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Una publicación de la asociación SER

La necesidad de las literaturas cosmopolíticas

En el campo actual de estudios sobre literatura latinoamericana se han acentuado términos como “cosmopolitismo”, “globalización" y “literatura mundial”. Al respecto pueden citarse dos libros recientes: Cosmopolitan Desires. Global Modernity and World Literature in Latin America, de Mariano Siskind (2014) y Beyond Bolaño. The Global Latin American Novel, de Héctor Hoyos (2015). En ambos trabajos se plantea un retorno a un tipo de literatura caracterizada por la problemática entre centro/periferia a partir de una determinada tipología de escritores o personajes. Por ejemplo, el cosmopolitismo de Siskind se centra en un modelo literario restringido a específicos códigos estéticos e ideológicos, dejando de lado otras posibilidades de expresiones locales. Más precisamente trata de entender un tipo de literatura de acuerdo a los contextos de un mundo globalizado. Por su arte, Hoyos introduce el concepto de “la novela global de Latinoamérica” a fin de entender la función de los procesos globales en los textos que analiza, tales como XXX. La globalización sería entonces, para ellos, el único horizonte para entender la literatura latinoamericana.

Ambos investigadores proponen que el cosmopolitismo y la novela global buscan plantear respuestas críticas a la globalización. Esto se lograría en la medida que dichos conceptos abrirían el camino hacia un canon trasnacional. Se trataría así de hallar soluciones al problema de los héroes en este tipo de literatura. Este problema se caracteriza, principalmente, por una patología de la periferia o, en palabras de Siskind, “una experiencia traumática de marginalidad en el orden de la modernidad global”. Al respecto, hablando sobre José Luis Borges, Hoyos incidirá en “su ansiedad de localidad” y en sus “intensas contradicciones” en tanto que escritor periférico.  La periferia latinoamericana, al concebirse como trauma y ansiedad, impulsaría una salida a la marginalización impuesta por los sistemas de poder globales. Sin embargo, es necesario enfatizar que a pesar de estas críticas, seguimos representando un solo mundo, letrado, de resonancias eurocéntricas, regido por una ontología humana. Para entrar al corpus de lo que llama novelas globales, Hoyos propone el concepto de cosmopolítica. Para este autor cosmopolítica quiere decir el modo de hacer política en un mundo cosmopolita, entiéndase nuevamente aquí un mundo humano, letrado, occidental. Ciertamente esta cosmopolítica, tal como la entiende este autor, es una respuesta crítica a un modelo hegemónico globalizado (6), No obstante, no deja de caer en un mismo círculo ya que el mundo que se está problematizando es el mundo globalizado. ¿Puede el acto literario captar otros modos de ser en el mundo más allá de su propio espejo?

A diferencia de Hoyos, voy a emplear el término “cosmopolítica” para referirme a la existencia de otros mundos. Para esto voy a usar los trabajos que el antropólogo brasileño, Eduardo Viveiros de Castro, ha dedicado al pensamiento indígena. Para una definición de cosmopolítica tomo esta cita de su libro Metafísicas caníbales: “describe un universo habitado por distintos tipos de actuantes o de agentes subjetivos, humanos y no humanos –los dioses, los animales, los muertos, las plantas, los fenómenos meteorológicos, con mucha frecuencia también los objetos y los artefactos” (34-35). Otra definición la encuentro en su última publicación, Há mundo por vir? (escrita junto a Déborah Danowski). Aquí la cosmopolítica es entendida como “una negociación diplomática o una operación de guerra que debe ser conducida con la máxima circunspección”. Atendiendo a estas dos citas, se concluye –sin caer en generalizaciones- que en las sociedades indígenas existe más de un solo mundo y por lo tanto las interacciones sociales se extienden a relaciones políticas entre colectivos humanos y no-humanos. Se reconocen así múltiples planos ontológicos 

