantizar el cumplimiento del bien común. En este sentido, la pandemia ha dejado al descubierto la necesidad de contar en el Perú con un Estado capaz de garantizar la protección social de la ciudadanía, especialmente en tiempos de crisis.