Partiendo de estas definiciones propongo el concepto de “literaturas cosmopolíticas”. Si el cosmopolitismo y la literatura mundial ofrecen resistencias a un sistema político globalizado; las “literaturas cosmopolíticas” tratan de captar otras modalidades políticas, ya no solo en un plano humano sino también no-humano. Es por esto que estas literaturas se centran en el modo en que los hombres interactúan con cerros, plantas, animales, espíritus, etc. En este sentido, muchos de sus personajes son seres del límite o intermediarios entre mundos. Por ejemplo, en El pez de oro (Gamaliel Churata, 1957) el narrador se asume como un laykha (brujo) que establece conexiones con diversos mundos (el de los muertos, principalmente). En el cuento “La agonía de Rasu Niti” (José María Arguedas, 1962) el danzak establece relaciones de reciprocidad con el wamani o dios montaña. Finalmente, en Las tres mitades de Ino Moxo (César Calvo, 1981) el protagonista, un shirimpiaré (brujo), negocia con los espíritus del aire y del ayahuasca. Estos personajes no solo nos introducen en otras ontologías, sino que las tejen de tal manera que el resultado es una trama de seres y saberes.

Para aclarar algunas características de las literaturas cosmopolíticas voy a analizar brevemente el poema Tupac Amaru Kamaq Taytanchisman (TAKT en adelante), primer texto que José María Arguedas escribió en quechua. Se trata de un poema publicado en 1962 por Ediciones Salqantayqa, y que el autor tradujo al castellano como “A nuestro padre creador Túpac Amaru”. Como se aprecia, este título remite al lector al proceso de confluencias tensas entre códigos culturales occidentales y andinos, pero sin caer en un sincretismo fácil. Esta tensión es mayor si se tiene en cuenta que el subtítulo del poema es “haylli-taki”. Estas dos palabras quechuas remiten a los cantos andinos de celebración y baile, de lo cual se infiere que este texto se concibe a sí mismo para ser entonado y bailado, no solamente leído. En este sentido, la relación con la entidad no humana, a la que el yo lírico se dirige (el Amaru o dios serpiente), no es abstracta o lejana sino más bien cercana y corporal. Así, en este poema el yo lírico realiza un ritual que tiene por objetivo lograr que esta entidad sagrada proteja a una comunidad de migrantes andinos en Lima. La intervención del Amaru en el mundo social humano significa una interconexión fluida entre diversos planos ontológicos (humanos y no-humanos) y articula un sistema político de intercambios y ofrendas. 

Considerando que este yo lírico enuncia la expresión “infúndeme tu aliento”, y debido a su tipo de acercamiento al Amaru, propongo que estamos ante un camasca, es decir, un chamán en el imaginario quechua.  El camasca recibe sus potencias (camac) del Amaru, deidad andina a quien se dirige con fórmulas diplomáticas (uyayrikuy, “por favor escucha”) para pedirle su fuerza (Kallpa). Esta relación entre el camasca y el Amaru exige capacidades similares a la del danzak’ con el wamani: diseñar una red multinatural (ríos, viento, piedras, águilas se interconectan en el ritual). Asimismo, se realiza una intensa actividad corporal, así se usan expresiones como Qaparisianin (“gritando”); y sonqoyta, tanlinyasqanta, (“el sonido profundo de mi corazón”). De esta manera se actualiza o concretiza el poder sangrado. Es decir, se abre el espacio para que lo no humano participe activamente en la organización social humana. El Amaru no es solo un actante no-humano sino un elemento clave en los procesos de resistencia andina dentro de espacios hegemónicos. El dios serpiente estimula las luchas y las negociaciones indígenas ante las violencias coloniales en Perú. Este último aspecto resulta el más radical del poema arguediano ya que nos confronta a una serie de preguntas que no están en la agenda estatal/nacional: ¿cómo un Amaru puede participar en el diseño de una política indígena en la esfera pública?, ¿de qué manera los no humanos serían reconocidos como agentes políticos en la nación peruana? Por todo esto, las literaturas cosmopolíticas son movimientos de descolonización radical. Ya no solo muestra críticas dentro de una única realidad, sino que incide en confrontaciones ontológicas y epistemológicas frente al sistema mundo moderno-globalizado. De lo que se trata con esto es de comprender otras agendas políticas y otros mundos ontológicos, más allá de los modelos de un antropocentrismo eurocéntrico.